por Jorge Joury *
Sin temor a equivocarnos, podríamos decir que estamos frente a la nueva "policía libertaria", en este caso, para vigilar las palabras y disciplinar a los medios. La medida, impulsada por decisión directa del presidente Javier Milei, disparó las alarmas en ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) y FOPEA.
En un Estado de derecho se informa y se rinde cuentas. Un gobierno no puede erigirse en dueño y árbitro de la verdad, pretendiendo determinar lo que es verdad y lo que es falso. Todos podemos equivocarnos, pero para eso está la rectificación, que no es un pecado y es la manera de asumir los errores propios. También está la "real malicia".que es un estándar legal, surgido en EE.UU. y aplicado en Latinoamérica, que protege la libertad de expresión, estableciendo que un funcionario o figura pública sólo puede demandar por difamación si prueba que la información falsa fue publicada sabiendo que era falsa o con temeraria despreocupación por su veracidad, no por error o negligencia simple.
El Gobierno arguye que esta nueva oficina con látigo violeta busca "sumar una voz oficial para desmentir operaciones, lo contrario a la censura". Y señala que "el derecho a la libertad de expresión es sagrado para esta administración".
También se inscribe en la decisión oficial de eliminar la pauta publicitaria estatal, una política que, según la Casa Rosada, puso fin al financiamiento de "relatos" y dejó al descubierto una mayor circulación de información falsa.
Frente a ese escenario, el Ejecutivo sostiene que resulta necesario pasar de una comunicación pasiva a una estrategia de desmentida activa. No obstante, la iniciativa, aunque con otras características, recuerda al tristemente célebre 6,7,8 del kirchnerismo que servía para destruir el relato de la oposición. Para Jorge Fontevecchia, presidente de Editorial Perfil, "el gobierno creó un troll center para corregir al periodismo" y puso al frente a Juan Pablo Carreira, alias Juan Doe. La supervisión la ejerce Manuel Adorni con vinculación con el asesor presidencial Santiago Caputo, figuras centrales del ecosistema comunicacional del oficialismo.
Para el especialista Ricardo Benedetti: "Una herramienta estatal para contestar información puede ser legítima si opera con transparencia, control institucional y criterios verificables. Cuando todo se reduce a resoluciones en redes sociales y se niega cualquier formalización, el riesgo es evidente: el Estado termina compitiendo con el periodismo en el terreno del qué-es-verdad, una frontera que en una democracia republicana debe quedar claramente delimitada fuera de la voluntad del gobernante de turno. Porque cuando el poder decide qué es verdad, el periodismo deja de ser incómodo y pasa a ser amenazado".
Si tuviéramos que enumerar algunos de los deslices graves del gobierno en estos dos años, tendríamos que mencionar lo más reciente, es que se hirió la confianza de la gente con la manipulación del INDEC. Por lo menos hoy una nube oscura se alza sobre la credibilidad del organismo. El kirchnerismo también lo hizo en su momento y fue más grave. Pero de un gobierno que pregona libertad y legitimidad, como es el de Milei, no es esperable meter mano en lo que es transparente. El portazo de Lavagna y sus vericuetos insospechables, pueden dañar el atractivo de la economía argentina y herir de muerte la confianza depositada en Milei. Tampoco es una señal atractiva para potenciales inversores.
La nueva metodología oficialista se conoció horas después de la puesta en marcha del organismo, que debutó en la red social X calificando de "fake news" una nota de Clarín sobre presuntos retrasos en el programa Volver al Trabajo y luego apuntó contra la diputada porteña de izquierda Vanina Biasi, quien había cuestionado el pedido de desafuero de diez gremialistas del Hospital Garrahan.
Esta nueva oficina es copia fiel de iniciativas implementadas por el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, donde se creó un canal oficial para responder de manera directa a las noticias y versiones que el Ejecutivo consideraba falsas o engañosas.
Quienes representamos al Cuarto Poder somos para Milei "ensobrados", "delincuentes", "prostitutas de los políticos". Pero, luego la realidad muestra que el Presidente sale corriendo de manera vergonzosa en cada presentación pública cuando se le acerca un micrófono. ¿Tanto temor le tiene a las preguntas?
También hay que decir que en apenas 2 años de gestión, el jefe libertario querelló a Viviana Canosa, Jorge Rial, Fabián Doman, Mauro Federico, Ari Lijalad y Nancy Pazos, entre otros. En todos los casos, por opiniones, investigaciones o simples comentarios.
A pesar de los aprietes, Milei ya perdió en varias causas por calumnias e injurias. Deberá abonar más de cinco millones de pesos luego de que la Justicia fallara en su contra por la denuncia de "calumnias e injurias" que le realizó al periodista Nicolás Lantos de El Destape. También perdió una demanda contra Carlos Pagni de La Nación e intentó acallar en tribunales a Jorge Fontevecchia quien ya suma 2 denuncias contra Milei.
A nivel internacional la situación de la prensa en Argentina está pésimamente ranqueada. Para la ONG Reporteros Sin Fronteras o Human Right Watch, caímos 47 puestos en sus mediciones.Se debe, entre otros temas, a que el presidente ha optado de manera recurrente por el juicio contra los comunicadores.
Para ADEPA ,"la mala utilización de este tipo de organismos estatales, cuando se les atribuyen funciones de monitoreo, evaluación o verificación de contenidos, conlleva el riesgo de convertirlos en mecanismos de vigilancia, estigmatización o disciplinamiento indirecto del periodismo y de las opiniones críticas”.
Desde Casa Rosada defendieron la iniciativa al sostener que "informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta", y remarcaron que la Oficina de Respuesta Oficial depende de la Dirección Nacional de Comunicación Digital, a cargo de Carreira, dirigente cercano al asesor presidencial Santiago Caputo. Carreira es ingeniero industrial y tuitero libertario que ataca a los críticos. Es un funcionario de estrecha identificación con el universo digital libertario.
Antes de su desembarco formal en el Estado, Carreira fundó La Derecha Diario, un portal de noticias orientado a promover las ideas del liberalismo. Para finalizar y a modo de reflexión, el oficialismo debería tomar nota antes de caer en el ridículo, que los gobiernos pasan, pero los periodistas siempre quedamos. ¿Porqué será?
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".