jueves 18 de agosto de 2022 - Edición Nº2338
Impulsobaires » Politica » 9 feb 2022

Análisis

Berni, sin respuestas para la inseguridad, a punto de inscribirse en la peor gestión de la historia

El ministro de Seguridad Sergio Berni está jaqueado por la inseguridad. En realidad, está jaqueado por su propia inoperancia. Más mediático que otra cosa, con declaraciones rimbombantes y no mucho más, genera clima de malestar en la fuerza, también en los altos mandos de la política y en la base territorial de los intendentes. Idas y vueltas de lo que podría ser considerada la peor gestión de seguridad de la historia democrática bonaerense.


Por: Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires Twitter @FMoschettoni

“Me vengo preparando hace 30 años para ser presidente”, una de las frases del ministro de Seguridad Sergio Berni de las últimas semanas, justo después del bizarro episodio en donde un helicóptero de la policía, con él en su interior, sobrevolaba la playa gesellina a baja altura haciendo volar sombrillas de turistas.

La cuestión es que Berni, un personaje de la política que se hace él mismo, todavía no supo explicar qué hacía esa noche triste para la República en donde el fiscal Alberto Nisman perdió la vida en situaciones en donde todavía quedan más dudas que certezas. Como secretario de Seguridad de la Nación Berni caminaba por la escena del dudoso hecho. Una locura.

Irrupciones como esas, en donde busca siempre el protagonismo del “superhéroe” se pueden contar de a miles: cuando andaba con armas largas en un operativo, cuando hacía sus espectaculares apariciones en una moto de alta cilindrada, cuándo se pelea con funcionarios de su propio espacio hasta el límite de terminar a las piñas, y así estaríamos todo el día enumerando.

Ni bien asumió la jefatura de la seguridad provincial, Berni tuvo como principal hipótesis de conflicto a su par nacional, Sabina Frederic, y al secretario de Seguridad y Política Criminal de esa gestión, Eduardo Villalba. Cruces fuertes de declaraciones primero, maltratos que pasaba cualquier límite de lo tolerable después, y así todo se profundizó.

Ahora, otro foco interno causó un incendio, y es con el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, un “peso pesado” que de internas conoce mucho y un hueso muy duro de roer. Berni carga contra Aníbal todo el tiempo, y recibe réplicas de altísimo voltaje también. Aníbal no le deja pasar una sola, y hasta sostiene que es raro observarlo con más inteligencia con el Pro de Patricia Bullrich que con sus propios “compañeros” de militancia.

Aníbal lo tildó de “mercenario” y de haber recibido “algunos caramelos” para sus últimas actuaciones rimbombantes, y Berni le dijo de todo, entre otras cosas, la más reciente: “él es un provocador y yo un trabajador”, dijo y antes deslizó “ahora entiendo por qué nos va como nos va en las elecciones. No lo entiendo ahora, lo vengo entendiendo hace rato”.

Pero lo cierto es que la frase de Berni de hace unos días, cuando comenzó a evidenciarse el escándalo de la cocaína adulterada, al decir que “quienes compraron droga en estas últimas 24 horas tienen que descartarla” fue el momento perfecto desde donde comenzó a elevarse la ola que tal vez ahora sí termine con el ministro bonaerense. Es el famoso “efecto mariposa”, en este caso una frase determinada en un momento determinado puede concluir generando el quiebre de una gestión caracterizada por más conflictos internos que por la verdadera lucha contra el delito. Recordemos exactamente la definición de efecto mariposa y la teoría del caos en donde se sugiere que un fenómeno físico ocasionado por una pequeña perturbación en un sistema puede tener consecuencias imprevisibles. Acá la perturbación inicial fue la frase del ministro, y las consecuencias todavía no la podemos descifrar ni lo podremos hacer hasta concluido el fenómeno.

Berni ingresó al ministerio de Seguridad bonaerense “bancado” por la vicepresidenta Cristina Kirchner y el diputado Máximo Kirchner, pero ahora no tendría apoyo de ninguno de los dos, y hasta el mismo funcionario admite que no hay diálogo desde hace tiempo y que solo reporta al gobernador Axel Kicillof.

El ex militar, abogado y médico también tiene sus grandes conflictos con el presidente Alberto Fernández, quien cada vez que puede dicen que le pide al gobernador Kicillof que lo saque de función, o sea que lo haga renunciar. 

Al día de hoy, con la pelea central con Aníbal, con enemistad con el Presidente, sin contactos con la vicepresidenta y solo sostenido por Kicillof, Berni no tiene solidaridades, y hasta los intendentes de todos los partidos políticos dicen que no están cómodos trabajando con él. Por cierto con varios alcaldes, incluso de su propia fuerza, tuvo grandes problemas, entre ellos con Mario Secco, el jefe comunal de Ensenada, con quien habría discutido en tono más que elevado hace algunos meses.

