
Los Gobiernos de Colombia y Venezuela mantuvieron posturas irreconciliables y volvieron a chocar durante una cumbre de cancilleres de Unasur que se celebró en Quito, a iniciativa de Ecuador, con el propósito de reconciliarlos. La reunión concluyó sin acuerdos y sus asistentes se conformaron con dejar al próximo Gobierno de Juan Manuel Santos la tarea de recomponer las relaciones rotas por Caracas, tras la denuncia de que alberga guerrilleros de las FARC y el FLN en su territorio.
El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, cuyo país ejerce la presidencia temporal de Unasur, anunció que la reunión para impulsar el diálogo entre los dos países había embarrancado por las hondas divergencias que exhibieron los ministros Jaime Bermúdez (Colombia) y Nicolás Maduro (Venezuela).
«Existen posiciones muy distintas que no permitieron llegar a un documento oficial. Fue una reunión difícil porque las posturas son muy diversas, en algunos casos contradictorias. Fue difícil acercarlos», admitió. Ante este hecho, propuso una cumbre de mandatarios del bloque, cuya convocatoria será definida por el ecuatoriano Rafael Correa y el secretario del grupo, Néstor Kirchner.
Al término de la sesión, el canciller de Colombia, Jaime Bermúdez, aseguró que Venezuela no había permitido un acuerdo para crear un mecanismo de cooperación que impida la presencia de terroristas en otros países. Según informó, los representantes de los demás países ya habían alcanzado un texto preliminar en este sentido pero, a última hora, la delegación venezolana se descolgó y pidió que fuera un texto no oficial.
Quitando importancia al tema, el venezolano Nicolás Maduro dijo que la finalidad de la cumbre no era aprobar ningún documento. Anticipó un informe profesional sobre la presencia de las FARC en su país, pero ya se puede presumir la dirección que tendrá porque, indicó, los datos sobre la presencia de terroristas en Venezuela aportados por Uribe «son un show ». El canciller de Chávez confirmó también que su país había llevado a la reunión la propuesta de crear una mesa de paz dentro de Unasur que Colombia había rechazado frontalmente de antemano.
El ambiente de confrontación fue de tal calibre que el canciller Patiño, de Ecuador, señaló que las diferencias tampoco permitieron acordar un simple esquema de «verificación» para comprobar si las denuncias colombianas son ciertas.
La reunión se vio enturbiada, además, por la aparición en una sala reservada a la prensa de unos pasquines con caricaturas de Álvaro Uribe. Los pasquines llevaban por título Las mentiras de Uribito y tenían por fin ridiculizar las denuncias realizadas por Colombia. Según informa Efe, el asunto sacó de quicio a los organizadores del encuentro y llegó a provocar la intervención de agentes de inteligencia ecuatorianos que indagaron en busca de sospechosos de su distribución cuando los ministros asistentes atendían a los medios de comunicación.
Oferta de las FARC
En este escenario, el máximo jefe de las FARC, Alfonso Cano, dijo que está dispuesto a conversar con el futuro Gobierno de Juan Manuel Santos y planteó varios temas que pueden ser discutidos en un vídeo difundido por Internet. Cano dijo que su grupo pide un diálogo desde el momento de su fundación, en 1964, y afirmó que es falso lo que dice el Gobierno de Uribe en el sentido de que su organización está «en el fin del fin». /afp / La Voz de Galicia