domingo 07 de marzo de 2021 - Edición Nº1809
Impulsobaires » Politica » 21 feb 2021

La mirada de Jorge Joury

Una crisis que aún no está cerrada y deja riesgos electorales impredecibles

En el gobierno hay apuro por cerrar las heridas que dejó la bomba que detonó Ginés González García. No es para menos, ya que la oposición quiere llegar hasta el fondo de la olla para saber quienes son todos los responsables de la cadena del amiguismo en el vacunatorio vip. Fue por ello que en un acto formal, sin discursos, y con bajo perfil, el presidente Alberto Fernández le tomó juramento ayer por la tarde a la tarde a Carla Vizzotti, quien se venía desempeñando como secretaria de Acceso a la Salud y ahora reemplaza a Ginés Gonzalez García como ministra de Salud.


Por: Jorge Joury *

La ceremonia comenzó una hora tarde, a las 18, y duró pocos minutos. Se realizó en la Quinta de Olivos con pocos invitados, entre ellos familiares de la flamante ministra y algunos funcionarios. Tampoco hubo acceso a la prensa, aunque el acto fue transmitido por los canales oficiales. No hubo discursos y se decidió que el tema continúe comunicándose por los canales oficiales de la manera más formal posible. Los detalles y la modalidad se trabajaron desde temprano y se ultimaron en las primeras horas de la tarde. Pese a que Vizzotti prometió a futuro garantizar "la equidad y transparencia en el operativo de vacunación", levantar la credibilidad le será una tarea titánica después del escándalo que sacudió los cimientos de la Casa Rosada.

Por estas horas, en lo más alto del poder se vive un clima de incertidumbre y se realiza un análisis constante del devenir de la coyuntura política. Más allá de las peleas políticas, traiciones y acusaciones, de las responsabilidades de cada funcionario o sus motivos para vacunarse, la principal inquietud del Presidente tiene que ver con la pérdida de credibilidad, confianza y legitimidad en el orden que impuso el Ministerio de Salud para la administración de las primeras dosis de la vacuna. Y, en paralelo, se teme sobre los daños colaterales a la imagen del Frente de Todos . Sobre todo, en un año de elecciones legislativas, de cara a las cuales la vacunación, junto al repunte económico, son pilares para los planes de reelección del presidente Alberto Fernández.

En las últimas horas desde Cambiemos  reclamaron un inventario de vacunados para certificar si no existen más funcionarios o figuras cercanas al poder que hayan accedido a las dosis contra el Covid 19 por gestión directa de Ginés González García. Pidieron que además del expulsado ministro rinda cuentas ante el Congreso su gabinete, incluida su ahora sucesora Carla Vizzotti.

Al enmarañado escenario de sospechas,Transparencia Internacional, hundió el estilete al denunciar que " estamos en presencia de un claro caso de corrupción".

La cordobesa Delia Ferreira Rubio, presidenta del organismo, afirmó que es "difícil creer que sólo el ministro sabía del vacunatorio para amigos del poder". Y agregó: "La emergencia no es un cheque en blanco. El único que compra y distribuye vacunas es el Gobierno nacional. ¿Quién puede ofrecer vacunas a los amigos y organizar un sistema de vacunación paralelo?", se preguntó.

Además, Rubio destacó que "la transparencia es esencial" en la gestión de la pandemia de coronavirus, por lo que instó a los gobiernos a informar a la población "qué se compra, a qué precio, qué se recibe, cuándo, cómo se distribuye, quién recibe las vacunas, quién las aplica, con qué criterio".  

La controvertida metodología de Ginés González García, no solo fue un golpe al corazón del Gobierno, sino que el Presidente lo sintió como una desilusión por parte de un dirigente con el que lo une una relación de amistad de muchos años. Fue por ello que le pidió explicaciones a través de un diálogo telefónico cargado de tensión. Las respuestas del titular de la cartera de Salud no lo conformaron y lo terminó echando.

“Es inexplicable lo que hizo Ginés”, reconoció una de las primeras espadas de Alberto Fernández. Por el momento son difíciles de cuantificar las consecuencias electorales de la actual crisis, justo cuando el Gobierno buscaba revertir el malhumor social  con el anuncio del Consejo Económico social, subiendo la vara en su batalla contra la inflación.Después de este papelón, cuesta imaginar cómo hará el oficialismo para reconstruir credibilidad y confianza en torno al plan de vacunación. 

