por Fabricio Moschettoni, historiador y editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni
Mirar hacia atrás a veces da escalofrío, pero también ordena. Marco Tulio Cicerón, hace dos milenios, veía la historia como magistra vitae: una maestra que enseña, orienta y corrige. Tulio Halperin Donghi, desde una modernidad convulsionada, proponía lo contrario: que el pasado no enseña, sino que incomoda, obliga a pensar y a desarmar certezas para entender cómo llegamos a ser lo que somos. Entre esas dos miradas, la que busca lecciones y la que busca problemas, se mueve cualquier reflexión seria sobre los desastres.
El 3 de abril de 2013, El Día titulaba: “Centenares de casas inundadas, barrios aislados y un muerto”. En pocas horas, ese titular quedó viejo. Al día siguiente, la portada decía: “Dolor en la ciudad” y registraba “al menos 48 muertos por la tormenta trágica”. Con el paso del tiempo, hasta ese medio centenar quedó desactualizado: se duplicó el saldo fatal. Más de una década después, esa historia no se reaviva, sino que se diluye. Y, sin embargo, sigue siendo la advertencia más clara de lo que ocurre cuando la percepción del riesgo es más débil que la realidad del clima.
Los eventos extremos se multiplican en ciudades, regiones y países con capacidades muy distintas para enfrentarlos. Las potencias que más contribuyeron al calentamiento global cuentan con recursos para adaptarse; pero las ciudades intermedias, como La Plata, cargan con una vulnerabilidad persistente: infraestructura envejecida, instituciones lentas y poblaciones expuestas.
Por eso, la historia vuelve a ser necesaria. No para repetir la moraleja ciceroniana ni para quedarnos solo con la incomodidad halperiniana, sino para combinar ambas: recordar para no repetir y problematizar para no naturalizar. Los desastres no son solo fenómenos naturales; son procesos donde se cruzan decisiones políticas, estructuras de larga duración y fallas institucionales que la tecnología puede ayudar a anticipar, pero nunca a ocultar.
No bajar la guardia
El martes 3 de febrero de 2026, los gobiernos de Uruguay y China firmaron en Beijing un memorando de entendimiento para intercambiar formación, cooperación y experiencia en gestión de riesgos y emergencias. El documento, que se ejecutará durante cinco años, incluye el desarrollo de sistemas integrados de monitoreo y alerta temprana multirriesgo, evaluación del riesgo de desastres y la implementación de un sistema de difusión celular (cell broadcast), una tecnología de mensajería geográfica que envía alertas instantáneas a todos los teléfonos móviles en un área específica, sin necesidad de aplicaciones, internet ni registro previo. Además, prevé prácticas de rescate con equipos especializados y formación de recursos humanos.
La preparación de Uruguay, un país que poco contribuyó al deterioro ambiental, es adecuada. Su perfil costero lo expone a consecuencias serias del cambio climático en marcha, y el deber del buen gobernante es cuidar a su población ante un escenario global donde el consumismo desenfrenado sigue deteriorando las condiciones de un planeta saludable.
Argentina, en cambio, desde la llegada al poder del presidente Javier Milei, adoptó otra visión sobre los efectos del cambio climático. El actual gobierno sostiene una postura negacionista respecto del impacto humano en el calentamiento global, lo que deja al país en una posición incómoda frente a las advertencias internacionales sobre posibles eventos como crecidas del océano, deshielos o lluvias extremas.
De todos modos, a fines del año pasado, el ENACOM y el Ministerio de Seguridad comunicaron la puesta en marcha del Sistema de Alerta Temprana Alert-AR con tecnología cell broadcast. Se explicó que “cuando la cartera de Seguridad detecte una emergencia, redacta el mensaje y lo envía a través del sistema CB. El mensaje se transmite desde las antenas de telefonía móvil a todos los dispositivos en el área afectada. Los usuarios reciben una notificación en sus celulares, que puede interrumpir llamadas en curso y exige la lectura del mensaje antes de desaparecer de la pantalla”.
Esa implementación es un avance, aunque no parece responder a una política general de gestión del riesgo. También llama la atención la escasa participación otorgada a las provincias, o incluso a los municipios, que son la primera trinchera ante emergencias derivadas del clima.
En La Plata, después de la tragedia de 2013, con la llegada del gobierno del PRO, se realizaron inversiones considerables en infraestructura y en modernizar la tecnología para actuar ante emergencias, colocando a la ciudad, en ese momento, a la vanguardia sudamericana. Lamentablemente, con los años se fue diluyendo el impulso inicial de innovación, y con él la capacidad de sostener una política de prevención a largo plazo. No es cuestión de un partido político ni de la política en general: es que la sociedad, muchas veces frágil en su memoria, deja de ejercer presión para que la guardia no se baje. Por eso la frase provocadora del título: las ciudades no se inundan de golpe, sino cuando creen que lo peor ya pasó.
