por Redacción
El vocero presidencial, Manuel Adorni, profundizó la controversia al sostener que la importación de indumentaria no implica pérdida de empleo, una afirmación que contrasta con los datos que muestran el impacto de la competencia externa sobre la producción local. En este contexto, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) Buenos Aires difundió un comunicado en el que plantea la necesidad de mirar el tema desde una perspectiva más amplia: no solo como una discusión entre apertura o proteccionismo, sino como parte de un debate mayor sobre el desarrollo económico.
El MID señala que la competitividad de las pymes textiles —y de la industria en general— depende de factores estructurales que exceden la discusión coyuntural sobre importaciones. Entre ellos, menciona la presión impositiva, las cargas laborales, los costos logísticos y la falta de infraestructura adecuada. También advierte que, si bien algunos grandes actores se beneficiaron históricamente de protecciones estatales, esa situación no puede extrapolarse a los miles de pequeños y medianos productores que enfrentan dificultades para sostener su actividad.
El comunicado también cuestiona la idea de reinstalar precios máximos en la indumentaria, una política que ya mostró limitaciones en el pasado. Pero al mismo tiempo advierte sobre los riesgos de una apertura total sin considerar la realidad productiva del interior bonaerense, donde existen polos textiles con trayectoria y conocimiento acumulado en ciudades como Mar del Plata, Las Flores, Pergamino, Benito Juárez, Pigüé y Coronel Suárez. Según el MID, desarticular lo que queda de esa estructura industrial implicaría perder capacidades instaladas difíciles de recuperar.
El trasfondo del debate, según la organización, es el cierre sostenido de pymes y el aumento del desempleo, fenómenos que reducen el consumo y debilitan el mercado interno. La discusión central, plantean, debería girar en torno a cómo generar empleo moderno y competitivo, incluyendo al sector textil, sin trasladar el costo a los consumidores. Para ello, sostienen, es necesario avanzar hacia costos de producción, comercialización y financiamiento más razonables, que permitan ofrecer precios accesibles sin desincentivar la producción local.
El MID concluye que el desafío no pasa por elegir entre apertura total o cierre absoluto, sino por definir un modelo de desarrollo capaz de integrar industria, empleo y competitividad. Y recupera una frase histórica de Carlos Pellegrini: “Sin industria no hay Nación”.