domingo 26 de septiembre de 2021 - Edición Nº2012
Impulsobaires » Politica » 21 abr 2021

Contrapoder

Acorralado por la ola de protestas, el Presidente analiza abrir las escuelas

Frente a un escenario de creciente malhumor social, por el temor a que se amplíe el tiempo de restricciones, la operatoria en escuelas podría flexibilizarse. Por estas horas, se empezó a hablar de "una presencialidad administrada." El mayor miedo del oficialismo, es sufrir en octubre un revés electoral por el clima tenso que se ha instalado en la sociedad. En esa dirección, Alberto Fernández recibió en las últimas horas en Olivos, a su ministro de Educación, Nicolás Trotta, a quienes muchos consideraban con un pie afuera del gabinete.


Por: Jorge Joury *

Los trascendidos dan cuenta que se empezó a trabajar para avanzar en un sistema que permita, con algunos matices, respecto al régimen anterior mantener las actividades en las aulas.

Se trata de poner en marcha "alternativas intermedias que conformen la necesidad de bajar el nivel de circulación" y "el reclamo genuino de los padres de que los chicos mantengan su vínculo en las aulas". Trotta, que quedó debilitado tras la desautorización presidencial en el mismo día en el que defendió la presencialidad, expusó un plan que contempla una "disminución de la frecuencia de asistencia presencial" pero al mismo tiempo dispone "el sostenimiento del régimen actual" de asistencia de "los grupos priorizados para la asistencia presencial acordados por el Consejo".

Para ello, se puso en foco el artículo 5 de la resolución 386 del Ministerio de Educación, donde se recomendó priorizar para el retorno de clases a las poblaciones escolares "que por distintos factores no hayan podido mantener su continuidad pedagógica", los niños y niñas de sala de 5 años del nivel inicial y en el primer ciclo del nivel primario, estudiantes de primer año del nivel secundario y alumnos con discapacidad que no forman parte de los grupos de riesgo, con independencia del grado/año escolar y la modalidad en la que cursan.

La reducción de la frecuencia implicaría que, por ejemplo: en lugar de 5 días, que los alumnos vayan tres. “Así priorizas que no se corte el vínculo alumno docente y sirve para planificar lo que sigue”, explicaron las fuentes.

El objetivo de Trotta es evitar una nueva suspensión total de la asistencia a las aulas, lo que le habría evitado al gobierno nacional una crisis terminal con la Ciudad, situación que quedó ahora en manos de la Corte Suprema de Justicia.

El plan sostiene la importancia de que "las medidas de restricción del actual régimen de presencialidad se tomen por un término definido, y su renovación quede sujeta a nueva evaluación de riesgo epidemiológico".

Por último, fija que "de ser necesario suspender de manera completa la presencialidad por un período definido, las escuelas se mantendrán abiertas, con guardias de los equipos directivos y docentes de manera de asegurar el intercambio de actividades, materiales y devoluciones con estudiantes y familias y la distribución de alimentación cuando corresponda".

Para explicar lo que nos pasa y por si alguien aún no se enteró: el 2020 nos dejó más de un millón de chicos y chicas que ya han abandonado la escuela a raíz del prolongado cierre por la pandemia.

Por el momento, nadie de la Casa Rosada ha explicado cómo y con qué estrategias piensa ir a buscar a esos estudiantes para que regresen a la escuela. Hoy estamos en presencia de un verdadero drama social en la educación. Es la evidencia de que tantos de nuestros ciudadanos han hipotecado su futuro alejándose del colegio es que resulta aún más inexplicable la medida anunciada.

El consultor Federico Aurelio, un hombre cercano al oficialismo, también disparó las alarmas. Señaló que sus estudios muestran que si bien -en línea con la preocupación por la pandemia- había cierto consenso en la sociedad respecto a la aplicación de restricciones a la circulación como forma de morigerar los contagios, "el límite era la escuela".

"Estaban de acuerdo con cortar la circulación y cerrar los espacios cerrados, pero sin incluir a las escuelas ni a las oficinas laborales", contó al canal A-24.

Otro semáforo rojo que intranquilizó a la Casa Rosada, es una encuesta realizada por la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que mostró que casi 9 de cada 10 personas considera entre “poco y nada probable” que la suspensión de clases presenciales en las escuelas concluya el 30 de abril, como fue anunciado por el Gobierno, mientras que 6 de cada 10 estima que las últimas medidas de restricción durarán dos meses o más.