Las ciudades costeras de Argentina, o incluso aquellas cercanas al mar o al Río de la Plata, deben entender que la situación ambiental es una de las principales amenazas de los próximos tiempos. Crecidas del mar o del río podrían afectar directamente a las poblaciones costeras, y las migraciones internas modificarán localidades y barrios. Es hora de tomar conciencia y actuar en consecuencia.
El viernes 6 de febrero de 2026, la Municipalidad de La Plata comunicó una reunión entre el intendente Julio Alak (PJ) y su par de Magdalena, Lisandro Hourcade (UCR). Más allá de temas vinculados a universitarios, producción y reordenamiento urbano, se destacó el trabajo conjunto para el cuidado del ambiente en cuanto a flora, campos, fauna y tierras. Ambos mandatarios dejaron una frase clave: “Tenemos una sola casa para vivir los seres humanos, que es el planeta Tierra, y entre todos lo debemos cuidar”. Sería un buen comienzo que los municipios de la Región Capital -La Plata, Magdalena, Ensenada, Berisso, Brandsen y Punta Indio, delineen aspectos básicos para impedir desarrollos inmobiliarios irregulares, mejorar la radicación industrial y diseñar sistemas de cooperación ante urgencias ambientales. Porque las ciudades no se inundan de golpe: se inundan cuando creen que lo peor ya pasó.
Ideas en acción
La Municipalidad de La Plata informó que la Autopista de Buenos Aires S.A. adjudicó este martes la obra para la construcción del nuevo distribuidor de tránsito en City Bell.
Según se destacó, la obra costará 25.527.544.909,56 pesos y será financiada por AUBASA. La ejecución permitirá potenciar la actividad económica y turística de toda la región Capital.
Al respecto, el Julio Alak, indicó que "este nuevo distribuidor de tránsito unirá la autopista La Plata - Buenos Aires con City Bell" y agradeció "al gobernador Axel Kicillof por su decisión de hacer obras que mejoran la calidad de vida en la ciudad capital".
Por su parte, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, afirmó: "El nuevo acceso a City Bell de la Autopista Buenos Aires – La Plata, se suma a la obra del cuarto carril que estamos haciendo para modernizar esta autopista que es fundamental en la provincia".
En tanto, el presidente de AUBASA, José Ramón Arteaga, expresó: “esta obra es una deuda histórica de la provincia con su ciudad capital. Es una obra que acabamos de adjudicar por más de 25 mil millones de pesos y cuya ejecución demandará entre 18 y 20 meses. Estamos muy contentos de darle este aporte a nuestra ciudad capital de la provincia”.
En otro orden, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) abrió sus puertas a los alumnos que comenzaron a cursar Matemática para Ingeniería (Mate Pi), la primera materia que se dicta en la unidad académica. Este año se anotaron más de 1.760 inscriptos. Contabilizando a los estudiantes de Ingeniería en Computación, que se dicta de manera conjunta con la Facultad de Informática, se llega a la cifra de 1943 alumnos.
El decano de la Facultad de Ingeniería Marcos Actis, la vicedecana Patricia Arnera, el secretario académico Andrés Martínez del Pezzo y la profesora titular de Mate Pi, Rossana Di Domenicantonio, recorrieron las aulas para dar la bienvenida a los ingresantes. La unidad académica cuenta con trece carreras.
La cocina política
En la semana pasó por La Plata el armador bonaerense de La Libertad Avanza, el diputado Sebastián Pareja, quien reunió a los principales referentes locales de la fuerza. Según trascendió, pidió trabajar para tener chances reales en la elección provincial del próximo año -y también en la local- y advirtió que quienes fomenten internismo “afectan directamente al presidente Milei”, por lo que serían desplazados. Por lo bajo, algunos participantes remarcaron que no habrá margen para “debates internos” ni “más de una lista en las PASO”. Los libertarios, al parecer, buscan un armado puro para la próxima contienda y hasta evalúan una novedad: no habilitar reelecciones.
Por su parte, el peronismo espera el resultado de este domingo para definir el armado más fino de cara a las internas de marzo. En ese contexto, el intendente Julio Alak tiene un rol central en el escenario provincial y se descuenta que utilizará con precisión quirúrgica la confección de la próxima conducción del peronismo platense. Como dato, la agrupación La Cámpora estaría perdiendo terreno territorial significativamente.
Mientras tanto, hay contactos subterráneos -y veraniegos- entre armadores de los partidos que integraron Juntos por el Cambio (PRO, UCR, CC, ARI, GEN, desarrollistas, vecinalistas y más). La cocina no incluye a “viejas glorias del pasado”, sino que apunta a versiones más renovadoras. Dicen que podrían rearmar una alternativa competitiva para el año próximo y que, incluso quienes hoy se muestran cercanos a La Libertad Avanza, no tendrían lugar en el espacio libertario. En ese esquema, imaginan tres protagonistas para la intendencia: el alakismo y aliados, un Juntos por el Cambio renovado con candidato joven y los libertarios.
