por Redacción
El analista se preguntó si : "En este contexto pueden venir inversiones a radicarse en el territorio bonaerense, con este estado de rutas se entorpece también el futuro sistema de comercialización. La “obra pública cero” impulsada por el gobierno nacional ya lleva casi dos años y el deterioro cada vez es más grande. Lo que pasa en la provincia de Buenos Aires, también se refleja en todo el interior del país, salvo Neuquén, única provincia que mantiene el sistema de obras. Así lo señaló el ingeniero Ricardo Barletta, especialista en suelos perteneciente a la empresa IATASA, al que consulté para este informe. Barletta también advirtió sobre el daño que provoca el sobrepeso de los camiones al no haber controles. Si una provincia tiene más de 10 mil km de ruta, como Buenos Aires, en un año reparar esa red costaría 100 millones de dólares, dijo el especialista. El ingeniero Barletta además puso de relieve, que " en condiciones normales el pavimento tiene una duración de 10 años y luego se debe aplicar una repavimentación para alcanzar la vida útil de 15 años".
Según el informe de Argentina Grande, el gasto de capital de Nación cayó un 80 % en términos reales en 2025 respecto a 2023, y la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) redujo su inversión en Buenos Aires en un 82%.
Una de las consecuencias visibles se observa en rutas como la 9, que cruza Ramallo, donde la Justicia obligó a la empresa estatal Corredores Viales a realizar obras tras una cautelar impulsada por el intendente Mauro Poletti. Las tareas se ejecutaron, pero apenas tres meses después el tramo volvió a deteriorarse. Los vecinos denuncian que la situación es peor que antes.
Y en lo que tiene que ver con el bolsillo, “hoy el peaje cuesta 1.300 pesos, aumentó más del 400%, pero el gobierno nacional no es capaz de tapar un bache”, expresó el intendente Poletti al recordar que durante la gestión anterior se mantenía la calzada, las colectoras y hasta el recambio de luminarias con un peaje de apenas 200 pesos.
En la segunda semana del 2026, un relevamiento técnico del Instituto Argentina Grande, entidad que asesora al ministro de Infraestructura bonaerense Gabriel Katopodis, expuso con precisión el estado crítico de las rutas nacionales en territorio bonaerense.
El trabajo sostiene que el deterioro vial no es un accidente de gestión, sino la manifestación de una estrategia deliberada de ajuste. De este modo, advierten, el resultado de no invertir es el empeoramiento del estado de las rutas nacionales. Mientras que durante la gestión anterior el 23 por ciento estaba en mal estado, ahora el 29 por ciento lo está, lo que indica un crecimiento de 6 puntos porcentuales. En paralelo, se redujeron la cantidad de kilómetros en buen estado, que pasaron de representar el 54,9 por ciento de la red vial nacional, al 47,5 por ciento, una caída del 7,1 pp.
El equilibrio fiscal alcanzado por la administración de Javier Milei, detalla el estudio, se construyó en parte reduciendo a mínimos históricos la inversión en infraestructura. El 25 por ciento del ajuste fiscal nacional se explica por el colapso del gasto de capital.
Los números dan cuenta que el año pasado, el gasto de capital devengado por Vialidad Nacional cayó un 72% en todo el país respecto a 2023. En la provincia de Buenos Aires, la contracción fue aún mayor como se mencionó previamente. Ante esta retirada, la administración bonaerense proyectó para 2026 una inversión de 3,2 billones de pesos, cifra similar al total que la Nación destinará al conjunto del país (3,3 billones). “Se trata de una inversión provincial sin precedentes que intenta compensar la ausencia del Estado nacional”, explicaron las autoridades provinciales .
El informe habla de una “descapitalización acelerada” del sistema vial. La ecuación es clara: no mantener hoy una ruta implica reconstruirla mañana a un costo de entre 5 y 10 veces más. “Lo barato sale carísimo”, agregan desde el instituto.
Actualmente, Buenos Aires cuenta con nueve rutas nacionales que atraviesan 57 municipios. Las obras frenadas suman miles de kilómetros, incluyendo la Autopista Presidente Perón, la transformación en autovía de la Ruta Nacional 3, la Ruta 5 entre Mercedes y Suipacha, y la Ruta 7 entre Carmen de Areco y Chacabuco.
En términos económicos, en una provincia que concentra buena parte del entramado agroindustrial y logístico del país, el deterioro de las rutas implica también una pérdida de competitividad y una presión inflacionaria adicional. Los costos de transporte aumentan, el consumo de combustible se dispara, y los daños en los vehículos son frecuentes. Cada producto que circula por rutas deterioradas llega más caro al puerto y al consumidor.
Al mismo tiempo, la falta de mantenimiento incrementa la inseguridad vial. El informe destaca que en 2024 hubo 3.894 siniestros en rutas nacionales, con 3.238 muertes. La falta de corte de pasto, de señalización y de bacheo también son factores agravantes. La obra pública tiene que volver, porque tiene que ver con el desarrollo futuro de las comunidades".