Según la muestra, seis de cada diez padres afirma que el estrés familiar se verá incrementado producto del retorno a la modalidad de cursada virtual dispuesto por el Gobierno nacional y que generó un conflicto con las autoridades porteñas, que resisten la medida.Lo cierto es que la decisión presidencial no tiene respaldo ni en datos científicos ni en la observación diaria que se puede hacer en los establecimientos escolares. Lo que sí tendrá es un alto costo en la salud emocional de miles de niños, niñas y adolescentes a los que les vuelven a cambiar las reglas. Cuando muy de a poco empezaban su readaptación a la escolaridad, se los vuelve a encerrar.

Cuando la política se judicializa, como está ocurriendo con el diferendo entre la Casa Rosada y Rodríguez Larreta, deja a cielo abierto un verdadero fracaso de la democracia. Se han roto todos los puentes de diálogo y la grieta es mayúscula. Si se toma como caso testigo la disputa entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires por el dictado de clases todo parece más claro. Un tema netamente político y de gestión, termina en tribunales y a merced de los mecanismos leguleyos. Allí se comprende por qué tanto interés en dominar la justicia por parte del poder. Es que en Argentina se abandonó el arte del diálogo y la administración de tensiones por la imposición, las actitudes autoritarias, los discursos le ganan a la palabra y las decisiones políticas se trasladan a los estrados judiciales.

La rebelión de las madres a través de las redes sociales, fue un verdadero martillazo en el pie para el gobierno. Estas mujeres, con amor a la educación de sus hijos y un teléfono celular, construyeron una enorme cadena nacional que puso en primer plano la indignación popular. Esto se volcó luego a las calles a través de movilizaciones espontáneas sin camisetas partidarias, sentadas, bocinazos, cacerolazos, abrazos a los colegios, banderazos y el himno como arenga.  A la justicia porteña no le quedó otra salida que tomar cartas en el asunto y le ordenó al jefe de Gobierno que abriera las escuelas.

En este marco, hubo una foto que estremeció a la opinión pública.En el Obelisco, una mujer embarazada levantó su remera para mostrar su panza. Sobre su piel estaba escrito con trazo grueso: “Alberto, la educación es mi futuro, abran las escuelas”.

El Presidente contestó a esta movida histórica, moviendo el dedo y con gesto de enojo dijo :“A mí, rebelión, no. Eh”. Y fue eso, justamente, lo que logró. Una rebelión pacífica y familiar.

Hoy el país está sumergido en una nube de intolerancia de argentinos contra argentinos. Para el sector que milita incondicionalmente el oficialismo, si querés colegios abiertos, sos "personero de la muerte". No hay término medio. Ningún resquicio para el diálogo.

Es notable el envejecimiento del poder presidencial. El jefe de Estado hoy está naufragando en con decisiones. El kirchnerismo duro lo está empujando hacia un precipicio institucional.

Terminó atacando a los médicos, a los chicos que se intercambian barbijos, a los niños con capacidades especiales, a los periodistas por supuesto, a Larreta que representa a la oposición más moderada y fue tapado por miles de críticas y rechazos.

El ministro Martín Soria, dijo que la decisión de la justicia porteña era un mamarracho. La ministra de Seguridad, Sabina Fréderic, disparó un tuit donde calificó de “genocidio”, la idea de volver a las escuelas. Fue tan grave el agravio a las víctimas de los verdaderos genocidios, que tuvo que borrar el tuit y pedir disculpas.

Y si falta alguien en esta orquesta de agravios, apareció Aníbal Fernández, que se atrevió a pedir que el gobierno nacional intervenga la justicia de la Ciudad. Un verdadero delirio, que podría detonar otra bomba y generar una rebelión ciudadana de mayor magnitud. El abogado constitucionalista ultra K, Eduardo Bercesat, fue más allá y propuso la intervención federal al Gobierno de la Ciudad.En este marco de verborragia pirotécnica, el gobernador Axel Kicillof amenazó con cancelar las habilitaciones y quitarle los subsidios a las escuelas de la provincia que osaran cometer el delito de abrir sus aulas.¿Se llamará extorsión?El poder es como un explosivo, o se lo maneja con cuidado o explota. Hoy el país se debate en medio de tensiones irreconciliables, la peor de las cepas, que puede terminar golpeando a las puertas del " que se vayan todos". Apague el fuego Presidente, antes de que sea tarde.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.  

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