por Redacción
El analista añadió que: "Macri ya venía manifestando sus diferencias con Milei. Por ejemplo, se mostró crítico cuando cenaron en Olivos y el presidente le informó que Adorni iba a reemplazar a Guillermo Francos.
Algunos sostienen que empujado por algunos dirigentes del círculo rojo, para que Macri vuelva a presentarse en las presidenciales del 2027, el jefe del PRO tomó una decisión política reservada y de alto impacto que sorprendió incluso a dirigentes importantes de su espacio. En esa dirección, avanzó personalmente con la difusión del manifiesto crítico contra el gobierno de Javier Milei sin consultar previamente ni a gobernadores, ni a referentes parlamentarios, ni a la mesa ejecutiva del partido. El movimiento, ejecutado en medio del tembladeral generado por el caso de Manuel Adorni, profundizó las diferencias entre el ex presidente y la Casa Rosada y volvió a exponer las tensiones internas alrededor de la relación con La Libertad Avanza.
La reconstrucción de cómo se gestó el documento muestra el nivel de hermetismo con el que se manejó la iniciativa. “Es Mauricio 100%”, señalan desde el PRO. También señalaron que la decisión la tomó dentro del más absoluto hermetismo, ya que no habló con nadie de la mesa ejecutiva, es decir Jorge Macri, ni con Rogelio Frigerio, ni con Cristian Ritondo, ni con Guillermo Montenegro.
El manifiesto “Próximo Paso” fue difundido el domingo por la tarde a través de las redes sociales oficiales del PRO y rápidamente generó interpretaciones políticas sobre un endurecimiento de Mauricio Macri frente al Gobierno. El texto incluyó cuestionamientos al funcionamiento interno del oficialismo y buscó marcar diferencias respecto del estilo político libertario.
“Apoyar el cambio no es aplaudir lo que está mal”, sostuvo la parte medular del documento.Y agregó otra definición que fue interpretada como una referencia directa a la Casa Rosada: “El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”.
La decisión de Mauricio Macri aparece en un contexto especialmente sensible para el oficialismo, atravesado por las repercusiones políticas del caso Adorni y por discusiones internas dentro del PRO sobre el vínculo con Milei.
En el entorno del ex presidente consideran que es hora de diferenciarse del Gobierno, ya que la Casa Rosada empezó a enfrentar costos políticos derivados del ejercicio del poder y creen que algunas conductas internas comienzan a generar incomodidad incluso entre sectores que respaldan el rumbo económico oficial.
Pero además, alrededor de Mauricio Macri quedó un fuerte malestar político desde la cena de la Fundación Libertad realizada hace dos semanas. Aquella noche, Javier Milei endureció sus críticas contra la gestión económica del PRO entre 2015 y 2019 y exhibió durante su discurso una serie de filminas con indicadores negativos de la administración macrista. La escena cayó especialmente mal en el entorno del ex presidente
El clima político de esa noche quedó atravesado además por otro dato que dentro del PRO interpretaron como una señal deliberada de distanciamiento. Milei no saludó a Macri ni lo mencionó durante todo su discurso, que se extendió por más de una hora, pese a que el fundador del PRO había participado previamente de una charla sobre el escenario junto al escritor Álvaro Vargas Llosa.
La secuencia política de la cena tuvo además otro episodio que dentro del macrismo fue leído como un gesto cargado de intención política. Patricia Bullrich se acercó a saludar a Mauricio Macri delante de fotógrafos, camarógrafos y periodistas acreditados. El diálogo fue breve y fugaz, pero la escena quedó registrada públicamente en medio de las tensiones crecientes entre el entorno del ex presidente y la ministra de Seguridad.
Ese episodio terminó funcionando como un antecedente directo del clima político que atravesó la difusión del manifiesto del PRO y de las señales posteriores del círculo más cercano a Macri".