06/02/2026 - Edición Nº3606

Economía

Reflexiones

La oportunidad económica que el Gobierno deja escapar

08:01 | El debate público se desvió nuevamente y el tema preferido por el Gobierno fue una oficina estatal contra la “desinformación”, pero el eje sigue siendo la economía. En un contexto de alta volatilidad e incertidumbre, perder el foco en lo esencial solo profundiza los problemas estructurales del país.


por Fabricio Moschettoni, historiador y editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni


Con habilidad para manejar la agenda pública, el Gobierno salió al ruedo con una Oficina contra la Desinformación y consiguió su objetivo: periodistas y opositores discutiendo sobre su alcance. Más allá de todo, un gobierno tiene la facultad de crear mecanismos para informar y responder, y es cierto que los nuevos tiempos imponen dinámicas donde información y desinformación circulan a velocidad digital.

De todos modos, el fondo de la cuestión está en la economía. El episodio de comienzo de semana con la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC disparó las expectativas inflacionarias y expuso un error grave del Gobierno. En ese contexto, es acertado observar la fragilidad del rumbo macroeconómico, una cuestión que el oficialismo no quiere reconocer y que, además, intenta mostrar como su fortaleza.

En paralelo, la administración del presidente Javier Milei impulsó un esquema de “libertad económica” concebido desde lo macro, pero sin preparar adecuadamente a las empresas para operar en el comercio exterior. Son las pymes, y no los ministerios, las que todos los días realizan importaciones, exportaciones y sostienen la actividad real. Sin un acompañamiento técnico, financiero y regulatorio, cualquier apertura termina chocando con la realidad cotidiana de quienes producen.

El resultado fue una apertura económica indiscriminada que no funcionó y que, probablemente, derive en un próximo ciclo político más inclinado al proteccionismo y la sustitución de importaciones. Seguramente no será este gobierno el que lo encare -no está en su filosofía-, por lo tanto será la misión de los que puedan venir. ¿Es el camino correcto o equivocado? La respuesta es compleja. Lo que sí es evidente es que el país está dejando pasar una oportunidad histórica para construir un modelo de libertad económica con bases sólidas.

Para que este modelo sea viable, antes deben existir condiciones impositivas, de reforma laboral, crediticias y de inversión que permitan producir y competir. Ayer, Pierpaolo Barbieri, de Ualá, señalaba que los préstamos están cargados impositivamente de manera tal que se encarecen, y pidió flexibilizar esa cuestión. Es un punto: el crédito debe ser más barato, y también deben revisarse los 37 impuestos y tasas que pagan las pymes entre Nación, Provincia y municipios, tal como advierte la Unión de Emprendedores y Productores pro iniciativa privada (UNEPP).

Sin ese andamiaje de reformas urgentes, cualquier intento de desregulación queda reducido a un gesto discursivo sin correlato en la economía real. Y mientras tanto, crece la sensación de que Argentina se desliza hacia un esquema de economía primaria precaria, con poco empleo y escaso valor agregado.

En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿por qué no se cuida a las pymes? ¿Por qué un gobierno que podría quedar en los libros importantes de la historia deja escapar la posibilidad de construir un marco económico moderno, competitivo y sostenible? La respuesta, por ahora, sigue pendiente. Y el tiempo, como siempre, juega en contra.