por Jorge Joury *
Terminó el Mundial de fútbol con sus teorías conspiranoides y empezó a rodar la bola de las especulaciones en la ruleta de las encuestas para las elecciones de 2027. Algunos gurúes sostienen que por el momento la reelección de Javier Milei aparece como segura, porque no hay candidatos fuertes que lo destronen, pero aclaran que después su estrellato se va a ir apagando paulatinamente. Otros opinan que las presidenciales estarán nuevamente marcadas por la polarización, el "voto anti" y la desconfianza en el Gobierno.
Además, hay alarmas que se encienden. Por ejemplo, un relevamiento universitario envió señales de alerta para el Gobierno. El Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la UBA publicó su monitor de junio y el resultado central fue: el 64% de los argentinos prefiere un cambio de gobierno en las elecciones presidenciales de 2027. Otro sondeo de la consultora Afiche da cuenta que 4 de cada 10 argentinos rechazan tanto a Milei como al kirchnerismo. El mismo sondeo muestra una disputa voto a voto en la provincia de Buenos Aires entre el PJ y los libertarios. En el humor social influyen las pruebas concretas de que la economía no arranca. Por ejemplo, se desplomó el Índice de Confianza del Consumidor y preocupa al Gobierno el impacto en la reelección de Milei. Milei cayó casi 5% en julio y más de 12% en el interanual del índice que elabora la Universidad Di Tella.
El ministro Luis Toto Caputo cambia la ley para que los argentinos blanqueen los dólares del colchón, pero la desconfianza de la gente se mantiene intacta.
Como se observa, los comicios se definirán, al igual que en 2023, más por el rechazo a ciertos espacios políticos que por la adhesión a una propuesta concreta, destacando el desafío de Axel Kicillof y el peronismo frente al oficialismo. Los indicadores de opinión pública muestran un panorama desafiante. La decepción también trae lo suyo: Dos de cada tres argentinos consideran que hoy están peor que hace un año y una mayoría piensa que la situación económica tampoco mejorará en el corto plazo. Hay 5 millones de jubilados que cobran la mínima de $490 mil y ya no creen en nadie, mientras los senadores ganan 12 millones por mes.
En la foto del electorado que todavía no encontró candidato, el 60% quiere un rumbo diferente pero solo el 13,8% quiere volver atrás. Dos encuestas muy frescas describen el mismo fenómeno desde ángulos distintos y llegan a una conclusión común: existe una mayoría que reclama un cambio que no es el kirchnerismo, pero tampoco hay una alternativa que la represente. El espacio existe; el candidato, todavía no.
En este contexto, la consultora Synopsis encontró que el 59,5% buscaría modificar el rumbo actual del país, contra un 36,4% que daría continuidad al oficialismo. Sin embargo, cuando se pregunta hacia dónde debería ir ese cambio, solo el 13,8% propone volver atrás, a una etapa en la que se vivía mejor. La demanda mayoritaria es otra: el 50,4% quiere seguir adelante, pero en una dirección diferente. Quieren futuro, no restauración.
Cuatro de cada diez personas no se sienten representadas por el gobierno de Javier Milei ni por el peronismo. Así lo muestra una encuesta de QSocial que identifica a un 40% del electorado en la inestable avenida del medio. Según el relevamiento, este segmento que no ve la luz al final del camino, constituye el principal espacio de votantes del sistema, que hoy no tiene a dónde ir. Son personas con la mirada muy negativa sobre el país y aunque le reconocen a Milei la baja de la inflación, sostienen que el remedio utilizado fue demasiado costoso porque el daño social que se produjo para lograr ese objetivo fue demasiado dañino.
Existe también en el horizonte escenarios de polarización. Análisis recientes revelan que el electorado se debate entre la preocupación por una reelección de Javier Milei y el temor a un posible regreso del kirchnerismo al poder. En este contexto, el justicialismo debate su estrategia, con el gobernador bonaerense Axel Kicillof perfilándose como una de las referencias principales para enfrentar al mundo violeta, mientras sectores internos definen alianzas y candidaturas. Por el lado de Cristina, quiere disputar una interna con el gobernador bonaerense a través de La Cámpora. La ex presidenta augura también que Mauricio Macri va a jugar y con cuatro fuerzas en disputa nadie tendrá la mayoría en primera vuelta.
El objetivo de la ex presidenta es destronar a Kicillof y seguir siendo ella la mandamás.
