por Redacción
En D‑4.0, el algoritmo de la política bonaerense, el ciclo que conducís cada lunes a las 19 por POP 96.7, el exdirector de Inteligencia Criminal, Ricardo Ferrer Picado, analizó cómo la aceleración tecnológica está transformando la seguridad de las ciudades y la calidad democrática.
Ferrer Picado planteó que hoy existe una disputa central entre democracias y autocracias, y que esa tensión también se juega en el espacio urbano:
“Las redes, los algoritmos y los dispositivos son el nuevo territorio donde operan los Estados y las corporaciones. Las empresas tienen clientes; las democracias, ciudadanos; las autocracias, súbditos”.
Advirtió que las garantías individuales frente al uso masivo de datos son un punto crítico: la manipulación de ciudadanías completas ya ocurrió en distintos países y es un riesgo vigente.
El especialista relató experiencias en ciudades como Seúl y Nueva York, donde se reunió con autoridades locales. En esos casos, la prioridad es desarrollar resiliencia ante ataques cibernéticos:
“Si no se puede evitar un ataque, hay que anticiparlo y trabajar con el sector privado para que la ciudad pueda resistir”, enfatizó el referente de La Libertad Avanza en La Plata.
También mencionó ejemplos de operaciones tecnológicas en materia de seguridad internacional, como la captura del dictador Nicolás Maduro o episodios similares en Irán, para ilustrar cómo la infraestructura digital puede ser blanco de ataques que afecten hospitales, servicios esenciales o el funcionamiento completo de una ciudad.
Ferrer Picado incorporó otro eje clave: la computación cuántica, que ya forma parte de la agenda global: “El Estado que se aparta de la carrera corre riesgos y se queda atrás. Hay tecnologías que en 30 meses ya son obsoletas”.
La advertencia apunta a que la velocidad de innovación exige políticas públicas activas, inversión y actualización permanente.
El especialista también analizó cómo la pandemia modificó la relación entre las personas y los espacios urbanos.
En ciudades como Nueva York, quienes no pueden acceder a viviendas de alto costo podrían encontrar soluciones en espacios de trabajo accesibles, lo que permitiría que la población regrese a los centros urbanos.
En Europa y Medio Oriente, la tendencia es aún más marcada: “El 98% trabaja desde sus casas, con sus tiempos y modalidades”.
Ferrer Picado propuso que las ciudades adopten modelos de consorcios de servicios (servucción), que no requieren proximidad geográfica.
“La Plata podría trabajar con Barcelona, por ejemplo”.
La idea es que las ciudades se articulen en redes globales para compartir innovación, infraestructura y conocimiento.
Finalmente, Ferrer Picado destacó que La Plata nació como una ciudad innovadora y puede recuperar ese espíritu: “La Municipalidad y las universidades deben pensar que La Plata puede ser el Silicon Valley de Latinoamérica”.
Pero advirtió que para atraer talento y emprendimientos se necesitan condiciones crediticias, incentivos fiscales y políticas activas.
“Si eso no se hace, los emprendedores se van a Colonia, Montevideo o Brasil”.