por Redacción
Nicolás Morzone adoptó como bandera el binomio “orden y seguridad”, en respuesta al desorden urbano y al aumento de delitos que atraviesa la ciudad. En ese marco, reforzó su “Plan Anti fisuras” con un proyecto para aplicar multas millonarias a grupos de motociclistas que circulan con fines de intimidar a los vecinos, así como a quienes realizan picadas de autos o motos.
El cruce político se intensificó cuando la presidenta del bloque de Fuerza Patria, Josefina Bolis, lo acusó de “estigmatizar” a sectores vulnerables. Lejos de retroceder, Morzone redobló la apuesta y planteó la necesidad de un muro que separe a La Plata de Berazategui, Florencio Varela y otros distritos vecinos.
El debate de fondo es la relación histórica entre La Plata y el conurbano bonaerense. Morzone sostiene que la identidad platense se ve desnaturalizada por la dinámica metropolitana. Sin embargo, la integración de La Plata al Área Metropolitana de Buenos Aires no es un fenómeno reciente ni discursivo: quedó incorporada formalmente en 1992, cuando el gobierno de Carlos Menem creó el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense, como parte de una negociación política con el exgobernador Eduardo Duhalde. Desde entonces, la ciudad forma parte del esquema metropolitano en términos fiscales y administrativos, más allá de cualquier discusión identitaria.
Ahora bien, cuando La Plata fue fundada -en 1882- el conurbano no existía como tal. La ciudad nació como capital administrativa y política de la Provincia, en un contexto donde el fenómeno metropolitano recién se configuraría a lo largo del siglo XX. Por eso, muchos platenses siguen viendo a su ciudad como un distrito con características propias y, de hecho, hasta hace algunas décadas La Plata tenía más similitudes con ciudades intermedias del interior bonaerense que con los partidos del conurbano.
En este clima, el medio “Berazategui 1884” publicó en Instagram que existe una iniciativa para que el Concejo Deliberante local declare a Morzone “persona non grata”, en rechazo a sus declaraciones, donde responsabiliza a distritos vecinos por el ingreso de personas que generan desorden en la vía pública. El supuesto proyecto aún no habría ingresado al deliberativo del distrito vecino.
La Plata fue fundada en la presidencia de Julio Argentino Roca, cuyo lema político era “Paz y administración”, una consigna que buscaba consolidar el orden institucional tras décadas de conflictos políticos y guerras civiles. La fundación impulsada por Dardo Rocha se inscribió en ese clima político: una ciudad moderna, planificada y con identidad propia dentro de un proyecto provincial más amplio.
El debate actual, con muros simbólicos y discusiones identitarias, reabre viejas tensiones entre la ciudad capital y su entorno metropolitano. Y todo indica que la polémica recién empieza.