jueves 06 de agosto de 2020 - Edición Nº1596
Impulsobaires » Politica » 27 jul 2020

La columna de Jorge Joury

Plan secreto de Cristina y La Cámpora para catapultar a Máximo para el 2023

La política comenzó a calentar motores con miras a las elecciones de medio término del año próximo. La provincia de Buenos Aires volverá a ser crucial para la temporada de caza de votos. En esa dirección, la presidenta del Club Político Argentino y ex integrante de la Conadep, Graciela Fernández Meijide disparó las alarmas . Está convencida que la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner tiene un plan con diferentes proyecciones. Para Meijide, "está empecinada en querer que los jueces ignoren la cantidad de pruebas que tienen" contra ella en causas por corrupción, mientras que su proyecto es "desgastar a Alberto Fernández y poner al próximo Presidente que, si puede y si le da, sería su hijo Máximo, sino Axel Kicillof". Pero advirtió también que "la sociedad está atenta y los está mirando".


Por: Jorge Joury *

Graciela dio en el clavo. Bajo el paraguas de CFK, La Cámpora desarrolla su plan. Cristina habilita a su hijo como la cabeza de un recambio generacional para el 2023 que el peronismo casi nunca resolvió en términos pacíficos. En algún punto, la vicepresidenta se acerca a la situación en la que se encontraba Juan Perón en el final de su exilio, cuando todo su entorno empezaba a probarse la ropa que iba a dejar. Fueron los tiempos en los que decidió la represión contra Montoneros.

La Cámpora puso primera con sigilo, mientras acompaña los movimientos de CFK para condicionar a Alberto Fernández. Cuando no protagonizan el intento de expropiar Vicentin, presionan por la estatización de Edesur o trabajan en el debilitamiento de funcionarios que ocupan cargos a los que quieren llegar. De los cambios que hizo en el gabinete, la primera opción de reemplazo siempre fueron dirigentes de La Cámpora.  

No obstante, algunos ven antes una escala técnica de Máximo el año próximo, donde no hay un candidato de tanto peso a nivel bonaerense. Probablemente sea cabeza de lista junto con Sergio Berni, el otro jugador ranqueado.

"Tiene la misma voz y ahora que está delgado, se le parece mucho", murmuran los más fervientes seguidores de Máximo Kirchner. Lo cierto es que algo se está cocinando  en los laboratorios K. Una prueba de ello, es que se ha detectado merchandising promocional del actual diputado, repartiéndose por varias zonas del conurbano. Se trata de vinchas, pulseras y encendedores con la sigla "Máximo 2023". Están firmados por un tal "El Rafa", un conocido militante de Quilmes y allegado a la intendenta Mayra Mendoza, también de paladar negro ultra K. 

Además, se sabe que desde el Instituto Patria se están dictando cursos virtuales para futuros dirigentes y que los que obtengan mejores notas accederán a cargos en el Estado. 

Máximo Kirchner siempre eligió el perfil bajo, pero hoy maniobra construyendo poder. Hace rato que el hijo mayor de CFK  dejó la PlayStation. Ya no es el joven de andar errante y traje ajustado, y el cambio no es sólo físico. El dirigente que hoy visita por lo menos dos veces por semana la Quinta de Olivos en calidad de consejero presidencial, tiene todas las fichas en la ruleta bonaerense. Es el jefe del bloque del Frente de Todos en Diputados, que dirige La Cámpora, la organización política más numerosa del país de la que a veces elige despegarse, y que se anima a reunirse con sectores a los que el cristinismo siempre rechazó, como el peronismo duro, los empresarios y la Iglesia, encontró algo novedoso: el poder. Y no sólo el que tiene desde hace tiempo y que le llegó por transfusión sanguínea, sino uno distinto, mucho más real y directo, como atestiguan las grandes cajas del Estado que quedaron bajo su control.

Máximo es un jugador de toda la cancha y su relación con Sergio Massa, también eventual presidenciable, está muy aceitada. Dos veces por semana se sientan a conversar con representantes de distintos sectores sociales y económicos. Hablan tanto con Juan Grabois como con los CEOS de las multinacionales; con la CGT y la CTA, con todos los movimientos sociales, científicos, empresarios y cooperativistas.

Hace unos 45 días, Massa y Kirchner hablaron con Alberto Fernández sobre la planificación de las reuniones. El Presidente estuvo de acuerdo y les dio luz verde. El objetivo, coincidieron, “es construir una agenda de diálogo post-pandemia”. La Argentina que viene tendrá más pobres y más desigualdades que las existentes y muchos más problemas de empleo e inversiones. El gobierno se enfrentará a la caída de todos los índices económicos y el alza de  los problemas sociales que podrían derivar en situaciones violetas.  

El jefe del bloque de Diputados del Frente de Todos, por estas horas trata de mostrar una imagen de moderación. Por ejemplo, decidió nuevamente postergar  por ahora la presentación del aporte extraordinario a la riqueza. Incluso le señaló a los más allegados que está dispuesto a incorporar modificaciones al llamado “impuesto a las grandes fortunas” para que la votación no resulte forzada y la iniciativa tenga consenso.
Kirchner hijo, que viene conversando con algunos empresarios y con referentes políticos de distintos partidos, no quiere repetir el yerro que fue la presentación de la expropiación de Vicentin. La oposición aprovechó políticamente la situación y se reabrió la grieta. 

Máximo por estas horas además está pendiente de los detalles de la negociación con los bonistas. Consultó personalmente a dos de los empresarios que están apoyando con gestiones alternativas a la complicada misión de Martín Guzmán. Se trata del ejecutivo petrolero Miguel Galuccio y del financista internacional David Martínez. Con los dos habló Máximo e intercambió ideas sobre el escenario económico que podría enfrentar la Argentina si, en los próximos diez días, no se reemplaza con un acuerdo de última hora la cesación de pagos que comenzó a estar vigente esta misma semana.

El hijo de Néstor hoy es un jugador clave dentro del triunvirato peronista.  Encabezó la estratégica lista de diputados bonaerenses y comenzó de inmediato a consolidar espacios de poder. Su base operativa es el Congreso, donde su madre es la jefa del Senado. Pero va extendiendo su radio de acción a la relación con ciertos gobernadores, con intendentes bonaerenses y hasta con empresarios y banqueros que jamás le hubieran prestado atención hasta hace muy poco. Ahora le piden audiencias y lo escuchan porque saben que el río suena y puede traer buena pesca a futuro.

Máximo ya no es sólo ese pibe que quería que La Cámpora creciera por todo el país y que tenía, si se quiere, una visión más romántica del asunto. Ahora piensa más como un político clásico, le interesa el reparto de cargos, las cajas desde donde se puede financiar a la política, las alianzas, las listas, las roscas. Maduró”, cuenta una mujer que lo conoce y acompaña desde el gobierno K. Máximo sabe que su padre decía que "para construir poder, primero hay que hacer caja". Y en ese camino está. Desde el comienzo mismo del gobierno peronista, logró ubicar a una dirigente de su confianza, Luana Volnovich, en el PAMI.

Otro baluarte del estado con cinco millones de afiliados. Y la salida de Alejandro Vanoli le abrió las puertas de la ANSeS, con sus dos billones de presupuesto, sus 300 sucursales, 13.000 agentes en todo el país y los 18 millones de beneficiarios que la convirtieron en el sostén económico del país en pandemia. Allí fogoneó a Fernanda Raverta, quien comenzó a hacer política en La Cámpora y que comparte proyectos y expectativas con el hijo de los Kirchner.

Sergio Massa es de los que más trabaja para mantener al Presidente en el camino de la moderación y no ser desplazado de ese lugar por figuras opositoras como Horacio Rodríguez Larreta y otros. En la misma dirección se encuentra Máximo. Mientras en nombre del kirchnerismo el fuego de artillería sale con dirección al Presidente, el primogénito se mueve muy distinto. Él sabe y entiende donde está el poder real e interactúa con él.

Máximo no entra en el juego de quienes quieren llevarlo a salirse de ese molde. Y hasta paró en seco el intento cuando un diputado de su bloque, le llevó la idea de presentar un pedido de informes para incomodar a Mauricio Macri por su viaje a Paraguay.

Cuenta el valor agregado de ser el hijo. No pide permiso para cada acción por temor al enojo de CFK. “En cualquier momento lo van a acusar de ser anti kirchnerista” disparó el ex diputado platense Juan Amondaraín.   

Hoy nadie duda que el hijo del matrimonio Kirchner se convirtió en otra pata gravitante en el Frente de Todos, y con poder propio. En su entorno las aguas están divididas: unos dicen que, como cualquier político y más para uno con ese apellido, la Casa Rosada es siempre una meta. Si ello fuera así, inevitablemente se cruzaría con Kicillof, el otro mimado de la jefa. Pero atención, que Sergio Massa ya hizo los deberes y conoce la manera de llegar antes en esa carrera de obstáculos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas

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