Los convictos estaban acusados de violar las leyes antiterroristas del país.
El periodista y bloguero Eskinder Nega fue condenado a 18 años de prisión, mientras que el líder opositor Andalem Arage fue sentenciado a cadena perpetua.
Estas son quizá las figuras más relevantes entre los 24 etíopes condenados por conspiración con grupos rebeldes para derrocar al gobierno.
Un vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos señaló que estas decisiones judiciales levantan dudas sobre las leyes antiterroristas etíopes, a las que calificó de "politizadas".