jueves 04 de marzo de 2021 - Edición Nº1806
Impulsobaires » Politica » 19 feb 2021

La mirada de Jorge Joury

La trama secreta del vacunatorio vip, el incendio de Ginés y "El Perro" rabioso

La oscura historia del vacunatorio "VIP" montado en el Ministerio de Salud, fue el último capítulo de una serie de desencuentros entre la Casa Rosada y Ginés González García, quien venía derrapando desde hace rato con sus predicciones en medio de la peor pandemia que padece el país. Ahora se sabe que Ginés pidió tres mil vacunas para amigos y funcionarios. En ese itinerario se vacunaron por izquierda Hugo Moyano, su esposa y su hijo. Pero además, existe un componente polìtico que no se puede dejar de observar, la del mensajero del escándalo, el hombre que destapó la olla, el periodista Horacio Vervitsky.


Por: Jorge Joury *

Es muy difícil, diría que casi imposible, que un periodista de la experiencia y picardía en operaciones políticas y denuncias como Vertbisky, haya mandado al frente y sin red al ministro de Salud, Ginés Gonzalez García sin imaginar que el escándalos le iba a costar la cabeza al funcionario.  

Vertbisky sacudió el avispero cuando reveló que tuvo el privilegio de ser vacunado contra el coronavirus a instancias del ministro,  en un vacunatorio vip instalado en la sede de la cartera sanitaria.

De esa forma, el periodista favorito del kirchnerismo, aunque tiene 79 años y pertenece a uno de los grupos de riesgo, evitó solicitar un turno y esperar como tiene que hacer cualquier otro ciudadano frente a un insumo tan escaso como lo son las dosis de la vacuna.

¿Torpeza o cumplió con un mandado?. Eso es lo que se preguntan muchos analistas por estas horas.

Esta situación generó las críticas opositoras y cierta incomodidad hacia dentro del gabinete. "Mientras miles esperan un turno, Verbitsky confesó que se vacunó en el despacho de Ginés", tituló llamativamente nada contemplativo el portal El Destape, que no sólo tiene línea directa con el Instituto Patria sino que además cuenta a Verbitsky como columnista en su radio. El escándalo hizo que luego Verbitsky fuera echado por Roberto Navarro, el dueño del portal y hasta repudiado por el  CELS.

En el hilo de Twitter los trabajadores de ese organismo que lucha por los derechos humanos afirmaron que "nada de lo ocurrido representa el trabajo y el pensamiento de quienes integramos y hacemos a la organización en su día a día" y rechazaron que Verbitsky se haya vacunado gracias a su contacto con el ahora ex ministro de Salud Ginés González García.

No están claras las motivaciones del director del portal El cohete a la luna de revelar una información que golpeó aún más al ministro de Salud, cuyo prestigio se fue erosionando con el correr de la pandemia.
En la  lectura fina de este comportamiento, Verbitsky no sólo expuso a González García al contar que pudo vacunarse por el contacto directo que tiene con el ministro, sino también que otras personas que se suponen adversarias del kirchnerismo también podían hacerlo con la misma facilidad. El periodista mencionó el caso de José Aranda, uno de los accionistas del Grupo Clarín. Pero Aranda lo desmiente.

A Ginés lo sucederá Carla Vizzotti, quién fue la cara del Ejecutivo en buena parte de la pandemia, encabezando la mayoría de los reportes diarios de contagios. Vizzotti, que es experta en vacunación tiene diálogo directo con Alberto y buen trato con Cristina, lo cual equilibra la balanza de poder. También, mantuvo una relación sinuosa con Ginés a lo largo de la pandemia. No obstante, hay que preguntarse si Vizzotti no sabía de la existencia de este vacunatorio vip.

Por estas horas nadie entiende como "El perro", tal el histórico apodo de Verbitsky cuando actuaba en Montoneros, lo atacó la rabia y deshonró a la raza mordiendo la mano de quien le dio de comer...o de vacunar. Desde la oposición no tardaron en reaccionar con munición gruesa. "En Argentina hay 2 clases de personas: los ciudadanos que pagan impuestos y con esos las vacunas, y los amigos del poder, que van al Ministerio y se vacunan", disparó Patricia Bullrich desde Twitter. Sobre el rol de González García en el caso de Verbitsky, Bullrich aseguró que el ministro "es el responsable y debe tener sanción por utilizar la vacuna como si fuera de su propiedad".

