por Redacción
Según las cifras, el turismo receptivo —no residentes que ingresan a la Argentina— alcanzó los 535,8 mil viajeros, lo que representa una caída interanual del 7,9%. En contraste, el turismo emisivo —residentes que viajan al exterior— llegó a 705,1 mil personas, con un incremento del 1,7% respecto del año anterior.
La diferencia entre ambos flujos confirma un saldo negativo: salen más turistas de los que entran, lo que implica una salida neta de divisas asociadas al gasto turístico.
Cómo viajan los turistas
El desglose por vía de acceso también muestra dinámicas relevantes:
Vía aérea:
Ingresos: 259,4 mil (-3,4%)
Egresos: 294,9 mil (+25%)
La mayor expansión del turismo emisivo por avión profundiza el desequilibrio.
Vía terrestre:
Ingresos: 199,8 mil (-15,3%)
Egresos: 322,1 mil (-11,7%)
Aunque ambos caen, la salida sigue siendo muy superior.
Vía fluvial/marítima:
Ingresos: 76,7 mil (-0,8%)
Egresos: 88,2 mil (-5,1%)
En todos los modos de transporte, el patrón se repite: más argentinos viajando afuera que extranjeros entrando.
#DatoINDEC
— INDEC Argentina (@INDECArgentina) January 26, 2026
En diciembre de 2025 ingresaron 535,8 mil turistas internacionales a la Argentina y salieron 705,1 mil: 7,9% menos y 1,7% más interanual, respectivamentehttps://t.co/NCZCiqHLPh pic.twitter.com/ObMCZ5yeyI
Origen y destino de los flujos
El gráfico de distribución por regiones muestra que:
Entre los visitantes que llegan al país, predominan Europa, Brasil y Chile.
Entre los destinos elegidos por los residentes argentinos, se destacan Brasil, Estados Unidos/Canadá y el resto de América.
La composición geográfica refuerza la idea de un turismo emisivo más dinámico que el receptivo.
Conclusión
Los datos de diciembre confirman un déficit turístico sostenido, con un flujo neto de salida de viajeros y, por lo tanto, de divisas. La caída del turismo receptivo y el crecimiento del turismo emisivo consolidan una brecha que impacta directamente en la balanza de servicios del país.