En las últimas horas se produjo una denuncia penal por reducción a la servidumbre en la Justicia de la provincia de La Pampa cuando un grupo de padres y ex adeptos contaron que en el Instituto secular Servi Trinitatis hay un grupo de jóvenes, algunos menores de edad, en una situación de extrema manipulación. En el escrito judicial se puede leer que las internas tienen una dieta estricta que las debilita física y mentalmente; que no pueden hablar entre compañeras de cuestiones personales; que las tienen ocupadas todo el día con meditaciones, lectura espiritual, misa diaria, visita al Santísimo, etc.; que no pueden dialogar con sus padres o familiares; que se le abre la correspondencia; que la mayoría están con problemas de fobias, desvanecimientos, cefaleas; tienen prohibido acercarse a cualquier otra persona a una distancia menor a un metro –límite mínimo que evita la actividad del deseo sexual-; no pueden besarse, abrazarse o tocarse con otras personas, incluso con sus padres y familiares directos; control en la vestimentas; cuando salen a la calle deben comenzar a rezar para evitar pensar en otra cosa, mirando siempre al piso; sufren castigos y maltratos continuos de los responsables si desobedecen alguna orden.
Lo sucedido en la ciudad de Santa Rosa no es un hecho aislado. Hace unos meses atrás en la ciudad de Junín la Justicia comenzó a investigar una serie de denuncias a un grupo de docentes del colegio ‘Padre Respuela’ por haber permitido que una docente de una charla sobre prevención de enfermedades sexuales. Llamados telefónicos con frases como “te vamos a sacrificar junto a tus hijos. Y va a ser en nombre de Dios. No es Pecado”. A raíz del escándalo renuncio el cura párroco Alejandro Gwerder, representante legal del colegio y cercano al grupo Instituto Cristo Rey, fundado por el padre José Luis Torres-Pardo, un sacerdote que proclama su amor por el dictador Francisco Franco y vive obsesionado en su lucha contra el marxismo y el ateísmo.
Merece recordarse que en pasado 30 de julio del 2007, el Cardenal Jorge Bergoglio, recibió en su despacho personal al periodista de investigación Alfredo Silletta, quien se refirió a varios grupos y específicamente al Sodalicio de Vida Cristiana y al Instituto del Verbo Encarnado con gran actividad en el país. También le entrego una fotocopia de una carta firmada por el sacerdote Carlos Miguel Buela, fundador del Verbo Encarnado, quien lo amenazó de muerte con la siguiente frase: “Mejor le fuera que le atasen al cuello una rueda de molino y le arrojasen al mar…” (Lc 17,2). Tenga piedad de su alma”. En el encuentro, el periodista le planteo que sería muy importante que los obispos argentinos –que son la máxima autoridad de cada Diócesis- le pongan límites a aquellos grupos laicos o religiosos que utilizan técnicas de manipulación.
En estas horas en que la Iglesia Católica llamó a una reunión extraordinaria del Episcopado para alentar la búsqueda de soluciones ante la crisis social que vive el país por el locaut del campo a través del “dialogo transparente y constructivo” en un texto que titularon ‘La Nación requiere gestos de grandeza’ es prioritario que nuestro Episcopado argentino en una muestra de grandeza se reúna y analice la gran cantidad de grupos de origen católico que utilizan técnicas no éticas de manipulación y que escuchen a tantos familias católicas que sufren el desgarro por la pérdida de un familiar en estos grupos. Sera una reunión clave para demostrar que la Iglesia no protegerá a este tipo de grupos sectarios que le hacen tanto mal a la institución católica.
El periodista Alfredo Silletta señala que entre los grupos cuestionados que tienen gran actividad en la Argentina se pueden mencionar el Instituto del Verbo Encarnado, Sodalicio de Vida Cristiana, Instituto Servi Trinitatis, Legionarios de Cristo, Tradición Familia y Propiedad, Milis Christi, Fraternidad de Belén -Capuchinos recoletos-, Camino Neocatecumenal y el Instituto Cristo Rey entre otros. Merece destacarse que solamente el obispo de San Nicolás, monseñor Héctor Cardelli expulso a la Orden Maria del Rosario de San Nicolás, grupo formado por Segundo Rolón, ex diputado de Guardia de Hierro, quien luego de su enfrentamiento con el obispo empezó a llamarse Pedro II. El grupo continúa en plena actividad.