"Los dictámenes del Tribunal Constitucional fueron emitidos y deben respetarse, pero estoy insatisfecho porque han sido emitidos en un momento inadecuado, ya que la gente está ocupada con las elecciones presidenciales", dijo Morsi.
La corte anuló la composición de la Cámara Baja del Parlamento y declaró inconstitucional la Ley de Aislamiento Político, que habría impedido al rival de Morsi, el general retirado Ahmed Shafiq, aspirar a la Presidencia en los comicios.
En una respuesta que ha suscitado interrogantes en muchos egipcios, el candidato islamista señaló que la medida afecta solo a un tercio de la Cámara Baja (166 diputados) y que el Parlamento puede seguir con sus sesiones con los otros dos.
Sin embargo, la vicepresidenta del Tribunal Constitucional, Tahani el Gebali, dijo que "la decisión ha sido la anulación de la Asamblea del Pueblo -Cámara Baja- en su totalidad, y no solo de un tercio".
En el Parlamento, la formación de Morsi, el Partido Libertad y Justicia (PLJ),
brazo político de los Hermanos Musulmanes, cuenta con cerca de la mitad de los escaños.
En cuanto a la participación de Shafiq en la segunda vuelta de las presidenciales, los próximos sábado y domingo, Morsi expresó su convencimiento de que "la gente no volverá a elegir al fenecido régimen porque es algo del pasado".
"Los egipcios no desean el retorno de la corrupción, la tiranía, el soborno, la ignorancia, y la pobreza, ni de todo lo que hizo (el ex presidente Hosni) Mubarak y los que estuvieron con él", subrayó Morsi.
En ese sentido, aseguró que "los que desean el anterior régimen están equivocados si creen que los fallos del Tribunal Constitucional los favorecerá, porque el pueblo apoya la revolución".
Pese a estas declaraciones contra el régimen antiguo y las advertencias de que un posible fraude electoral será muy contestado, Morsi tuvo buenas palabras para las poderosas Fuerzas Armadas.
"Amo al Ejército egipcio y sus mandos son fieles a su patria. El lazo que les unirá conmigo será el mejor, mil veces mejor que con Mubarak", agregó.
A dos días de las presidenciales, Egipto ha entrado en una nueva etapa impredecible al no contar todavía con una Constitución y retomar el poder legislativo la Junta Militar, máxima autoridad del país. EFE