05/01/2026 - Edición Nº3574

Politica

Contrapoder

El plan radical para volver al primer nivel de competencia

03/01/2026 07:37 | La política siempre da revancha, y frente a la crisis que vive el peronismo por la falta de liderazgos y propuestas, el radicalismo está queriendo salir a la cancha con sangre joven para encarar una renovación que lo vuelva a colocar en el centro de la escena. No es poco decir que los “boinas blancas”, con su estructura partidaria a nivel país, ayudaron a que el PRO y Mauricio Macri desembarcaron en la Casa Rosada.


por Jorge Joury *


Le pregunté a un caudillo de la UCR  bonaerense y me dijo que: "La idea es que no queremos parecernos al PJ, que son la máquina de impedir, sino hacer una oposición crítica y constructiva .Creemos que debe haber tanto mercado como sea posible y tanto Estado como resulte necesario. Esto podría señalar una línea que ayude a acercar posiciones con el oficialismo, sin ser presa de este, y a definir una política de alianzas con otras agrupaciones comprometidas con las ideas republicanas", expresó la fuente.

Si algo tienen claro en la nueva conducción de la UCR es que el rol de los gobernadores es central, porque todos son de buena gestión y cuentan con sus presupuestos equilibrados. Incluso en términos electorales: no hay mejores candidatos en el radicalismo que los mandatarios provinciales, así sea en un mediano plazo.

En ese sentido, ellos serán los que lleven adelante los acuerdos a nivel provincial, pero también en el Congreso, donde no habrá una línea única en la UCR. Esto se ve claro en la distribución en distintos interbloques -y hasta un monobloque- de los diputados y senadores. De momento, ese escenario no tendrá modificaciones.

“El partido tiene que ver que la sociedad va para otro lado. No es hacer mileismo”, expresó un radical que es partidario de acompañar al gobierno de Javier Milei. “Necesitamos un partido actualizado, que sepa leer lo que está pasando en la calle. Tenemos que interpretar el lenguaje de la gente y volver a nacer”, añadió.

También hay un contexto favorable porque los gobernadores están decididos a tener buen diálogo con el Presidente. “Todos quieren estar con Milei”, manifestó un radical de larga data con acceso a despachos de gobierno. Aunque aclaró: “No pretendemos entregar el partido, se hicieron acuerdos electorales”.

La situación de los gobernadores es variopinta, con un grupo más cercano a Milei, incluso con acuerdos electorales (Cornejo, Zdero) y otros más distantes y críticos (Pullaro, Sadir), que compitieron contra el Gobierno. Pero sostienen que el vínculo entre ellos es bueno y que “cada cual tiene libertad de llevar adelante acuerdos que crea convenientes”.

Hoy todo indica que la UCR, con 135 años de vida, está dando los primeros pasos hacia un serio debate, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, para avanzar en la construcción de una propuesta moderna, contraria a la del gobernador Kicillof, que "lo único que hace es subir impuestos. con un discurso viejo que atrasa", aclaró la fuente. Hay que señalar, que en el interior del país, el partido centenario muestra mayor solidez por la construcción política de algunos gobernadores que han ganado en sus provincias con buenas gestiones. Hoy la UCR tiene más de 500 intendentes y gobiernan 5 provincias”. Buena parte de lo que han logrado es por escuchar más a quienes están en el territorio y levantar la bandera de la gestión con equilibrio fiscal.

Crédito UCR

Hoy más que nunca hace falta que la histórica Unión Cívica Radical (UCR) haga una autocrítica y revierta números oscuros. Por ejemplo, de poseer 140 diputados nacionales hacia fines de los años 90 pasó a tener apenas 6 en la actualidad, exhibiendo una profunda crisis de identidad derivada de muchos factores externos, pero también de los yerros de su última conducción nacional, encabezada por un dirigente controvertido, como Martín Lousteau, que lo alejó de la conversación política. 

