miércoles 13 de diciembre de 2017 - Edición Nº629
Impulsobaires. "Donde se informan los que te informan" » Cultura » 15 jun 2017

Erasmus cumple 30 años y sigue creciendo

Bruselas - Para millones de europeos han representado un éxito, para unos cientos de latinoamericanos también: las becas Erasmus. Tras 30 años, Erasmus+ enfrenta el desafío de ampliarse, también hacia América Latina.


Haber cumplido 30 años siendo la marca más exitosa de la Unión Europea, pone a Erasmus ante el gran desafío que significa crecer. También  más allá del Viejo Continente. 4 millones de estudiantes universitarios y 1,8 millones de profesores se han beneficiado de una beca de este tipo. Ha promovido también 100.000 intercambios internacionales, entre ellos los realizados con América Latina.
"En el marco de Erasmus+, desde España hay en este momento unos 200 becarios al año”, explica a DW Pablo Martín González, director del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE).  Justo de vuelta de Paraguay, Uruguay y Argentina, donde estuvo promocionando los intercambios con las universidades españolas, señaló que "esto representa una pequeñísima parte del gran flujo y del gran interés que existe. La marca Erasmus, hiperconocida, nos da un apoyo  extraordinariamente bueno para aumentar el intercambio”.

Antes de Erasmus+

Erasmus+ permite a universidades y ministerios de países de América Latina cooperar con contrapartes de los países de la UE, a través de las agencias nacionales, y obtener una beca de movilidad. Esto es nuevo, pero tuvo antecesores: Comenius, ALFA, Erasmus Mundus, Erasmus for all.
"En el momento en que fui a Groeningen, Holanda, había una ventana de cooperación con México y algunos países de América Central”, cuenta a DW en Estrasburgo Víctor Aguilar, ex becario de Erasmus. En ese momento estudiaba sicología y los diez meses que pasó en Holanda, le aportaron contactos, experiencias y conocimientos que allanaron el camino hacia su trabajo actual, en Bruselas.

Gran interés, fondos reducidos

Aparte de poner toda cooperación de intercambio académico bajo un mismo nombre, lo que significa Erasmus+ para América Latina, desde el 2015, es que todos los países pueden optar con todas sus universidades todos los años para cooperar con las europeas.
Lamentablemente, lo que también ha cambiado es que los fondos son más reducidos, dado que provienen de los previstos para cooperación. "Enviamos anualmente 300 estudiantes, y recibimos 300 de América Latina, con fondos propios”, explica a DW Dorothy Anne Kelly, vicerrectora de Internacionalización de la Universidad de Granada, la institución que más estudiantes envía y más recibe.
"En cuanto se ha abierto la posibilidad de hacer movilidad a través del programa Erasmus+ lo hemos intentado, pero debo decir que una de las quejas de las universidades portuguesas, españolas, italianas y francesas es que para América Latina en el programa hay muy poco presupuesto. Hay una demanda enorme y un potencial para fomentar las relaciones entre las universidades europeas y las latinoamericanas a través del programa que aún no hemos podido satisfacer”, afirma Kelly.

No sólo universidades, ¿también talleres?


No obstante, y pese a la prolongada era de recortes, Erasmus es uno de los pocos programas europeos que ha crecido en presupuesto. Y en ambición. Si en un primer momento fue sólo a nivel académico, el programa –a nivel europeo- ha patrocinado también 1,4 millones de intercambios juveniles/escolares y 1,3 millones de pasantías laborales.
Nazaret Bonal Rodríguez, becaria Erasmus. Una práctica en París le abrió el camino a su trabajo actual y a ser embajadora Erasmus para formación profesional.
Una de ellas fue la de Nazaret Bonal Rodríguez, que estudiaba pastelería en Albacete. "Yo me tengo que ir, me dije, cuando nos informaron de la posibilidad de la práctica Erasmus”, cuenta a DW. Su año de entrenamiento en París, le aseguró antes de aterrizar su puesto actual en España.
Aunque no hay muchas críticas a este popular programa europeo, no falta quien lo tilde de poco inclusivo. ¿Elistista? "No lo creo. En el proceso de selección, valoraron nuestro rendimiento, los idiomas, las aptitudes personales como trabajador”, afirma Bonal, quien ahora es "embajadora” Erasmus para formación profesional.
Los patrocinadores de Erasmus en las instituciones europeas sueñan con abrir este tipo de intercambio también para países terceros,  algo que requiere recursos.
En Estrasburgo, en el Parlamento Europeo se festeja esta semana los 30 años del programa Erasmus, becas de movilidad.

¿Lo lograremos?

El desafío es grande, pero no falta optimismo: "En 1987 se movieron 95 españoles hacia el resto de Europa, hoy estamos hablando de 48.000 en un año. En 30 años se han movido 9 millones de europeos”, afirma González.
"Con América Latina y el resto del mundo llevamos operando apenas dos años en cuanto a movilidad y crédito. Estamos trabajando para que los fondos europeos se incrementen en la medida de lo posible. Es un recién nacido, hay que darle tiempo para que Erasmus+ vaya creciendo”, concluye.

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