En La Plata Berni tampoco es muy querido. Hace más de un año dinamitó una mesa de prevención del delito que venía funcionando con buenos resultados y estaba compuesta con su ministerio, la secretaría de Seguridad de la Municipalidad de La Plata y las jefaturas regional y departamental. Sin embargo, de un día para otro la hizo volar por los aires, cambió a los jefes policiales y la capital bonaerense se convirtió en un caos de la inseguridad producto de un momento de histeria.

En La Plata se había instrumentado hace un tiempo un plan piloto municipal de “Policiamiento Predictivo”, un sistema inglés que dio como resultado la baja de delitos hasta en un 40% en pocos meses, y se trataba de la utilización de instrumentos cuantitativos en donde la matemática y el análisis de datos sirven para anticipar posibles hechos de inseguridad y así se los lograba desarticular. Pero Berni no cree en eso, y su gestión destruyó todos los avances.

Hace unos meses, el propio intendente Julio Garro pidió a viva voz que las policías pasen a control de los intendentes porque son los que conocen mejor el territorio, y de hecho sus legisladores provinciales van a dar batalla en el Parlamento bonaerense para modificar ciertas legislaciones que marginan el accionar de los municipios y el poder de decisión está centralizado en la Gobernación.

Este martes en La Plata se vivió un momento de suma tensión y demostró la falta de confianza que el poder político provincial tiene dentro de la fuerza de seguridad. Resulta que los comerciantes del microcentro de la capital bonaerense tenían encendidas quejas por la venta ilegal de mercancías por lo que Control Urbano municipal constituyó una comisión y fue a actuar en el lugar, y en la oportunidad un grupo de vendedores ilegales agredió a una inspectora mientras que los agentes policiales que estaban a pocos metros no actuaron.

La falta de actuación policial puede constituir un posible delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, pero sin embargo fue el propio subsecretario de Participación Ciudadana del Ministerio de Seguridad, Pablo Fernández, quien dijo: “al sr intendente le decimos que esta fuerza policial no será utilizada para impartir el miedo en los trabajadores”, con lo que certificó que la decisión de la cartera de Berni es no prestar colaboración en la lucha contra delitos en la capital bonaerense.

Fernández es un referente del Frente de Todos de La Plata y ocupa una función de segunda o tercera línea en la cartera de Seguridad, pero sin embargo sus palabras fueron la única voz oficial provincial ante un caso que causó vergüenza: ver cómo una mujer que es trabajadora municipal cumplía con su labor mientras era agredida hasta físicamente, y al lado de ella efectivos de la policía no hacían absolutamente nada.

Romina Cayón es concejala del Pro y presidenta de la Comisión de Seguridad del deliberativo local, y dijo al respecto: “el Intendente Julio Garro estuvo siempre del lado de los trabajadores, acompañando con muchísimo esfuerzo a cada vecino que han dejado completamente solo y asfixiado con sus políticas restrictivas y la inflación galopante que imparten”.

“Desde la Municipalidad de La Plata se impulsó un registro de vendedores y se asignaron espacios concretos para desarrollar las ferias, donde está claro, no se venda mercadería ilegal que genere competencia desleal con quienes pagan tasas, impuestos y sueldos”, dijo.

Agregó: “queremos laburo, más que nadie, lo que no vamos a permitir es que las mafias y los vivos que se aprovechan de las necesidades de los más vulnerables, sean los que pongan las reglas”.

“Es una falta de respeto total que el Gobierno de la Provincia desampare a los trabajadores Municipales que pretenden se cumpla la Ley, le de la espalda a los vecinos que generan empleo genuino y defienda el mercado ilegal. Vergüenza ajena”, remató.

Que los policías no hayan actuado no se debe a una decisión estrictamente tomada por la fuerza, y eso es lo que terminó diciendo el funcionario político del área, por lo que Berni tendrá que explicar qué ordenes está dando y por qué motivo se resiste a que su personal cumpla con la función que tienen por ley.

El hecho de la venta ilegal en La Plata es un tema de importancia, y causa cierta preocupación que Berni no lo tenga entre sus prioridades ni quiera ayudar a erradicarla. En Juntos piensan que algunos focos de venta ambulante irregular son alentados por referentes del Frente de Todos para generar caos y confrontación, y la verdad que hay antecedentes de sobra en la materia con fotos, testimonios y solidaridades que preocupan.

Por estas horas algunos dicen que Berni, jaqueado por la inseguridad pero más por su propia inoperancia, se quiere ir como víctima. Otros aseguran que lo quieren echar. Y la mayoría concuerda en que es parte importante del problema para que la cadena de trabajo conjunta contra el delito en donde los tres eslabones más importantes que son Gobierno nacional, provincial y municipios esté cortada por el medio.
 

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