Mucho también  tiene que ver, y mirando al pasado, que esta fuerza política nunca se recuperó de la gestión oscura del  presidente Fernando de la Rúa, quien debió abandonar el poder en 2001, en medio de un baño de sangre en Plaza de Mayo y una gigantesca crisis socioeconómica y política. 

Sin embargo, los últimos años lo que hicieron  algunos dirigentes fue profundizar la confusión sobre el camino que debía seguir este partido que acumula tantas contribuciones  a las libertades públicas, a la pureza del sufragio y a la incorporación de las clases medias al poder con el ascenso a la presidencia de la Nación de Hipólito Yrigoyen en 1916, sin olvidar el valorable proceso de democratización encabezado por Raúl Alfonsín.

La crisis de los boinas blancas comenzó dos años atrás, cuando los delegados al comité nacional partidario eligieron a Martín Lousteau como su presidente. Muchos se preguntan todavía cómo pudo ser posible que semejante elección recayera en alguien que, además de haber sido ministro de Economía de Cristina Kirchner y autor de la nefasta resolución 125 contra el campo sobre las retenciones móviles a las exportaciones agrícolas, nunca fue considerado radical. 

Más adelante, Lousteau fue protagonista de un histórico desplante al entonces presidente Mauricio Macri, cuando renunció súbitamente a su cargo de embajador en los Estados Unidos, poco antes de un viaje del primer mandatario a ese país. Sus últimos tiempos como legislador nacional por la UCR no fueron menos lamentables: fue desautorizado por sus compañeros de bancada en el Senado y hasta inspiró en la Cámara de Diputados un bloque con su sello interno que ni siquiera contenía a legisladores del partido que él presidía.

Si Lousteau llegó a presidir la UCR fue por la influencia de dirigentes con peso en la estructura partidaria como Emiliano Yacobitti y Daniel Angelici. 

Hoy la reciente elección del joven intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, hombre de Maximiliano Pullaro, con 36 años de edad, se ha convertido en el presidente más joven en la historia del radicalismo. Conduce los destinos de aquella intendencia de la provincia Fe desde 2019 y fue reelegido en 2023 como jefe comunal con nada menos que el 83% de los votos. Su gestión se ha caracterizado por el superávit fiscal y por su liderazgo en materia de innovación y utilización de la tecnología en el municipio. “Cuando no se roba, los recursos alcanzan”, es una de sus frases de cabecera que pregona ante la prensa.

Pullaro tiene dos cartas sobre la mesa con miras al 2027. Por un lado, goza de un peso político único para su estirpe de gobernador de Santa Fe: la chance de pelear por su reelección. Nadie lo consiguió antes. Tiene, además, un naipe de valor enigmático. Oficiar de arquitecto de Provincias Unidas.

En cuanto a Chiarella, propone un nuevo estilo de conducción, que se apoya en la gestión. En  su entorno señalaron que si bien reconoce que hay una fuerte interna que ordenar, “no se sale con más rosca”. “Hay que volver al sentido común”, remarca.
Parte del análisis es el que hacen no pocas fuerzas políticas en el país ante el avance de La Libertad Avanza: el discurso tiene que volver a ser más cercano a la gente. Las disputas intestinas puertas adentro del partido no son de interés público. Además, alejan al electorado, que reconocen es compartido con los libertarios, en especial en el interior del país.

En este sentido, la redefinición del discurso radical pasa por no solo retomar el “sentido común”, sino también encontrar aquellos puntos en común con la agenda del Gobierno, pero a la vez diferenciarse cuando haga falta, sumando propuestas superadoras. “Seguridad y superávit son parte de nuestra agenda”, apuntaron en las filas de la UCR. El perfil de Chiarella encaja en esa nueva misión. Se trata de una elección inusual en el partido, acostumbrado a optar por nombres de más trayectoria.

Pero también responde a una necesidad de la UCR: mostrarle a la sociedad un proceso de renovación, una opción razonable y confiable para el 2027. Y principalmente, con la honestidad como bandera.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".