Por su parte, el diputado Fernando Iglesias insinuó algún tipo de interna. "Verbitsky entregando compañeros. No importa cuándo leas este tweet", tuiteó el legislador del PRO aludiendo a acusaciones contra el también presidente del CELS de cuando era militante montonero.

Iglesias especificó luego: "No creo que lo haga para promover a Ginés cuando dice que el ministro le ofreció la vacuna 3 días después del escándalo en Henderson". En la localidad bonaerense, la oposición denunció que se vacunaron más de 100 personas que no respondían a ninguno de los requisitos de esta etapa de vacunación. El gobierno de Axel Kicillof reconoció que fueron sólo 9.

Por otro lado,  otra que levantó olas fue la diputada y ex ministra de Salud Graciela Ocaña, quien  presentó un pedido de informes al Ministerio de Salud para que indique cómo se están distribuyendo las dosis de la vacuna Sputnik V en cada una de las provincias de nuestro país y cuál es el criterio para que el Gobierno defina la cantidad de dosis que envía a cada jurisdicción.

En el ministerio de Salud trataron de apagar el fuego y después de confirmar la versión de Verbitsky explicaron cómo funciona el vacunatorio instalado en su sede, en el centro porteño, con profesionales del Hospital Posadas.

"Se estaba aplicando la vacuna a los empleados y funcionarios que viajan a las provincias por el Plan Detectar, a los choferes que van y vienen, son personas que están expuestas", dijo un vocero a ese medio.

Sin embargo, también se habla de un "operativo secreto" organizado por el ministro González García "para que dirigentes y amigos tengan su vacunatorio vip".

En esa dirección, el rumor da cuenta que l jueves cuatro especialistas médicos del Hospital Posadas -algunos de ellos de alto rango- llegaron pasado el mediodía al Ministerio de Salud por encargo del propio ministro con una docena de dosis de la vacuna Sputnik V, sin saber a quienes deberían inocular", asegura la publicación, citando fuentes.

La logística, señalaron los informantes, fue ultra secreta, ya que los especialistas no llegaron al ministerio en autos oficiales y subieron a uno de los salones del segundo piso del ministerio en el ascensor privado que utiliza el propio González García y los funcionarios de mayor jerarquía.

La especie da cuenta que fueron 10 los vacunados, entre ellos, Verbitsky, el canciller Felipe Solá, el senador Jorge Taiana y el diputado Eduardo Valdés, que el domingo viajaban junto al presidente Alberto Fernández a México a participar de la celebración de la independencia de aquel país y que debido al escándalo fueron bajados de esa comitiva por orden presidencial.

Valdés, trató de cubrirse señalando que se vacunó por pedido de ceremonial de la Presidencia de la Nación antes del viaje a México.

"Fue por mi edad -el diputado tiene 65 años-. Me mandaron al vacunatorio del Posadas y cuando estoy llegando me dicen que vaya al vacunatorio del ministerio. Llegué, subí al segundo piso, me llevaron a un lugar donde había cuatro enfermeros, me vacunaron y me fui", explicó. "No era un consultorio ilegal", aseguró el diputado mientras salía de Casa Rosada de hacerse un análisis de PCR.

El mismo procedimiento corrió para Taiana: en su entorno contestaron que también fue a vacunarse al Posadas y que al final lo derivaron "al vacunatorio" de Salud.

La utilización político electoral de estas tragedias colectivas solo sirve para embarrar la cancha. Algo muy peligroso en este contexto.

La vacunación en el espacio público de la dirigencia política y los pretendidos referentes de la cultura o el mundo del espectáculo, es un disparate que no admite análisis cuando no se ha logrado aún vacunar ni siquiera a la primera línea de los mayores de 70. 

En esa dirección, días atrás en España se desató un escándalo porque un grupo de alcaldes, funcionarios, militares, sindicalistas y hasta un obispo recibieron la vacuna porque lograron acomodarse y colarse en la fila. Son 700 en total que pasaron por encima a los grupos prioritarios y vulnerables. Esto desencadenó en una discusión sobre la necesidad de que el plan de vacunación tenga un fuerte componente ético.

En la Argentina, tarde o temprano deberíamos tener ese debate porque, además de jeringas, bien le vendría una buena dosis de ética a nuestro plan de vacunación, que fue presentado en su momento como épico, pero al que hoy le faltan vacunas y le florecen privilegios.

Hoy la bandera de la salud en el país, está a media asta.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.  
 

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