En otro orden, los radicales tuvieron un encuentro en la Casa Radical de 48 entre 5 y 6. Fue el sector del presidente de la Junta Central, Pablo Nicoletti, el que se reunió para debatir la estrategia del año que comienza. A fin de mes se definirá la fecha de la interna para renovar autoridades provinciales y locales. Aunque aseguran que en la provincia buscarán una lista de unidad, en La Plata es probable que haya dos: una encabezada por Nicoletti junto al exdiputado Miguel Bazze y aliados; y otra por los llamados “radicales con peluca”, referenciados en el funcionario legislativo Raúl “Turco” Cadaá. En el partido sostienen que la diferencia de votos sigue siendo favorable al tándem Nicoletti–Bazze.
Desde el PRO, el concejal Nicolás Morzone intenta sostener presencia pública para el partido que gobernó la ciudad durante ocho años. La tarea no es sencilla, aunque busca instalar temas fuertes, como las denuncias por supuestas prácticas atroces de reducción a la servidumbre y abuso sexual que involucran a dos empleados del Senado provincial vinculados al kirchnerismo. Además, se lo vio activo en reclamos por fallas en servicios públicos, seguridad vial y otros asuntos de gestión.
En paralelo, el senador de Hechos, Marcelo Leguizamón, centró su semana en el sistema energético provincial y presentó una iniciativa legislativa al respecto.
Desde el Movimiento de Afirmación y Desarrollo (MID) salieron al cruce de las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó: “nunca compré ropa en Argentina”. Los desarrollistas defendieron la industria nacional y pidieron mejorar la competitividad de las pymes textiles —y de la industria en general— señalando que los problemas estructurales exceden la discusión coyuntural sobre importaciones. Mencionaron la presión impositiva, las cargas laborales, los costos logísticos y la falta de infraestructura adecuada. También advirtieron que, si bien algunos grandes actores se beneficiaron históricamente de protecciones estatales, esa situación no puede extrapolarse a los miles de pequeños y medianos productores que hoy luchan por sostener su actividad.
Un dato: sobre el escándalo del INDEC, la política platense prácticamente no se expresó. Al menos, los principales partidos eligieron el silencio.
Otro dato: la medición de FundPlata sobre canasta básica alimentaria dio 3.6% de variación mensual para el mes de enero de 2026, duplicando la medición anterior.
Historias mínimas de La Plata
¿Qué nos pueden decir los libros que, en silencio, reposan en una biblioteca? A veces, más de lo que imaginamos. Esta semana, mientras hojeaba un ejemplar de Valor económico de los puertos argentinos, de Ricardo Ortíz —publicado en 1943 por Losada— no fueron solo sus páginas amarillentas y frágiles las que hablaron. También lo hicieron los sellos del final, esas marcas que los bibliotecarios de la UNLP fueron estampando a lo largo de décadas y que, sin proponérselo, dejaron un rastro: las épocas, los lectores, los momentos en que ese libro fue necesario para alguien.
La biblioteca pública más importante de la ciudad nació el 18 de enero de 1887, cuando el gobierno bonaerense, recién instalado en la flamante capital provincial, creó la Biblioteca Pública Provincial para reunir un archivo bibliográfico y documental que garantizara acceso al conocimiento. Años más tarde, el 12 de agosto de 1905, Nación y Provincia acordaron integrar ese patrimonio a la recién creada Universidad Nacional de La Plata. Entonces contaba con 41.000 volúmenes —entre ellos, obras de Cervantes—. Hoy supera los 600.000 libros y más de 40.000 publicaciones.
En sus salas conviven volúmenes que llevan un siglo sin moverse y otros que han pasado de mano en mano como si tuvieran vida propia. Algunos apenas conocen el trayecto hasta la mesa de lectura; otros han viajado tantas veces que sus tapas ya no recuerdan el color original. Pero todos guardan algo en común: en la tarjeta que registra quién los consultó quedó atrapada una mezcla de historias personales e intelectuales.
A veces uno se pregunta si, por las noches, los libros dialogan entre sí. Quizás sea parte del imaginario, sí, pero ¿cuántas vidas platenses podrían reconstruirse solo siguiendo el rastro de lo que leyeron? ¿Cuántas búsquedas, dudas, obsesiones, trabajos finales, investigaciones, noches de estudio, silencios compartidos?
Estas preguntas invitan a pensar en ese diálogo pendiente: el de conocer la historia de cada volumen, las manos que lo sostuvieron, las veces que sus hojas se abrieron, los momentos históricos que atravesó desde el surgimiento de la Argentina moderna en la década de 1880 -dictaduras, democracias, crisis, celebraciones- mientras permanecía ahí, esperando.
Las historias dentro de la historia. Pequeñas, mínimas, pero profundamente nuestras. Para reflexionar. ¿Alguna vez te preguntaste cuántas vidas, cuántas búsquedas, cuántas dudas entrelaza cada libro público? Si querés, contame en X: @FMoschettoni
Hasta el próximo fin de semana