
Buscando la respuesta sobre dónde se aprende la violencia, declaró que “en primer lugar es la familia, el primer ámbito de aprendizaje de la buena convivencia, tanto de lo mejor como de lo peor. Pero, ¿qué más? ¿Qué lo refuerza? No le echemos la culpa solamente a la televisión o a los videojuegos ¿Cuánto tiempo pasan los chicos frente al televisor? ¿Qué es lo que transmite? El tema de los videojuegos, ¿Qué videojuegos? ¿Cuánto tiempo con los videojuegos? Todo esto se transforma en un entrenamiento, muchas veces en un entrenamiento para la conducta violenta”.
Santander definió a la violencia como “un proceso bio- psico- socio-cultural-económico-político, es una conducta aprendida en la infancia, que se puede prevenir y desaprender. Todos nacemos agresivos pero sólo algunos se vuelven violentos”.
También aseguró que el clima social escolar afecta el aprendizaje “nosotros más que hablar específicamente de violencia escolar en relación a los procesos de enseñaza aprendizaje hablamos del clima social escolar que se genera, entre ellas está por supuesto el tema de la violencia. Pero también está un tema muy importante que es el de la indisciplina y no necesariamente una conducta de indisciplina implica una de violencia”, aseguró.
Castro Santander hizo hincapié que “en los últimos años, dentro del clima escolar, la violencia es la protagonista. Nosotros decimos en general que si el clima es un clima violento, de falta de diálogo, un clima en donde falta la empatía, donde no hay acatamiento de normas, es muy difícil enseñar. Se pone en riesgo todos los procesos y los productos educativos porque el docente no puede dar su clase con normalidad, no puede enseñar y el alumno no puede aprender”.
“El clima de violencia escolar es consecuencia de una serie de elementos físicos y algunos de ellos psicológicos, más invisibles, y es esto lo hay que controlar. Si esto no se logra va a tener repercusión en lo que va a pasar después, esto es lo que le interesa a la escuela, lo que le interesa al docente, lo que le interesa a la familia y debería también interesarle al alumno. Si no buscamos estrategias de prevención se puede convertir en un clima violento y en un clima violento no se puede ni enseñar ni aprender”, concluyó.
Respecto de la solución, aseguró que “la única forma es ponernos de acuerdo entre todos los involucrados con la convivencia, porque estamos hablando de convivencia social, de una vez por todas debemos hacer un pacto social. Pongámonos de acuerdo, no hablemos sólo de violencia, hablemos de convivencia humana para ver las consecuencias cercanas y futuras de no llevarme bien con el otro y aprender a estar bien con el otro, es eso, un aprendizaje. Un aprendizaje futuro, si no empezamos poniéndonos todos de acuerdo y con estrategias muy claras es imposible. La prevención temprana de la violencia necesita una política educativa”.
Santander graficó que se estima que se utiliza actualmente aproximadamente un millón y medio de pesos en seguridad y que son en estos números en los que hay que hacer hincapié, luego mostró cifras sobre suicidio a escala mundial y presentó una tipología de enfermedades nuevas que podrían ser factores influyentes sobre el comportamiento violento a mencionar: Alexitimia( incapacidad de expresarse) que se presenta con un incremento importante sin origen orgánico “sino causado solamente por las vivencias de no sentirse amado y no haber podido aprender a amar”, Dismorfobia (el sentirse feo) y S.A.E (síndrome de la abuela esclava con su respectivo maltrato).
El disertante mostró estudios sobre violencia familiar con las siguientes: 6,5 millones de chicos reciben maltrato interfamiliar y de esta cifra 80.000 mil mueren a causa de dicho maltrato y fue aquí donde el Psicopedagogo invitó a reflexionar sobre los chicos que sobreviven a dicho maltrato y mencionó a los padres ausentes y cómplices como otros tipos de violencia familiar.