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16:32 | 15 JUL
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La historia del "Monumento de los Españoles"

Capital Federal - Esta colosal obra de 24,5 metros de altura, fue creada en mármol de Carrara y bronce por el escultor español Agustín Querol. El monumento fue donado por la colectividad española en ocasión de los festejos por el Centenario de la Revolución de Mayo, pero recién pudo ser inaugurado en 1927. La historia de su construcción cuenta con algunas tribulaciones. Su real denominación es Monumento a La Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas, conocido popularmente como “De los españoles”.

En marzo de 1916 se hundió el trasatlántico Príncipe de Asturias, procedente de Barcelona, a 90 millas de Río de Janeiro al chocar contra una formación rocosa. En este accidente, que causó la muerte de más de 450 personas, se perdieron en las profundidades del océano la carga de ornamentos de mármol y bronce que componían la estatuaria del monumento. Al año siguiente se solicitaron las réplicas de todo lo perdido en este naufragio. Finalmente, el 25 de mayo de 1927 el conde de Amalfi, en nombre del rey Alfonso XIII, hizo la entrega simbólica de la obra al presidente Marcelo Torcuato de Alvear.
En ceremonia de inauguración estuvieron presentes titulares de todas las entidades que agrupaban a la colectividad hispana.
Dueño de una historia particularmente entrelazada con hechos curiosos, el arrogante Monumento a La Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas, conocido popularmente como “De los españoles”, se yergue incólume al desafío de los nuevos tiempos edilicios y de los distintos planeamientos del tránsi-to urbano en el cruce de las avenidas Del Libertador y Sarmiento, en los jardines de Palermo, donde alguna vez acampó con sus tropas Justo José de Urquiza. 
La magnitud de sus dimensiones parece estar acorde con el abultado y complicado derrotero que medió entre la decisión de los residentes españoles de donarlo, solven-tando los costos, tomada en julio de 1908, durante una reunión en el Club Español en adhesión a los cercanos festejos del Centenario de la Revolución de Mayo de 1910 y su inauguración oficial acontecida 17 años después de los mismos.

Historia y adversidades 


Los acontecimientos adversos comenzaron una vez aprobado el proyecto al encargársele los diseños de la obra al gran escultor catalán Agustín Querol, que sólo alcanzó a realizar los bocetos de la misma, ya que falleció al año siguiente, por lo que los planos debieron ser completados por otros artistas, uno de los cuales, Cipriano Folgueras, también murió en 1911.
Un hito significativo en su historia lo constituyó la colocación de la piedra fundamental, realizada en 1910, durante la celebración del Centenario por el presidente de la nación José Figueroa Alcorta con la especial asistencia de la Infanta Isabel de Borbón, tía de Alfonso XIII, rey de España, en lo que fue el acto de comienzo de la construcción.
La colectividad española en nuestro país era de 800.000 personas sobre una población de 6.500.000 habitantes con que contaba nuestro país, rico y próspero para aquellos tiempos. La conmemoración de los cien años fue largamente colmada de visitas ilustres, exposiciones y muchas otras manifestaciones festivas asociadas al suceso. 
En 1917 se pidieron réplicas de todo lo perdido en el naufragio, y estas llegaron dos años más tarde. 
Madrid había tardado demasiado en los envíos y cuando llegaron e se encontraron con ci obstáculo de tener que sortear un sinnúmero de problemas burocráticos planteados por la Aduana local que pretendía cobrar costosos impuestos para liberarlas, pese a que se había fijado la eximición de dichos gravámenes. Las gestiones demoraron casi tres años y al abrirse los cajones muchas de las piezas se habían estropeado. 
Para 1926, los trabajos estaban bastante avanzados y todo parecía indicar que se podría inaugurar el 12 de octubre pero la iniciativa, en concordancia con la cadena de reveses que habían signado su camino, se frustró porque la Municipalidad no había podido terminar la vereda circundante ni el mecanismo del juego de agua y luces. Dispositivo que hoy no funciona.
Finalmente, el 25 de mayo de 1927, tuvo lugar la ansiada inauguración. La ceremonia fue presidida por el conde de Amalfi, quien en nombre del rey Alfonso XIII y ante la presencia de los titulares de todas las entidades que agrupaban a la colectividad hispana, hizo la simbólica entrega del mismo al presidente Marcelo T. de Alvear presidiendo la delegación oficial del reino de España.
 
