por Jorge Joury *
El funcionario, que puso la vara tan alta que se convirtió en el encargado de poner de relieve los ejes de austeridad fiscal, control del gasto y transparencia en la administración pública, terminó como el pez que por la boca muere, lastimado por el anzuelo de su propio discurso, como un verdadero profesional de la mentira.
Hoy resulta indignante ver a un evasor fiscal en la cima del poder. Adorni transita su hora más difícil: esta vez nadie lo defendió en el gobierno y todos coinciden en que le hace mal a la imagen de Milei. Los socios del Poder Ejecutivo empiezan a presionar al Gobierno, que persiste en sostener al jefe de Gabinete. Y desde la política, el ex senador de Juntos por el Cambio, Esteban Bullrich le puso el broche al escándalo al sentenciar en un tuit: “es un corrupto. Fin”, manifestó desde sus redes sociales. Y Patricia Bullrich remató: "Esto es más que un error, es una omisión ética".
Y como si fuera poco: "Ladrón, delincuente y medio pelo", fueron los calificativos que los periodistas Antonio Laje, Nelson Castro y Mercedes Ninci le dijeron a Adorni según titulo La Política On line . Hasta Yanina Latorre cruzó al jefe de Gabinete: "No entiendo que lo sigan bancando, es una vergüenza absoluta".
En este contexto, sus conferencias de prensa pasarán a la historia como las que privilegiaron la narrativa de la probidad estatal y la lucha contra la corrupción como manchas negras. Por eso hoy nada se le perdona. La nueva versión de Adorni pre Mundial es bochornosa. Muestra que desmiente con los hechos lo que declaró en el Congreso y en las conferencias de la Casa Rosada ante los periodistas que él degradó irónicamente "en apenas profesionales" con su lenguaje omnipotente. Hasta se la sirvió en bandeja a la propia vicepresidenta Victoria Villarruel, que calificó las explicaciones de Adorni como "una vergüenza".
Y en la mirada de uno de los hombres que más incomoda al gobierno, el investigador y periodista Hugo Alconada Mon escribió en La Nación, "la solicitud de adhesión al régimen simplificado genera interrogantes sobre qué cambios en la situación de Adorni justificaron este movimiento. Una posibilidad es que la aceleración de investigaciones penales sobre su patrimonio, que se intensificaron en los últimos meses, haya generado presión para regularizar su posición fiscal preventivamente. Otra hipótesis, que fuentes judiciales no descartan, es que el cambio de régimen obedezca a una reorganización más amplia de su estructura patrimonial en respuesta al escrutinio creciente”.

Por estas horas, su adhesión y la de su esposa, Bettina Angeletti, al régimen simplificado de ganancias como parte del nuevo esquema de blindaje fiscal a lo sumo lo eximirá de tener que brindar detalles ante el fisco, le ahorrará alguna denuncia por evasión y multas, pero no lo va a librar de la investigación penal por supuesto enriquecimiento ilícito. El fiscal Gerardo Pollicita ya prepara sus redes con un requerimiento para que justifique su fiesta patrimonial de excesos.
Sus propias palabras condenan a Adorni y conviene recordarlas: había dicho ante los legisladores que tenía todo declarado “como corresponde”, pero el miércoles pasado admitió públicamente ante un canal de cable que ocultó ingresos en sus presentaciones ante la Oficina Anticorrupción, colocándose en la larga fila de los argentinos propietarios del colchón en negro.
El archivo dejó al descubierto que el 29 de abril pasado, Adorni y su orquesta violeta, se presentaron en el Congreso. Las sospechas sobre su enriquecimiento fueron el tema central de aquella sesión; con Javier Milei arengando desde un palco, Adorni se golpeó el pecho asegurando que tenía todo su patrimonio declarado y precisó incluso son soberbia que “sin ocultación alguna”. Sin embargo, hace horas admitió, cambió el discurso y disparó, que había omitido informar cientos de miles de dólares en sus declaraciones juradas de bienes ante la Oficina Anticorrupción.
“Ahorramos en negro, como la mayoría de los argentinos”, dijo Adorni ante LN+ e informó que ahora estaba rectificando sus declaraciones juradas para incluir la parte de su patrimonio que había omitido informar y anunció que iba a pagar todo lo adeudado en impuestos al fisco.
El jefe de Gabinete reconoció además que la ocultación había sido intencional; según él, para escaparse con su dinero “de la vieja política”. No explicó por qué decidió transparentar esos dólares recién ahora, dos años y seis meses después de la asunción de Milei y justo cuando la Justicia le detectó gastos e inversiones que no se condicen con los ingresos y el patrimonio que Adorni tenía declarados.
