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02:26 | 08 AGO
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Cae Juan Carlos Rodríguez Abadía, el capo del mayor cartel colombiano con un documento argentino

San Pablo - Conocido como "Chupeta", lideraba el poderoso Cartel del Norte del Valle. Las cuatro cirugías que se hizo en el rostro lo volvían irreconocible, y un documento argentino le había permitido llevar una vida tranquila en San Pablo. Pero ayer se le terminó la suerte al colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía. Considerado uno de los traficantes más buscados del mundo, fue descubierto en un country por la Policía Federal brasileña y será extraditado inmediatamente a Estados Unidos.

Ramírez Abadía, alias "Chupeta", de 44 años, es jefe máximo del Cartel del Norte del Valle, el mayor de Colombia y el heredero del Cartel de Cali. Se lo acusa de más de 300 muertes en Colombia y 15 en Estados Unidos, y de haber enviado a ese país más de 1000 toneladas de cocaína y heroína.
"Es el narcotraficante más buscado del mundo por la Agencia Antidrogas Estadounidense [DEA, por sus siglas en inglés]", afirmó el vocero de la Policía Federal.
Desde 1986, cuando ingresó en el Cartel de Cali -entonces dirigido por los Rodríguez Orejuela-, fue ascendiendo posiciones hasta construir una fortuna estimada en 1800 millones de dólares.
El traficante fue sorprendido mientras dormía, a las 6.30 de la mañana, en el municipio de Aldeia da Serra, una región de countries de lujo a 45 minutos del centro de San Pablo. Según la policía, el colombiano habría estado en Brasil desde 2002, acompañado por su esposa, ocho brasileños, cinco europeos y tres colombianos.
Hasta ayer por la tarde habían sido detenidas otras 14 personas vinculadas al cartel, en distintos operativos en Río de Janeiro, Minas Gerais, Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul.
Ramírez Abadía fue arrestado en el marco de la Operación Farrapos, que buscaba detener traficantes internacionales que utilizan a Brasil como centro de distribución de drogas.
A pesar de que tenía un registro argentino expedido por la provincia de Buenos Aires a nombre de Marcelo Javier Unzué (ver aparte) y de que su rostro era completamente diferente del que se le conocía, "Chupeta" admitió inmediatamente quién era. En la mansión había 150 celulares, una colección de relojes de lujo y una cantidad de dinero que varía según las fuentes: entre 300.000 y 1.200.000 dólares.
El Departamento de Estado norteamericano ofrecía 5 millones de dólares por información que condujera a su captura. El dinero será cobrado por la policía brasileña, que tendrá que reinvertirlos en la lucha contra el narcotráfico.
En Brasil, el traficante había abierto empresas y las manejaba por teléfono, por Internet y a través de contadores. Fue descubierto justamente en una operación contra el lavado de dinero. Compraba industrias, hoteles, mansiones y autos de lujo.
Martínez Abadía era particularmente conocido por su violencia: bajo sus órdenes morían socios, informantes, familiares de informantes, policías que lo seguían, adversarios y cualquiera que se pusiera en su camino.
El narcotraficante, que figura en la lista de los más buscados de la DEA, usaba a Brasil como centro de distribución de drogas que llegaban de Colombia y eran enviadas a Estados Unidos y Europa. En algunos casos, la droga era enviada en vasijas de cerámica. El dinero volvía a través de Uruguay, España o México, según la policía federal.
La policía trabajó junto con organismos de investigación del lavado de dinero de la Argentina, España, Uruguay y Estados Unidos.
Su empresa más conocida era una distribuidora de medicamentos que llevaba el sugestivo nombre de Disdrogas Ltda. Era administrada por sus padres, Omar Ramírez Ponce y Carmen Alicia Abadía Bastidas, y sus socios Jorge Rodrigo Salinas Cuevas y Edgar Marino Otálora Restrepo.
En 1996, Ramírez Abadía se entregó a la justicia colombiana. Estados Unidos pidió su extradición (el terror de los narcotraficantes), pero Colombia no la concedió, a pesar de que el traficante había confesado haber enviado a través de México 30 toneladas de cocaína.
Se sabe que siguió traficando desde la prisión, lo que no impidió que en 2002 fuera liberado. Apenas surgieron nuevos casos, se volvió a ordenar su captura, pero él ya se había fugado a Brasil.
En Estados Unidos tiene causas en varias ciudades por haber asesinado policías y por la ejecución de informantes. "La noticia de su arresto es bienvenida", dijo Richard Mei, vocero de la embajada de Estados Unidos en Brasilia.
 "No lo puedo creer", reaccionó ayer, perplejo, Marcelo Javier Unzué, el verdadero, un médico nacido en Bolívar en enero de 1963 y que hoy reside en Lomas de Zamora, al enterarse por LA NACION sobre la detención en San Pablo del narcotraficante Juan Carlos Ramírez Abadía, que tenía una licencia de conducir con su nombre.

Registro argentino
Unzué, que trabaja en un servicio de hemoterapia en Temperley, dijo que nunca perdió ese documento pero que, si bien no recordaba con precisión la fecha, hace unos tres años y medio había sufrido el robo de varias pertenencias del interior de su auto en Lanús. En ese episodio, entre otras cosas, le desapareció su registro de conductor.
Sin embargo, ese hecho no termina de cerrar la historia ya que el documento que tenía Ramírez Abadía tiene fecha de expedición de noviembre de 2005.
Según comentó Unzué, el registro, no obstante, tiene datos ciertos como el número de documento (16.036.657) o la fecha de nacimiento (3 de enero de 1963), y otros que habrían sido fraguados, como la fecha de expedición. Las alteraciones quedan expuestas también en la fotografía que lleva el documento, ya que Unzué dijo nunca haber usado lentes como el de la imagen.
Desde el Ministerio de Gobierno bonaerense, organismo responsable de la documentación, se informó que, en principio, se trata de un documento verdadero que había sido adulterado. En rigor, la cartera provincial es la que provee a las oficinas de tránsito de los municipios, en este caso Bolívar, del papel que sirve de base del documento oficial.

 



 

 

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