Por el lado del oficialismo, el Gobierno evalúa la ingeniería electoral. En la provincia de Buenos Aires, Kicillof no puede ser reelecto y los intendentes y funcionarios proyectan posibles sucesores en el territorio, aunque también estudian una trampa legal para perpetuarse en el poder.
La reforma prioritaria para la administración libertaria es la política. En particular lo que tiene que ver con el articulado que apuesta a eliminar las elecciones primarias (PASO), en función de las necesidades fijadas para garantizar la reelección del Presidente. Actualmente el panorama de respaldos es complejo, lo que obligó al Gobierno a evaluar la posibilidad de suspenderlas.
Lo que se comenta en la Casa Rosada, es que la apuesta es competir con candidatos propios en 14 provincias. Para ello, se analiza acuerdos con seis gobernadores y deja abierta la discusión en la Ciudad de Buenos Aires. El Gobierno está dispuesto a abrir la billetera y hacer un reparto de recursos que acerque aliados. Además confían en aprobar la reforma electoral antes del Presupuesto y usar las colectoras para blindar la reelección de Milei. Las primeras espadas de Balcarce 50 descartan un acuerdo general con gobernadores y sostienen que la negociación será distrito por distrito, sin ceder el control general del armado de La Libertad Avanza.
En el plan que se arma está competir por las gobernaciones, sin alianza con los mandatarios provinciales, en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, Formosa y Misiones. En esos distritos, la idea es presentar candidatos propios y preservar el sello libertario como herramienta de construcción territorial.
ENCUESTA: EMPATE ENTRE LA LIBERTAD AVANZA Y EL PERONISMO
— Clarín (@clarincom) July 24, 2026
Una encuesta nacional de Synopsis mostró un empate de 33,9% entre La Libertad Avanza y el peronismo en intención de voto para las elecciones presidenciales de 2027. Además, el 49,1% de los consultados se mostró a favor de… pic.twitter.com/a55N3bwMs3
También existe un diagnóstico diferente para otros siete distritos, donde se prevé acuerdos de mayor volumen. involucra a Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Mendoza, San Juan y San Luis. En ese lote no todos los entendimientos son con gobernadores. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, el acuerdo que imagina el oficialismo es con sectores del PRO, la UCR y aliados no peronistas para ordenar una oferta competitiva contra el kirchnerismo.
El Gobierno también incluye entre los distritos de acuerdo a Entre Ríos, gobernada por Rogelio Frigerio, y Chaco, encabezada por Leandro Zdero. En ambos casos, el oficialismo ve antecedentes de entendimiento legislativo y electoral, y cree que el vínculo con mandatarios dialoguistas puede traducirse en apoyos para las reformas y en una boleta nacional más ordenada.
Entre otras estrategias, el gobierno pone en un lugar particular a Santa Fe, donde gobierna Maximiliano Pullaro. Los libertarios lo ven fuerte y creen que un acuerdo puede ser más conveniente que una pelea frontal por la gobernación. La prioridad libertaria pasa por fortalecer la lista nacional, sostener presencia propia y evitar una competencia que complique las negociaciones de gobernabilidad.
La Casa Rosada también mira a Mendoza, gobernada por Alfredo Cornejo, como un distrito clave. En Nación hablan de un acuerdo con PASO ya digitado. San Juan, con Marcelo Orrego, y San Luis, con Claudio Poggi, completan el mapa de entendimientos grandes.
Por otra parte, la Casa Rosada está confiada en que la reforma electoral saldrá antes del tratamiento del Presupuesto 2027 y cree que la opción de las colectoras tendrá los votos necesarios para su sanción. En el oficialismo la presentan como una herramienta para blindar la reelección de Milei a través de concesiones acotadas en la boleta nacional.
El Ejecutivo separa la estrategia electoral de los acuerdos vía colectoras. En Nación remarcan que permitir que candidatos a diputados de gobernadores sin candidato presidencial vayan dentro de la boleta de Milei no implica que La Libertad Avanza renuncie a competir por gobernaciones. “Eso es completamente falso”, agregan en despachos oficiales.
A su vez sostienen que ese mecanismo es clave para negociar con gobernadores que no tienen candidato presidencial propio, pero sí estructura provincial y legislativa. La idea es ofrecerles un lugar en la boleta nacional de Milei para sus candidatos al Congreso, sin entregarles el armado libertario en sus provincias ni resignar la marca de La Libertad Avanza. La moneda está en el aire.
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".