por Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni
La inflación de diciembre, según el INDEC, fue del 2,8% y mantiene la tendencia alcista que se observa desde mediados del año pasado. Para enero se proyecta otro registro elevado, aunque algunas consultoras anticipan que hacia mitad de año podría comenzar una desaceleración. En ese marco, la Fundación Libertad y Progreso estimó para la tercera semana de enero una variación del 2,6% y sostiene que febrero podría mostrar un freno más claro en la dinámica de precios.
``A partir de febrero podría revertirse esta tendencia y retomarse el proceso de desaceleración interanual´´ - @AbramAldo @aetchebarne
— Fundación Libertad y Progreso (@liberyprogre) January 24, 2026
🗣️ @AgNPalabrashttps://t.co/QuNqpj06gU pic.twitter.com/P5p8TKX7Cl
En paralelo, las ventas continúan en caída tanto en el comercio mayorista como en el minorista. Según el INDEC, en noviembre los autoservicios mayoristas registraron una baja interanual del 8,3%, aunque mostraron un leve repunte del 1,3% respecto de octubre. En los supermercados la situación es aún más delicada: las ventas retrocedieron 2,8% interanual y 3,8% frente al mes previo.
A esto se suma un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), publicado por Perfil, que confirma que la clase media es hoy el sector más tensionado para cubrir sus gastos mensuales. El 48% de los hogares debió recurrir al menos a una estrategia para llegar a fin de mes: uso de ahorros, venta de pertenencias o endeudamiento. Incluso las deudas por expensas se volvieron un problema estructural para propietarios, inquilinos y consorcios, al punto de que algunos bancos públicos ya ofrecen créditos específicos para cancelarlas.
El poder adquisitivo de los trabajadores continúa deteriorándose en un contexto de inflación persistente. Según el INDEC, en noviembre el índice de salarios aumentó 1,8% respecto del mes anterior: 2,1% en el sector privado registrado, 1,2% en el sector público y 1,7% en el privado no registrado. En el mismo período, la inflación fue del 2,5%, lo que confirma la pérdida real de ingresos.
La situación es similar entre jubilados y pensionados, cuyos haberes siguen muy por detrás del costo de vida. A esto se suma un dato inquietante de la Fundación FundPlata: el costo de crianza superó el medio millón de pesos el año pasado, una carga que golpea cada vez más a las familias.
Argentina necesita un shock
El experimento libertario está dejando a demasiados sectores fuera de su modelo. Aunque hubo ciertos reacomodamientos macroeconómicos, resultan insuficientes frente a la pérdida de oportunidades en comercio exterior y a los alineamientos internacionales que erosionaron la confianza de potenciales inversores. A esto se suma la falta de articulación de programas locales de reactivación, un vacío que golpeó especialmente a los sectores medios.
La duda es si el camino libertario podrá ofrecer una salida. Mientras tanto, el tiempo avanza y las deudas -sobre todo la interna- se acumulan. Cuando una economía se contrae con esta velocidad, la única forma de revertir la tendencia es con una fuerza mayor a la caída: inversión sostenida en obra pública de calidad.
Para eso se necesita un plan quinquenal consensuado entre sectores políticos, empresariales y sociales, con tres niveles de ejecución. El primero: reactivar el Pacto de Mayo en un sentido amplio, con un acuerdo político que permita acceder a créditos de desarrollo de organismos internacionales y destinar varios miles de millones de dólares a infraestructura básica -cloacas, agua potable, saneamiento- en zonas vulnerables.
El segundo nivel requiere un pacto interno para financiar obras de mantenimiento y mejora de rutas, lo que permitiría reactivar rápidamente la construcción. Allí el gobierno debería coordinar prioridades con gobernadores e intendentes. El tercer nivel apunta a la acción directa del gobierno federal junto a los municipios para ejecutar obras pequeñas -pavimento, plazas, iluminación- que dinamizan las economías locales. En este punto, podría incorporarse un mecanismo de corresponsabilidad: si la Nación invierte en un municipio, ese distrito -con acuerdo de dos tercios de su Concejo Deliberante- debería comprometerse a reducir determinadas tasas o impuestos para acompañar la reactivación.
