por Jorge Joury *
La recesión y el desempleo agobian. Se observa la implosión de las rutas por la falta de obra pública y una grave crisis ambiental por los incendios en el sur del país. Ya se quemó en extensión el equivalente al territorio de CABA y los gobernadores piden a gritos una ley de emergencia. La Patagonia en llamas es la prueba de que el ajuste desenfrenado deja en ruinas el futuro.
Y encima, el Gobierno confirmó que a partir de febrero las tarifas de gas aumentarán 16,9% y las de la luz 3,6%.
Además, hay un dato que estremece: El 57,10% de los argentinos se endeuda para hacer frente a gastos cotidianos, en un escenario que volvió a poner bajo presión al bolsillo de los hogares durante enero de 2026. Así lo reveló una encuesta nacional realizada hace unas horas por la agencia Pulso Research, que muestra cómo el deterioro de los ingresos empujó a una mayoría de la población a recurrir al endeudamiento. Las ventas en la industria textil cayeron un 27% . Eso hizo que se fundieran se varios negocios de famosos, como los Marixa Balli y el diseñador de modas Benito Fernández.
Políticamente, las caretas violetas se empezaron a caer y la tregua libertaria llegó a su fin . Durante la Derecha Fest la interna volvió con todo y dejó al descubierto que no todo es tan derecho. Antes del discurso de Milei, el evento estuvo marcado por la tensión entre las facciones oficialistas y Las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo le hicieron sentir el rigor al referente bonaerense Sebastián Pareja, a quien no le obsequiaron ni un aplauso.
Aunque desde la Rosada se hagan todos los esfuerzos para mostrar austeridad, la generosa pauta oficial con los medios amigos del poder que solo dan buenas noticias, sigue existiendo. Lo que se conoce es que la petrolera gubernamental YPF gastó más de 97 mil millones de pesos en el 2024, y a eso sumó otros 32 mil millones. Hoy se supone que esos números por lo menos se duplicaron.
Bomberos de Chubut trabajando contra el incendio. Crédito Gobierno de Chubut.
Sin embargo, el oficialismo corre con la suerte de que no hay oposición: el peronismo no encuentra el rumbo y se desangra en una discusión interna infructuosa.
Mientras tanto, los canales de TV y portales adictos a Milei se esfuerzan por mostrar un verano con turismo récord, pero las cifras de circulación por la Ruta 2 lo desmienten totalmente, con la proyección de 100 mil autos menos que el año pasado. También hay que apuntar que la provincia de Buenos Aires recibió en enero 157 mil turistas menos que en 2025.
De los registros de la gobernación se observa una disminución sostenida de turistas veraneantes tanto en comparación con la temporada anterior como con la de hace dos años. Entre diciembre y buena parte de enero, la provincia reportó una caída de alrededor del 9% en el total de visitantes respecto a la temporada 2024, lo que supone la salida de aproximadamente 550.000 turistas del circuito de destinos del Atlántico bonaerense.
Hay que decir que los veraneantes optaron por estadías más cortas con reducciones cercanas al 5% en las primeras semanas de enero y gastaron menos: los indicadores de consumo muestran descensos interanuales de entre 21% y 25% según el período y el tipo de medición, con una retracción más marcada cuando se analizan consumos con billeteras digitales.
Desde el sector gastronómico y comercial de los principales destinos turísticos coincidieron en que los cubiertos vendidos y la rotación de servicios reflejan que el turista promedio ajusta su presupuesto, lo que erosiona la capacidad de sostener empleos e inversiones locales.
El Gobierno cree que tiene la reelección asegurada, pero el entusiasmo viene en baja porque los bolsillos no llegan a fin de mes y la gestión no encuentra otra herramienta para la reactivación que no sea el déficit cero.
Por estas horas, el país muestra una calma extraña. No hay estallido, pero tampoco dinamismo. No hay pánico, pero tampoco entusiasmo. El dinero no circula. Las inversiones no llegan. El empresario duda. El comerciante aguanta como puede. El ahorrista espera. Todos miran de reojo. Nadie quiere ser el primero en cruzar el río.
El gobierno está en un momento raro, incluso para los parámetros libertarios. Los indicadores financieros y monetarios le sonríen: baja el riesgo país a niveles que insinúan el ansiado regreso a los mercados voluntarios de deuda, suben los bonos y por primera vez en mucho tiempo se logra combinar la compra de reservas con un descenso de la cotización del dólar, pero los beneficios no llegan al bolsillo de la gente.
Eso hace que haya luces rojas que se encienden. Por ejemplo, la confianza en el gobierno mostró en enero un retroceso que corta la mejora que se había visto hacia el cierre del año pasado. El dato surge del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella, uno de los relevamientos más utilizados para medir el humor social a nivel nacional. En el primer mes de 2026, el indicador se ubicó en 2,40 puntos sobre 5, con una baja mensual del 2,8% y una caída interanual del 8%.
Todo tiene que ver con que los argentinos conviven con realidades que golpean el día a día a los bolsillos: la suba de la inflación derrite el poder adquisitivo, las tarifas asfixian y brotan los problemas de caída del empleo y las fábricas paralizan su actividad.
Aunque desde la Casa Rosada se lo ignore, estamos en medio de una recesión profunda y con un discurso nacional que insiste en una recuperación en marcha. Por ejemplo, a noviembre de 2025, la morosidad de las familias en la provincia de Buenos Aires alcanzó el 12,8 %, superando por cuatro puntos porcentuales la media nacional (8,8 por ciento), mientras que entre los jóvenes de 18 a 21 años el salto fue aún más alarmante porque la irregularidad creció casi 14 puntos en un año y llegó al 40 por ciento por ciento. En contraste, en noviembre de 2024 se ubicaba en 26,5%.
El Indec es el mejor espejo de la realidad: Comunicó que los empleados informales superan a los formales: sobre un total de 22.668.000 puestos de trabajo, los asalariados públicos y privados registrados suman 11.063.000, mientras que los no registrados alcanzan 5.669.000 y los trabajadores por cuenta propia llegan a 5.936.000.
Es decir: más de 11,6 millones de personas se desempeñan fuera del empleo formal, sin acceso pleno a derechos laborales, previsionales y sociales.
También hay que decir que el 63% de los hogares argentinos redujo gastos cotidianos durante diciembre, según relevamientos recientes. El dato confirma que el ajuste en el consumo sigue vigente y que impacta de lleno en la vida diaria, con recortes en alimentos, salidas y servicios. La tendencia también se siente en La Plata, donde el consumo local muestra señales de enfriamiento. La combinación de inflación, ingresos que no terminan de recuperarse y subas en servicios empuja a las familias a priorizar lo básico y postergar gastos no esenciales.
Los resortes que el gobierno imaginó para reactivar la economía, hasta ahora fallaron. En un reciente encuentro con empresarios, Caputo reconoció que el RIGI no logró atraer inversiones importantes. Y lo mismo ocurre con las 13 mil desregulaciones que promocionan Milei y Sturzenegger. "No activaron nada concreto", lamentan en el Palacio de Hacienda. El gobierno tiene que entender que sin consumo no hay paraíso.
Ahora, la apuesta es hacer crecer las reservas, pensar más en el bolsillo de la gente y esperar que surja un proceso virtuoso de la combinación del regreso del crédito por la baja del riego país y la reforma laboral, que finalmente encienda los sectores de energía y minería, bases del nuevo modelo argentino que imagina Milei.
Debemos preguntarnos si ¿estamos entonces en las puertas de una transformación definitiva de la Argentina que nos acerque al modelo de Chile, con lo bueno y lo malo de ese salto? ¿O nos deslizamos hacia una crisis de recesión y deuda que desencadene otra vuelta de tuerca en la decadencia del país?
La fortaleza de Milei es la estabilidad macroeconómica y el giro conservador capitalista, dos ejes que por ahora parecen prevalecer sobre los costos en empleo, actividad, poder adquisitivo y servicios del Estado que signan al modelo libertario. Por lo menos, entre ese 40 % que lo apoyó en las elecciones legislativas. Pero en Argentina y ahora en el mundo dos años son una vida. Hay que mirar el futuro con los ojos bien abiertos. La gestión Macri y la de Alberto Fernández, deben dejar enseñanzas para un gobierno que se supone fuerte, pero que no debe olvidar que tiene deudas pendientes. Telegrama para Milei: Después del ajuste, ahora hay que pensar en que primero está la gente.
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".