
Hoy el oficialismo se jugaba una carta muy fuerte para lograr aprobar la Reforma Tributaria que pidió la administración de Daniel Scioli. La iniciativa entró por el Senado y obtuvo media sanción, con algunas ayudas opositoras, pero hoy la historia en Diputados fue distinta.
A los oficialistas le faltaron apenas un par de legisladores para poder empezar a sesionar, y este jueves, con un nuevo intento se verá si alguna voluntad se suma a la difícil misión de conseguir los dos tercios para la largada.
Entre los opositores, el bloque radical, que conduce Ricardo Jano, fue enfático esta tarde. Por ejemplo, el diputado Sergio Panella dijo que “nosotros estamos en contra decididamente de la iniciativa”.
Los radicales fueron categóricos: “no acompañamos para la formación de quórum y si el oficialismo lo consigue y empieza la sesión, bajamos y votamos todo en contra”.
Una posición similar contagiaba al resto de las bancadas de la oposición. El Pro, por ejemplo, mediante el diputado Julio Garro dijo: "acompañamos a los ruralistas y pedimos una mesa de diálogo".
Incluso, después del mediodía los opositores hasta le discutieron al oficialismo la presencia de militantes de un solo color en los palcos.
¿Qué se está discutiendo en realidad?.
En rigor, el expediente tiene una cara financiera y otra política. Los oficialistas, como la senadora Nora De Lucia, argumentaron que hace ocho meses el mundo era otro, y por lo tanto cuando se elaboró el Presupuesto 2012 y la fiscal Impositiva, hubo aspectos que no se tuvieron en cuenta por la realidad que se vivía, y que por eso ahora hay que hacer estos retoques.
También en el Frente para la Victoria apuntan los cañones sobre el Inmobiliario Rural, un impuesto que se rige sobre el valor fiscal de la propiedad, y que en verdad está retrasado. Por supuesto que es necesario actualizar esos valores porque sino sería injusto con respecto a lo cambios que experimentó en estos últimos tiempos el inmobiliario urbano.
Otras cuestiones de la iniciativa también está en terminar con las exenciones impositivas a las empresas de cable y las telefónicas, y realmente esa situación también tiene una cara de justicia.
En rigor, no se entiende por qué ni el inmobiliario rural como tampoco esas exenciones no sufrieron modificaciones en su raíz hace tiempo. Pero posiblemente esto sea parte de otro debate.
Algunos opositores dicen que sería razonable desdoblar y por un lado tratar el endeudamiento que necesita la Provincia, y con eso pagar salarios, por ejemplo, y analizar punto por punto lo que denominan “impuestazo”. Otros, sin embargo se relamen y esperan que el oficialismo, a pesar de tener una amplísima mayoría, no logre conseguir la aprobación del expediente en trámite.
La cara política
De todos modos, en esta cuestión hay una cara política que preocupa mucho más que las urgencias financieras o de caja.
Cuando el oficialismo empezó con este juego de diferenciarse entre ellos mismos, con los encontronazos entre el vicegobernador Gabriel Mariotto y el sciolismo, abrió una puerta para que los demonios ingresaran de golpe, y ahora sean parte del problema.
La oposición tuvo que reaccionar, y no podía ser más testigo de una lucha en el mismo seno del oficialismo.
Los opositores, aunque en el fondo compartan la necesidad de esta herramienta financiera, no tienen muchas salidas más que pararse la marcar posiciones de fuerza, para así no permanecer más como cuadros colgados en una galería.
La interna oficial, y tal vez el abuso de la mayoría, arrinconó a la oposición y la hizo que tenga actitudes bravas.
Hoy se vio que en el oficialismo hay quienes jugaron con fuego, y se quemaron.