Si el gobierno nacional asocia la obra pública con falta de transparencia, puede revertir esa percepción administrando directamente los procesos de licitación, incorporando trazabilidad, controles estrictos y tecnologías como blockchain.
En paralelo, ese Pacto de Mayo renovado debería incluir compromisos binacionales. En particular, avanzar con Chile en un acuerdo de conexión bioceánica que garantice salida fluida al Pacífico para la producción argentina y al Atlántico para la chilena. En ese esquema, La Plata tiene un rol estratégico: el Puerto podría potenciarse como nodo logístico y el Aeropuerto reactivarse para operar bajo esquemas de cielos abiertos y, en menor escala, como plataforma de comercio internacional.
Es lógico que muchos lectores cuestionen estos planteos, señalando que el gobierno libertario rechaza la obra pública, la articulación entre Nación, provincias y municipios y la intervención estatal. Allí aparece el debate político que marcará el año electoral que viene: liberalismo o desarrollismo.
Hoy el liberalismo tiene su expresión más visible en el presidente Javier Milei, mientras que el espacio desarrollista aún no cuenta con un liderazgo consolidado. Distintos escenarios pueden mostrar a gobernadores como Axel Kicillof (PJ), Maximiliano Pullaro (UCR) e Ignacio Torres (PRO) como figuras con proyección, aunque falta ver quiénes competirán efectivamente por la presidencia.
En ese mapa, Kicillof aparece asociado a posiciones industrialistas y a una tradición desarrollista más amplia, en contraste con el enfoque del actual gobierno nacional. Sin embargo, su proyección nacional enfrenta desafíos internos: consolidar su rol dentro del PJ y ampliar su capacidad de diálogo con otros espacios políticos y sociales que no necesariamente comparten su mirada.
Dos modelos se perfilan con posibilidades. El liberal, que muestra signos de agotamiento, y un posible nuevo desarrollismo, que sería inédito en el país. El desarrollismo clásico -el de Arturo Frondizi- quedó trunco en 1962, pero hubo antecedentes parciales como fueron la modernización agroexportadora de la Generación del 80, la industrialización forzada de los años 30 y el impulso productivo del primer peronismo.
En este contexto, y con el debate de verano encendido, surge la pregunta clave para La Plata: ¿cómo impactarían estas corrientes en la ciudad? ¿Qué modelo imaginan las fuerzas políticas? ¿Una réplica del liberalismo ortodoxo? ¿Una reactivación industrial propuesta por modelos aggiornados de peronismo y radicalismo? ¿Un desarrollismo renovado con aportes del Movimiento de Integración y Desarrollo?
Claramente, el país está ingresando en tiempos de definiciones profundas. El debate expuesto entre liberalismo y desarrollismo no es solo un debate económico, sino que representa una disputa por el modelo de Estado, de producción y de ciudad que imaginamos para las próximas décadas. La Plata, con su potencial humano, su infraestructura estratégica aún por mejorar al igual que la logística, no puede quedar al margen de la conversación. El desafío está en cada fuerza política para que explicite con claridad qué proyecto propone y cómo piensa integrarse a un país que deberá decidir si vota administradores de crisis o se anima a apostar por un desarrollo inteligente y sostenido.
Licitación en el transporte público
El miércoles se llevó a cabo en La Plata la apertura de sobres de la licitación pública Nº 42/2026, destinada a definir las empresas que prestarán el servicio de transporte público de pasajeros en colectivo durante los próximos 12 años en el partido. El acto se realizó en el Palacio Municipal y contó con la participación del intendente interino, Pablo Elias.
Según se informó, se recibieron propuestas de Expreso La Plata Buenos Aires SA, que presentó oferta para la zona este; Unión Platense SRL, que ofertó para las zonas norte y oeste; Unión Platense – Fuerte Barragán (UT), que lo hizo para la zona sur; y Nueve de Julio SAT, que lo hizo para las zonas oeste y sur.
De acuerdo con el cronograma establecido, se estima que dentro de los próximos 15 días se desarrollará la etapa de evaluación integral de las ofertas, la cual contemplará el análisis de los antecedentes de las firmas, las inversiones comprometidas y las propuestas técnicas presentadas.