Colosal monumento


Su grandeza lo convierte en el mayor monumento de Buenos Aires. Su calidad estética ha recogido tantas opiniones a favor como en contra pero reúne valores decorativos muy expresivos respecto de la intención que lo hizo realidad y, como tal, es una construcción que, por su implicancia, jerarquiza y enriquece a la gran ciudad.
En su cima se ubica una gran estatua de La República, y su basamento se conforma por un grupo escultórico alegórico a El Trabajo, y otras figuras que representan a Los Andes, El Plata, La Pampa y El Chaco. Además de reproducir un párrafo del Preámbulo de la Constitución Nacional, posee cuatro grandes inscripciones que dicen: ~ A la Nación Argentina en su primer centenario, por España y sus hijos”; “Uno mismo, el idioma”; “De una misma estirpe”y “Grandes sus destinos ‘~ Elocuentes frases que reflejan fielmente, no sólo la inspirada de cisión de aquellos inmigrantes españoles de homenajear a su nueva tierra de residencia, sino también expresar un legado perdurable de la inquebrantable hermandad entre los dos pueblos.
El Monumento de los Españoles, es uno de los más expresivos obsequios que un país ha hecho a otro, acto magnificado y engrandecido, porque proviene de quien lo había tenido bajo su dominio como celebración hacia quien de él se había independizado.

La Pieza original fue rescatada y está aun bajo estudio 


En marzo de 1916, en el mentado buque español Príncipe de Asturias que concretamentese hundió frente a Ilha Bela, en la costa brasileña, también quedaron en el fondo del Atlántico los bronces que originalmente iban a formar parte del Monumento a los Españoles.
Hace trece años, una de esas obras, una ninfa de dos metros, fue rescatada. Y a pedido de un grupo de argentinos, el Gobierno de Brasil decretó una excepción a la ley local que prohíbe donar los tesoros de aguas jurisdiccionales. Hoy, aunque la escultura está en condiciones de ser traída a la Argentina, aún no fue solicitada por las autoridades nacionales.
"Perdí las esperanzas. Son muchos años luchando para recuperarla", dice resignado Juan Manuel Otero. El, junto a otros descendientes de inmigrantes españoles, es uno de los creadores de la Fundación Iberoamericana Príncipe de Asturias, que nació con un solo objetivo: re cuperar la escultura que ahora está en la Base Naval de Ilha das Cobras, en Río de Janeiro.
La historia del monumento empezó en 1910, año del Centenario de la Revolución de Mayo. Los españoles residentes en el país decidieron homenajear a los argentinos con el "Monumento a la Carta Magna y a las Cuatro Regiones Argentinas", más conocido entre los porteños como el Monumento de los Españoles.
"La construcción fue complicada desde el principio", cuenta Otero. Su autor, el escultor Agustín Querol y Subirats, falleció un año después de terminar los bocetos. Lo mismo pasó con su sucesor, Cipriano Folgueras y la obra tuvo que ser terminada por otros artistas. Por eso, el regalo no estuvo listo para los festejos de la Ciudad.
"En 1991 una empresa brasileña rescató la escultura hundida", dice Otero, que entonces viajó a Brasil para interiorizarse sobre el tema. El entonces presidente, Itamar Franco, los recibió y creó una Comisión Interministerial que optó por donar la obra. Para concretar este paso, las autoridades argentinas tienen que aceptarla formalmente pero hasta ahora ninguno de los gobiernos que se sucedieron se ocupó del asunto. Hasta que, hace unos meses, la Nación le pasó el expediente al Gobierno porteño.
Según la agencia DyN, la Comisión de Evaluación de Obras de Arte en Espacios públicos —que depende de la Secretaría de la Cultura porteña— se reunirá pasado mañana con la Fundación para estudiar el tema y ver en qué estado se encuentra la obra.


Fuente:

Revista “Cilsa y la gente” Febrero de 2003.
CILSA es una entidad de beneficencia y la Dirección de Luna del Olivar, colabora en forma personal con ésta institución.

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