También hay que advertir que Carla Vizzotti queda a cargo de una cartera dinamitada, donde muchos se preguntan que no puede ser que ella no estuviera enterada de la vacunatorio clandestino siendo la responsable de las vacunas.Ahora bien, si Vizzotti ignoraba que había un vacunatorio en el segundo piso del edificio junto a su despacho, ¿qué seguridad brinda para conducir un ministerio tan complejo como es el de Salud?.

En 14 meses de gestión, esta es la segunda baja en el gabinete. La primera que había pagado con su cargo su “ineficiencia” fue la santafesina María Eugenia Bielsa , reemplazada en el ministerio de Hábitat por el ex intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi .  Frente a este cuadro de situación, nadie duda que la actual crisis, es la más dura que afronta el Gobierno. 

A criterio de los observadores, puede implicar un daño irreparable a la estrategia electoral diseñada por la Casa Rosada para ganar los comicios de octubre y soñar con la reelección de AF en diciembre 2023.

Después del relevo escandaloso de Ginés, el Gobierno debe dar explicaciones convincentes sobre la lista especial de vacunados VIP. Está obligado proporcionar una señal ética que evite daños peores al plan para superar la pandemia. Se lo debe, para empezar, a los 7,3 millones de argentinos mayores de 60 años, por ende, en riesgo de muerte permanente, que esperan con angustia la inyección que les devuelva algo de normalidad, después de un año de saludar de lejos a sus hijos y sus nietos, de trabajar a distancia, de convivir con el miedo.    

El amiguismo, el acomodo, el abuso de poder, en mayor o menor grado, existieron siempre en el Estado. Pero es innegable que en los últimos tiempos el fenómeno se ha expandido dejando la sensación amarga de la impunidad.

Lo que le aportó Verbitsky es la jactancia. La sumatoria da como resultado un desprecio casi absoluto hacia quienes en este país están sometidos a la dura lucha por la supervivencia cotidiana y, en esta coyuntura en particular, a los avatares de una incierta provisión de vacunas. Mayor todavía es el desprecio hacia quienes están en la primera línea en esta guerra contra la pandemia y no tienen garantizada la vacuna en su totalidad y hacia quienes pertenecen a un grupo de riesgo, por edad o por comorbilidades, y que deben esperar con paciencia y resignación su turno porque no tienen posibilidad alguna de tomar un atajo como lo han venido haciendo impúdicamente los privilegiados que conocemos, pero que suponemos son cientos en todo el país.

También ofende al común de la gente, que hasta los jóvenes de La Cámpora, que juran por la militancia y hacen un usufructo mediático de la vacunación, se hayan lanzado a la apropiación facciosa de una política pública, cuyo único destino debería ser la prevención de la salud.La vacuna sigue siendo un recurso demasiado valioso como para que el oficialismo lo respete como bien público y no lo convierta en insumo de campaña. 

Si para octubre el Gobierno no tiene vacunado al país, podría perder las elecciones. Esa reflexión de varios analistas, también la paladean amargamente algunos integrantes de la mesa chica del Presidente. Sin vacunas, no hay futuro. Suponer que la economía puede despegar sin atajar el avance del coronavirus, de comportamiento hasta aquí impredecible, es taparse los ojos frente a la película actual. Lo primero que hay que advertir, es que hoy no existe ninguna posibilidad de que el Gobierno pueda imponer nuevas restricciones a la circulación ni confinamiento alguno, no solo por la resistencia y fatiga social, sino también por la carencia de fondos para financiar otro eventual parate con IFE, ATP o plan alguno.

Los especialistas aseguran que para lograr la inmunidad nacional y despejar gran parte de los peligros, hacen falta no menos de 80 millones de dosis. No es fácil conseguirlas en un momento de extrema tensión en el que los estados económicamente más poderosos sostienen una tremenda puja con los grandes laboratorios internacionales que lideran los procesos de producción.

Dicho esto, quedan tres prioridades para los presidentes. La primera son las vacunas, la segunda son las vacunas y la tercera son las vacunas.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.  

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias