Éste encontró que los agresores que se sometieron a las pruebas fueron más honestos y dieron una mejor información, lo que redundó en que los trataran de manera más efectiva.
El programa piloto fue realizado en el área central de Inglaterra desde abril de 2009 a octubre de 2011, en zonas donde hay agresores en libertad condicional.
Un agresor en libertad condicional puede ser llevado de nuevo a prisión si el detector de mentiras y otras pruebas indican que no cumplió con los requisitos de su condición o es un riesgo para la seguridad pública.
El gobierno británico dijo que las pruebas se sumarían a las rigurosas condiciones que deben cumplir los agresores sexuales cuando salen de prisión.