domingo 08 de diciembre de 2019 - Edición Nº1354
Impulsobaires » Podcast » 30 nov 2019

Transión 96

¿Cómo fue la asunción presidencial de Hipólito Yrigoyen?

El presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano, doctor Diego Barovero, cuenta cómo fue la asunción de Hipólito Yrigoyen como presidente en 1966, su primer gabinete y los desafíos más importantes de uno de los máximos referentes de la Unión Cívica Radical. Además habla del legado histórico. En “Transición 96”, por Radio 96.7 de La Plata con la conducción de Fabricio Moschettoni.


Por: Redacción

Cuenta el profesor Diego Barovero, “creo que la asunción de Hipólito Yrigoyen de 1916, en su primera presidencia, es una de las más importantes de nuestra historia, porque ahí está marcando claramente un cambio de régimen. Está pasando de la república olígarquica y elitista de todo el siglo XIX y los primeros años del siglo XX en donde Yrigoyen resulta electo por primera vez por el sufragio popular, entonces esa elección de abril de 1916 que le dio el triunfo en votos populares aunque no le había dado el triunfo en los colegios electorales de ese entonces y tardaron unos meses (en julio de ese año) en conseguirse la mayoría de los colegios electorales que habilitaron a que asuma la presidencia”.

“En la fórmula estaba acompañado por Pelagio Luna, un político riojano, abogado, periodista, un hombre de gran trayectoria junto a Hipólito Yrigoyen”, destaca.

Agrega: “creo que hay que remontarse ese siglo y algo más para pensar lo que significó. Hace unos días me tocó a escribir una columna en el diario La Prensa con una memoración de aquella transición, en donde por ejemplo el embajador de la corona británica manifestaba su descontento y desconfianza porque era la primera vez que un presidente iba a asumir sin comunicarle los nombres de los ministros que asumirían las carteras, e Yrigoyen le contestó muy educadamente como era su estilo ´su excelencia debe dar por finalizada esa tradición´ como queriendo resaltar el margen de autonomía que volvía a retomar la República Argentina, y él lo va a decir unos años después en uno de sus mensajes al Congreso: ´la Nación ha dejado de ser gobernada para gobernarse así misma´”.

“Unas horas antes de asumir ese 12 de octubre a las 14 horas en el Congreso de la Nación como establece el artículo 93 de la Constitución Nacional, que le impone al presidente la Nación la obligación de jurar su cargo junto al vicepresidente frente a la Asamblea Legislativa. Él escribió unas páginas que fueron publicadas esa misma mañana en una publicación radical que se llamaba ´Proteo´, y dice: ´… Ante la evidencia de estas horas supremas y decisivas el pensamiento se repliega  a contemplar el apostolado que laboró tramo a tramo, la consagración plena de la obra reparadora”. 

“En la fe y en la virtud de su vasta irradiación se cruzaron muchas angustias, pasaron años de absorbentes fatigas y de inevitables incertidumbres, escrutando y afrontando lo que había de rebelde o de inmodelable a la eficacia de sus justas finalidades”, destaca el escrito que lee Barovero.

Y más adelante sigue: "asumir la contienda reparadora, desde el llano a la cumbre, renunciando a todas las posiciones y resguardos del medio ambiente para remontar la abrupta montaña a pura orientación de pensamiento, a puro vigor de virtudes y a pura entereza de carácter, y llegar a la cima pasando por sobre todos los poderes oficiales y las conjuraciones conniventes, es empresa que no conciben los mediocres ni alcanzan los pigmeos y que ni siquiera comprendieron los grandes ni afrontaron los poderosos". 

Ante eso, Barovero comenta: “ahí se nota la verba de Yrigoyen volcada en la pluma absolutamente barroca, de honda inspiración humanística pero además lo que hace es una especie de retrospectiva de lo que significó afrontar aquella lucha desde el llano absoluto, sin poderes oficiales, sin posiciones públicas, poniendo en juego sus propios prestigios y sus propios recursos para que la Unión Cívica Radical fuese gobierno mediante el voto popular, así que en ese sentido Yrigoyen es uno de los ejemplos a seguir y todos esperamos que cualquier presidente constitucional que asuma en Argentina, en este caso dentro de unos días Alberto Fernández, tome en Yrigoyen una de las inspiraciones más sanas, más vigentes, más actuales y más puras de nuestras orientaciones constitucionales”.

El gabinete de Yrigoyen

Acerca del primer gabinete de Yrigoyen, dijo: “eran hombres de la militancia radical. No había prácticamente personalidades de relieve o  de prosapia, por ejemplo su ministro de Justicia y de Educación Pública, quien fue el que luego llevó adelante la Reforma Universitaria, era José Santos Salinas, un político radical que trabajaba como corresponsal periodístico del diario La Nación en Jujuy; el ministro del Interior era Ramón Gómez, que luego iba a ser senador de la República, un político muy importante cuyo hijo Ramón Gómez Cornet es una de las grandes figuras de las artes plásticas argentinas; también estaba Honorio Pueyrredón a cargo de la cartera de Agricultura, y poco  tiempo después va a pasar a ser ministro de Relaciones Exteriores y Culto y se va a hacer famoso en aquella convención de Ginebra en el año 1920 de la Sociedad de Naciones, que es el antecedente más cercano que tenemos sobre la Organización de Naciones Unidas, llevando la palabra del presidente Yrigoyen para que no hubiera discriminación en el trato hacia los vencidos. Al no haberse escuchado esa palabra profética veinte años después con el fin de la Primera Guerra Mundial en pleno apogeo del nazismo y los orígenes de la Segunda Guerra Mundial; también estuvo Domingo Salavarry, un ministro de Hacienda a quien se acusó terminado el gobierno de haber utilizado algún tipo de manejo, de conocimiento de lo que hoy se conoce como información calificada para mejorar su posición como hombre de la ganadería, y que terminó suicidándose porque no era cierto y él lo que defendió ante todo fue su honor; y el ministro de Guerra (hoy sería Defensa) al principio había sido Elpidio González y en pocos meses pasó a hacerse cargo de la Jefatura de la Policía de la Capital y ese lugar quedó en manos de Don Julio Moreno, un radical revolucionario del 90, del 93, de 1905 cuyo hermano había sido fusilado luego de la revolución de 1905 en Pirovano”.

Lo que dejó para los tiempos que le sucedieron

Sobre un legado de Yrigoyen en ese gobierno dijo: “fue la base central de la democracia representativa, republicana y popular que después va a volver a ser una utopía durante la década del 30 porque va a volver a usarse el fraude electoral pero que siguió siendo alimento central de la obra de la Unión Cívica Radical y de todos aquellos partidos políticos democráticos que luchaban por la verdad electoral”.

¿Tuvo herederos políticos?

Al ser consultado sobre si hubo herederos de Yrigoyen, dijo: “sí, hubo una herencia porque a él lo sucede Marcelo Torcuato de Alvear que fue apoyado y bendecido como candidato oficial precisamente por Hipólito Yrigoyen. Tras la caída de Yrigoyen en 1930 el radicalismo debió reorganizarse con el beneplácito de Yrigoyen y fue con la jefetura de Marcelo T. de Alvear, aunque muchos se reivindicaron después herederos de Yrigoyen como el yrigoyenismo, FORJA, parte del peronismo. Se reivindicaban herederos de Yrigoyen más que nada porque era una figura popular, carismática, respetada y respetable a través de toda la historia y además con un enorme prestigio a nivel popular”.  

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS