viernes 28 de enero de 2022 - Edición Nº2136
Impulsobaires » Politica » 29 dic 2020

La mirada de Jorge Joury

Alberto apagó el fuego interno y le dio a Máximo luz verde para comandar el PJ

La política todo lo transforma, más aún cuando se pone en juego la unidad. Por esa razón, hubo un repentino cambio de frente en la batalla por el trono del PJ bonaerense. El guiño de Alberto Fernández a la posibilidad de que Máximo Kirchner presida el máximo organismo partidario parece haber modificado el escenario. La amenaza de una grieta interna llevó al Presidente a respaldar la pretensión del hijo de Cristina. "Máximo, a quien yo quiero mucho, es un hombre preparado, un gran dirigente, con capacidad de diálogo. Tiene todas las virtudes para ocupar un cargo de esa naturaleza", declaró. Inmediatamente, el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, uno de los que resistía el desembarco del diputado, pero que responde incondicionalmente al Presidente. "Juanchi" era parte del núcleo de los alcaldes que rechazaba el desembarco de Máximo, junto con Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), quienes se alternan la conducción del PJ bonaerense y rechazaron ceder su lugar.


Por: Jorge Joury *

Gray debería completar el actual mandato hasta diciembre del año que viene. Los tres fueron apuntados por el propio Máximo en la tensa reunión de la semana pasada en Lomas de Zamora, donde anunció que renunciaba a su aspiración si no había consenso. Pero les advirtió a los intendentes que armaría en sus distritos para pelearles el liderazgo a semejanza de lo que hizo su madre en el pasado con las colectoras.

El intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, es otro de los principales impulsores de que Máximo Kirchner para comandar el PJ. El jefe comunal destacó la capacidad del diputado nacional y presidente del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados y señaló: “El peronismo bonaerense tiene la oportunidad histórica de integrar mediante un proyecto de país y de Provincia el movimiento y el partido. Por eso la enorme mayoría de los dirigentes y militantes deseamos que el compañero Máximo Kirchner sea el presidente del PJ de la Provincia”. Para Insaurralde, “lo que viene es la reconstrucción y para lograrla es indispensable organizar la unidad en torno a la esperanza, la demanda del territorio, la apertura a nuevos derechos.  

De esta manera, el camporismo, con la anuencia de CFK, ya está midiendo las elecciones de medio término como la oportunidad de consolidar su dominio interno y alinear a todos los integrantes del espacio oficialista con miras a 2023. Por eso el proceso colonizador comenzó en la provincia de Buenos Aires, donde se librará la madre de las batallas. Y para esta travesía, Máximo Kirchner cuenta con un aliado clave como lo es Sergio Massa. El presidente de la Cámara de Diputados ha oficiado de guía.Principalmente, con algunos de los empresarios de peso, que con La Cámpora se miraban con desconfianza mutua. También el tigrense, ducho en otras contiendas, le reveló pasos clave de la indómita  geografía provincial y puntos débiles de los alcaldes custodios del territorio. De ellos alguna vez fue su jefe para enfrentar al cristinismo y luego se abandonaron mutuamente en busca de opciones más beneficiosas para cada uno.

Apenas tejió su alianza con el heredero K, Massa supo que Máximo iría por los barones del conurbano. "Los intendentes me hacen acordar al grandote de 7° grado que cuando yo estaba en 5° me decía que me iba a pegar. La primera y la segunda vez le tuve miedo, pero después de la tercera me di cuenta que nunca iba a pasar de las amenazas. Ahí le perdí el miedo, lo enfrenté y se terminó todo". Eso decía el hijo de Néstor y Cristina, según contaba el titular de Diputados a sus amigos hace más de un año. Si no es cierto, parece estar haciéndose realidad.

En los últimos 18 meses, Massa habría hecho un gran progreso en su maestría de equilibrismo político. Tomó nota que una sociedad con el hijo de CFK era rentable para su proyecto político futuro. Una manera de asumir que sus posibilidades de acceder alguna vez a la Presidencia por el fervor popular son infinitamente menores que las de lograrlo con el favor del kirchnerismo, por conveniencia o imposibilidad de ese espacio.

Un dato no menor es que en la cumbre de la semana pasada en Lomas, Máximo recordó que Alberto le pidió en las pasadas elecciones que no presentara listas propias en San Martín y Hurlingham, justamente el municipio que gobierna Zabaleta. La idea era no complicar su reelección y el jefe de La Cámpora cumplió. De allì la devolución de gentilezas de Alberto.

Con este nuevo clima depaz en la coalición gobernante, todo indica que Alberto Fernández se convertirá en el presidente del PJ nacional en marzo del 2021. Y casi en espejo, Máximo Kirchner llegará a la titularidad del PJ Bonaerense el mismo mes. El movimiento en los tronos del Partido Justicialista generará entonces un equilibrio dentro de Frente de Todos.

No obstante, la coalición gobernante vive una discusión interna de poder que, según asumen los protagonistas, no tiene riesgo de que la sangre llegue al río. Habrá, y hay, mucha tensión en cada discusión, más aún cuando llegue el momento de confeccionar las listas. Pero no está en juego la unidad del espacio construido para llegar a la presidencia en el 2019, reveló un veterano dirigente que peina canas. Son, a priori, expresiones de deseo y de voluntad. Porque en el peronismo no hay verdades irrefutables. Salvo las máximas de su fundador.

Después de la cumbre de Lomas, todo venía para tambores de guerra. Pero en la mañana del domingo el Presidente tuvo un gesto concreto de respaldo hacia Máximo Kirchner. Esta señal desactivó la bomba,.ya que el hijo de CFK  se había molestado con tres intendentes del conurbano a los que acusó de hacer operaciones mediáticas en su contra.

Los apuntados fueron Juan Zabaleta (Hurlingham), Gustavo “Tano” Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría). El primero es el jefe comunal más cercano al jefe de Estado y un interlocutor permanente entre los intendentes y la Casa Rosada. Los otros dos son pesos pesados del conurbano que gobiernan, con alternancia, el PJ Bonaerense. Ninguno asistió al asado en Lomas.

Máximo Kirchner quiere llegar a la presidencia con consenso. Así lo dejó entrever. Sabe que tarde o temprano ese acuerdo sobre su figura se generará. Tiene el respaldo de su mamá y del Presidente. Además, el de varios intendentes que impulsaron su nombre, como es el caso de Insaurralde, con el que algunos de sus colegas están molestos y recuerdan por lo bajo que lideró al Grupo Esmeralda en el 2016 bajo la consigna de dejar en el camino al kirchnerismo.

El juego de resistencia se terminó. Lo que resta es negociar en buenos términos y articular la asunción de Máximo. Quedaron en el camino los deseos de los jefes comunales del interior, que son refractarios a la conducción del líder de La Cámpora e históricamente mantuvieron diferencias con la forma de hacer política de Cristina Kirchner.  

Otro de los temas en cuestión es la caja. El PJ Bonaerense recibirá un voluminoso desembolso de dinero, asignado por la ley electoral, por haber obtenido el 52% de los votos en la última elección que ganó Axel Kicillof. Mucho dinero en juego. El Gobernador no se mete en ese conflicto. Pretende mirar de afuera. Nunca fue un amante de la rosca y no tiene intenciones de pisar el lodo.  

Los intendentes del PJ son pragmáticos. Todo se puede negociar. Pero no aceptan que los quieran pasar por arriba. Las formas terminaron siendo más importantes que el fondo. Sin embargo, lo que fue interpretado con rapidez fue el mensaje público de Alberto Fernández. Ningún intendente tiene la suficiente fuerza para contradecir la palabra de Alberto y Cristina. Tampoco son suicidas.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

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