sábado 18 de noviembre de 2017 - Edición Nº604
Impulsobaires. Donde se informan los que te informan » Opinión » 23 feb 2017

Punto de vista: "Todo quedó atrás, menos el sueño". En memoria de Crisólogo Larralde

(Por Diego Barovero *, para Impulso Baires) - Hace cincuenta y cinco años, un 23 de febrero de 1962, hablando en una tribuna a obreros de frigoríficos de Berisso, sufrió un ataque fulminante que le costó la vida a Crisólogo Larralde.


Había consagrado su vida a la causa popular, abrazando el radicalismo de muy joven tras un fugaz enamoramiento del ideario libertario anarquista. 
En los años treinta enfrentó con fiereza el fraude conservador en su provincia de Buenos Aires y, electo senador provincial en comicios viciados, renunció a su banca como supremo gesto de altivez y moral cívica, rechazando beneficiarse con un cargo a expensas de la tergiversación de la voluntad popular.
Murió entre obreros, a los que había dedicado sus mejores horas, sus más lúcidos esfuerzos y pensamientos "He peleado por tantos que lo ignoran", escribió casi como un testamento. Los trabajadores eran "sus hermanos". Así los calificó en un poema que reflejaba su propia visión del 17 de octubre de 1945, cuando los vió pasar con rumbo a la construcción de una nueva fuerza política que centraba su fortaleza en la integración de la clase obrera organizada.
Sin embargo, nunca mudó de tienda política. No conoció la especulación ni la traición. Vivió y murió "radical" a secas.
Combatió al peronismo sin hacer gorilismo, cuestionando y denunciando aquello que tenía de autoritario y antidemocrático, incluso diferenciándose por izquierda, pero cuidando de no agredir las justas conquistas sociales por las que él mismo había derramado sudor y lágrimas.
En aquellos años difíciles, esquivos para el radicalismo, su presencia, su  voz, su pensamiento eran ciertamente orientadores para miles de argentinos, radicales o no.
Tuvo otro renunciamiento, olvidado tal vez injustamente. Supo resignar una candidatura a diputado nacional en firme, a salir, prefiriendo presentar a la UCR como candidato a intendente de su ciudad, Avellaneda, "para que el partido pueda obtener quinientos votos más".
Luego fue candidato a gobernador y a vicepresidente de la Nación y en ambas oportunidades obtuvo más votos que los que lograba su partido. Larralde tenía electores propios por fuera del radicalismo, por izquierda sobre todo, por su firme identificación con principios muy caros del socialismo. Pero también - y esto lo sabía Perón - tenía votos peronistas.
Larralde fue el númen y garante de la inclusión de los derechos de los trabajadores, los gremios y la seguridad social en la reforma constitucional de 1957 mediante la incorporación del artículo 14 nuevo, incorporando así definitivamente  a la República Argentina a la corriente del constitucionalismo social de posguerra. El relato de muchos amigos que integraron aquella Convención Constituyente lo recordaba sentado en la última fila de asientos del paraninfo de la Universidad del Litoral, sede de las sesiones, "marcando" de cerca a los convencionales de modo que ninguno frustrara aquella insigne conquista legal de los trabajadores.
La división de la UCR rasgó profundamente su corazón, Crisólogo era respetado y querido en ambos sectores, pero él se quedó y fue piedra angular en la UCR del Pueblo, cuyo primer Comité Nacional presidió. Obra en mi poder un ejemplar de la Memoria del Comité Nacional de aquella primera conducción partidaria (1957/59) presidida por Larralde y es profundamente emocionante leer las resoluciones y declaraciones del alto organismo partidario, que en gran medida surgieron de su eximia pluma.
En 1962, cuando fue nuevamente candidato a gobernador bonaerense, el peronismo proscripto hasta entonces, había sido habilitado a participar bajo la denominación de Unión Popular con  su candidato Andrés Framini, gremialista combativo. Perón sabía que la figura de Larralde era atractiva para vastos sectores populares que no comulgaban con  Framini. La candidatura de Larralde abría una importante posibilidad que el peronismo perdiera la gobernación de Buenos Aires, ya que obtendría votos peronistas.  Allí residía también la clave de la estabilidad del presidente Frondizi, jaqueado en su débil estabilidad por su enemistad con todos los actores del proceso político, pero que tenía por don Crisólogo respeto y estima sinceros. Su inesperada muerte luego de aquel acto de campaña le trajo a la República más dolores y acentuó el trágico sino que se cernía sobre ella.
Su magnífica sencillez se complementaba con una inteligencia cultivada y un rico estilo literario que le permitió legarnos piezas únicas de filosofía y doctrina política de alta escuela. Algunos de sus pensamientos tienen una notoria actualidad y conviene mantenerlos como norte en la cotidiana labor de quienes abrazamos la vocación de servicio a través de la miltancia política. Uno de ellos muy especialmente: "en el desprecio de todo poder, está todo el poder".
“Todo quedó atrás, menos el sueño” escribió en un poema. El sueño sigue ahí adelante, quemándonos como a Larralde. Hay que ir a buscarlo.
 
 
(*/ Diego Barovero, abogado, historiador y periodista)

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS