miércoles 22 de noviembre de 2017 - Edición Nº608
Impulsobaires. Donde se informan los que te informan » IB Profesional » 7 mar 2017

Malasia y Corea del Norte, a un paso de romper relaciones

Pyongiang - El primer ministro malasio acusa a Pyongyang de retener a sus ciudadanos como "rehenes".


Materializada la expulsión de los embajadores de un lado y otro, Malasia y Corea del Norte dieron este martes un paso más en la crisis diplomática provocada por el asesinato de Kim Jong-nam, el hermanastro del líder norcoreano Kim Jong-un. Pyongyang ordenó retener a los malasios que viven en su territorio hasta que la seguridad de sus ciudadanos en Malasia “no esté totalmente garantizada mediante la resolución adecuada del caso”. Horas antes, las autoridades del país del sudeste asiático habían recordado que tres personas requeridas por la policía por su posible vinculación con la muerte de Kim Jong-nam estaban refugiadas en la legación.
El primer ministro malasio, Najib Razak, pidió inmediatamente la liberación de los ciudadanos malasios en Corea del Norte y su Gobierno ordenó a la policía que impida la salida de cualquier persona con nacionalidad norcoreana que esté en el país. “Es un acto abominable que en la práctica retiene a nuestros ciudadanos como rehenes y que se produce en completo desprecio de todas las normas internacionales y diplomáticas”, afirmó, antes de presidir una reunión de su consejo de seguridad nacional. La embajada norcoreana en Kuala Lumpur fue acordonada y las fuerzas de seguridad vigilan los movimientos de los diplomáticos.
En total, se encuentran once malasios en Corea del Norte, según el ministerio de Exteriores en Kuala Lumpur: tres diplomáticos, seis familiares y dos trabajadores del Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Esta última organización ha emitido un comunicado en el que recuerda que sus empleados son funcionarios internacionales y “no representan a ningún país”.
Pyongyang no ha dado a conocer cuántos de sus compatriotas se encuentran en suelo malasio, aunque la prensa del país del sureste asiático calcula que pueden alcanzar hasta un millar. Además de los funcionarios de la Embajada, otros residentes de esa nacionalidad gestionan restaurantes y las minas malasias emplean a trabajadores norcoreanos.
El asesinato de Kim Jong-nam, hace apenas tres semanas en el aeropuerto de Kuala Lumpur, ha provocado un deterioro rapidísimo de las relaciones bilaterales entre dos naciones otrora amigas hasta el punto que sus ciudadanos no necesitaban visado si querían viajar al otro país.
Kim Jong-nam murió tras sufrir un ataque con el agente nervioso VX, un arma química, mientras esperaba para tomar un vuelo a Macao, según ha establecido la investigación malasia. La Policía de ese país relaciona a ocho norcoreanos, incluido un alto cargo de la embajada, con el crimen. Corea del Norte disputa esas conclusiones. Según su versión, el fallecido era el ciudadano Kim Chol, que viajaba como un pasaporte diplomático y que murió de un ataque al corazón.
Hasta el momento solo han sido acusadas formalmente de la muerte dos mujeres, la vietnamita Doan Thi Huong y la indonesia Sitti Aysah.

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