Por ejemplo, de la comparativa entre los primeros documentos y sus versiones rectificadas surge un curioso dato contable: una ganancia de $490 millones en apenas dos semanas.
El dato emerge rápidamente al comparar el ítem “Bienes, depósitos y dinero al inicio del año” de su declaración jurada original de 2023 con el del fin del mismo año, pero en su versión rectificada de este miércoles. La cuenta da un incremento de 490 millones en apenas 17 días.
Con la misma soltura en la que admitió la omisión, hace menos de dos meses había dicho en el Congreso: “En mis declaraciones juradas figuran todos los detalles de los bienes que integran mi patrimonio, respecto de los cuales nunca existió ocultación alguna”.
Una versión similar le recordaron los memoriosos que habían sido echados unos días de la Sala de Prensa de la Casa Rosada, el 25 de marzo pasado, en una conferencia de prensa. Ese día, Adorni denunció una persecución mediática y afirmó: “Quédense tranquilos que efectivamente todo lo que tiene que estar declarado está declarado en cada uno de los organismos tal como corresponde”. En esa conferencia insistió: “Todo lo que yo tenga que declarar lo declaré. Está todo impecable”. Fue hace dos meses y medio.
Tomen nota: Después de ir al Congreso, el 4 de mayo, volvió a dar una conferencia de prensa en la Casa Rosada y leyó un mensaje taxativo respecto de los bienes declarados en su patrimonio: “Nunca existió ocultación alguna”.
Hasta el momento, las pruebas al canto reunidas en la causa por presunto enriquecimiento ilícito, muestran que Adorni registró, desde que es funcionario, al menos 406.681 dólares en gastos -sin contar los corrientes- y 335.000 dólares en nuevas deudas. A los investigadores los números no les cierran (sobre todo, los gastos) y el fiscal Gerardo Pollicita prepara sus baterías para avanzar contra él.
La versión del jefe de Gabinete fue siempre que su dinero lo hizo en la gestión privada, pero eso no se condice con lo que tenía declarado y era un problema en términos penales. Las pruebas de la causa dejan a la vista que el salto de su patrimonio se dio en la función pública. En los dichos de Adriana Nechevenko, la escribana que participó de las operaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete, “se le dio todo junto” en los últimos tiempos.
Cuando Adorni llegó al poder solo tenía -según lo que había informado a la Oficina Anticorrupción- dos departamentos: uno de 115 metros cuadrados en Parque Chacabuco, a medias con su esposa y que valuó en 24,1 millones de pesos; y otro en La Plata de 105 metros cuadrados, todo a su nombre y producto de una “donación”, valuado en 14,1 millones de pesos. También un Renault Captur de 2019 y, en dinero, el equivalente a unos 25.000 dólares.
Ya en la función pública se mudó al departamento de Caballito en el que vive hoy -que compró con su mujer sin haber vendido el que habitaban antes- y sumó la casa en el country Indio Cua que declaró a exclusivo nombre de Angeletti. Eso también admitió que fue un “error” que había decidido rectificar para reconocer que la casa había sido comprada a medias.
En este contexto, hay preguntas que se imponen:¿Sabía el Presidente que su defendido a ultranza había omitido declarar cientos de miles de dólares en sus declaraciones juradas de bienes ante la OA? ¿Le presentó Adorni los papeles sobre su patrimonio? El jefe de Gabinete y el Presidente dieron versiones diferentes.
Adorni dijo que la confianza de Milei era tal que él no necesitó siquiera exhibir sus documentos: “Yo al Presidente le dije que tenía todo para demostrarle que todo era falso y el Presidente siempre confió ciegamente en mí. No hizo falta que le mostrara nada”.
Milei, en cambio, había dicho, en una entrevista en LN+, que le constaba que los números de su funcionario estaban “en orden” y que Adorni se los había mostrado. “Las cosas que me presentó estaban en orden”, dijo. Fue en la misma entrevista en la que afirmó que el jefe de Gabinete tenía lista su declaración jurada y que estaba por presentarla, como le había reclamado Patricia Bullrich. Por lo expuesto, queda demostrado que Adorni puso todo su profesionalismo al servicio de la mentira. La gente que no come vidrio, hoy lo califican a través de las encuestas con el 70% de imagen negativa. Ahora le toca a la justicia bajar el martillo para cerrar la historia de un dinero oscuro que le bajó el precio a un gobierno que ofrecía ser distinto. La condena social ya empezó: Adorni hoy no puede salir a la calle y la última encuesta en redes sociales es contundente: hoy su figura genera "ira y asco".
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".