Finalizado dicho proceso, las ofertas que obtengan el mayor puntaje conforme a los criterios expuestos en el pliego serán elevadas para su consideración.
Posteriormente, el Concejo Deliberante deberá intervenir en el tratamiento y la eventual adjudicación de las concesiones conforme al marco normativo vigente.
Alak retoma sus funciones
Luego de una breve licencia, el intendente Julio Alak retoma sus labores en la gestión comunal. En tanto, también le espera un arduo trabajo político en la interna provincial del Partido Justicialista, en donde es uno de los dirigentes más mencionados para presidirlo.
Leguizamón cuestionó a la Provincia por la inseguridad
El senador Marcelo Leguizamón (Hechos) se dirigió al gobernador Axel Kicillof, y en un mensaje en redes sociales dijo: “mis vecinos de La Plata siguen sufriendo una ola de delitos y la delincuencia no da tregua. Robos violentos, entraderas y vecinos que viven con miedo mientras su Gobierno mira para otro lado. Hace dos años que esperamos que el ministro Alonso venga a dar explicaciones en el Senado sobre qué medidas están tomando. La seguridad no se resuelve con discursos ni marketing; se resuelve con planificación, presencia territorial y políticas serias. La improvisación tiene consecuencias y hoy las estamos pagando en nuestras calles”.
Arteaga alertó por la caída del turismo por la crisis económica
La temporada de verano volvió a dejar una señal clara en las rutas hacia la Costa Atlántica y es que cada vez viajan menos argentinos. Según los datos del Sistema Vial del Atlántico, entre el 15 de diciembre y el 15 de enero circularon 2.344.987 vehículos, casi 100.000 menos que el año anterior y más de 280.000 por debajo del registro de 2023/24.
La ecuación es simple, explicó José Arteaga, titular de AUBASA: menos autos = menos turismo. Y detrás de esa caída hay un fenómeno económico que se siente en todo el país: el ajuste del consumo interno. Con ingresos que no acompañan la inflación y un encarecimiento generalizado del costo de vida, miles de familias optaron por acortar sus vacaciones, elegir destinos más cercanos o directamente quedarse en casa.
Para las localidades costeras, este descenso no es un dato menor. Significa menos movimiento comercial, menos empleo temporario y menos actividad económica en uno de los períodos clave del año. Restaurantes, hoteles, balnearios, comercios y servicios turísticos sienten el impacto de una temporada que no termina de despegar.
El fenómeno no puede leerse aislado. Forma parte de un contexto más amplio en el que las políticas económicas del gobierno nacional —orientadas al ordenamiento fiscal y la reducción del gasto— han trasladado buena parte del ajuste a los hogares. Cuando el consumo interno se retrae, los primeros sectores en sentirlo son justamente aquellos que dependen del gasto discrecional: turismo, gastronomía, recreación.
La advertencia es clara: sin una recuperación del poder adquisitivo y del mercado interno, habrá menos oportunidades laborales, más desigualdad y un entramado social cada vez más frágil. La caída del tránsito hacia la Costa no es solo un dato vial; es un termómetro del presente económico argentino.
Historia mínima de La Plata
En el centenario de la ciudad, varias publicaciones ya advertían un debate que hoy sigue vigente: el diseño urbano comenzaba a perder nitidez. El trazado fundacional y sus proporciones armónicas empezaban a desdibujarse frente al avance de nuevas construcciones, edificios en altura en el casco, contaminación visual en los accesos y la desaparición de especies vegetales que formaban parte del paisaje original. El libro La Plata, Ciudad Nueva – Ciudad Antigua, editado por la UNLP y el Instituto de Estudios de Administración Local de España en 1983, señalaba con precisión esos cambios.
Desde entonces, la transformación se aceleró. Hoy la ciudad muestra un respeto cada vez menor por el espacio público, por los edificios tradicionales y por el diseño que alguna vez la convirtió en un modelo de planificación urbana. La pregunta es inevitable: ¿seremos capaces de resguardar lo que queda o estamos avanzando hacia una pérdida definitiva de identidad?
Hasta el próximo fin de semana.