21/02/2026 - Edición Nº3621

La Plata

La vida cotidiana

Tiempo Nuevo es la apuesta por devolverle terceros lugares a una ciudad llena de no lugares

10:55 | Mientras la política platense sigue su propio calendario -internas, estrategias, movimientos hacia el año próximo- la ciudad pide otra cosa. Pide una relectura fundacional: devolverles alma y corazón a los espacios públicos. Ese Tiempo Nuevo que empezamos a pensar la semana pasada hoy encuentra un giro distinto, más profundo.


por Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni


El fin de semana pasado presentamos al espacio público como una infraestructura cívica. La propuesta actual es ir un paso más allá, porque hay una tensión que atraviesa a prácticamente todas las ciudades contemporáneas -y en La Plata, con menos de un siglo y medio de vida, se vuelve evidente-: la diferencia entre un tercer lugar y un no lugar.

En ese contexto, un artículo de la UNESCO reavivó esta conversación al recuperar la teoría del sociólogo estadounidense Ray Oldenburg, quien en la década de 1980 definió al “tercer lugar” como un espacio de interacción social libre e informal, esencial para la democracia. Ese concepto se popularizó en su tiempo, aunque hoy recobra una vigencia inesperada. Y si bien un café sigue siendo un tercer lugar, la plaza actual difícilmente lo sea. 

Oldenburg llamó “terceros lugares” a esos espacios donde la vida social respira: cafés, clubes, bibliotecas. Lugares donde la conversación es central, donde la comunidad se reconoce, donde la ciudad se vuelve humana. Pero nuestras plazas también lo fueron alguna vez, hasta que el tiempo las transformó y comenzaron a adquirir otra dimensión: la de los “no lugares”, como los definió el antropólogo Marc Augé una década más tarde. Espacios de tránsito, sin identidad ni memoria, donde uno circula pero no pertenece: autopistas, shoppings, terminales, aeropuertos. Artefactos globales sin arraigo local.

Sin embargo, entre esas dos ideas fuertes -Oldenburg y Augé- las plazas platenses parecen habitar una zona intermedia. No son ya terceros lugares, porque dejaron de producir microhistorias; pero tampoco son no lugares plenos, porque conservan memoria, historia y una potencia latente. Son espacios suspendidos, territorios en transición. Existen, pero no se habitan. Están ahí, pero no se narran.

Y es justamente en esa ausencia de relato donde la microhistoria vuelve a ser clave. El historiador Carlo Ginzburg mostró que la vida de una comunidad no se sostiene en grandes gestas, sino en gestos mínimos: saludos, rituales cotidianos, conversaciones breves, encuentros que parecen insignificantes pero que construyen identidad. Un tercer lugar es, precisamente, el escenario donde esas microhistorias pueden nacer. Un no lugar, en cambio, las anula: no deja huellas, no produce memoria, no genera relato. Recuperar la plaza es, entonces, recuperar la posibilidad de que la ciudad vuelva a contarse a sí misma a través de historias pequeñas, humanas, compartidas.

Por eso, la crítica a reconstruir plazas magníficas no es a la obra en sí misma, sino al riesgo de profundizar el concepto de no lugar. Una remodelación espectacular puede acelerar la transición de la plaza cívica y humana hacia un artefacto perfecto donde las microhistorias quedan sepultadas bajo el cemento. Se instalan bancos modernos, pero sin la historia que le da el olor a madera y la fundición artesanal; se invita más al tránsito que a la permanencia.

No es casual que incluso la cadena de café más grande del mundo haya revisado su estrategia para volver a lo esencial: menos automatización, más vínculo humano; menos despacho rápido, más permanencia. Su CEO ordenó recuperar mesas y sillas que invitan a quedarse, no a circular. Hasta el mercado global entendió que sin microhistorias no hay comunidad.

Ahora bien, pensar la ciudad también implica pensar el mundo que viene. No es casual que estemos atravesando un cambio profundo en nuestras vidas: la presencia creciente de la inteligencia artificial, la biotecnología y la longevidad promete transformar la experiencia humana de un modo que todavía no terminamos de comprender. Viviremos más años, pero no necesariamente con más sentido. El trabajo dejará de ocupar el centro de nuestras rutinas y aparecerá una bifurcación moral: cultivar el cuerpo y la mente, o entregarse a un consumo acelerado que anestesia más de lo que acompaña.

En ese horizonte, incluso la vida misma podría perder valor simbólico si la tecnología permite replicarla, extenderla o modificarla sin límites claros. Es un escenario fascinante y, al mismo tiempo, inquietante. El filósofo Friedrich Nietzsche lo intuyó con su idea del eterno retorno: la posibilidad de vivir una vida idéntica, repetida hasta el cansancio. Hoy, con algoritmos que automatizan decisiones y rutinas, esa metáfora deja de ser filosófica para volverse casi literal.

Y justamente por eso necesitamos anclas humanas. Necesitamos espacios donde la vida no se repita, donde algo irrepetible pueda ocurrir. Espacios donde la conversación, el encuentro y la microhistoria interrumpan la lógica de la repetición infinita. La plaza -ese territorio simple, cotidiano, comunitario- puede ser ese shock de humanidad en un tiempo que amenaza con volverse demasiado perfecto, demasiado eficiente, demasiado igual a sí mismo.

Ese es el concepto fino que debemos recuperar en la ciudad. Y ahora tenemos una oportunidad concreta: la reestructuración de las concesiones gastronómicas. El Ente de Turismo puede -y debe- aprovechar la herramienta que le dio el Concejo Deliberante para diseñar un esquema que ayude a reconstruir terceros lugares. Espacios donde convivan propuestas diversas -desde lo tradicional hasta lo vegano y vegetariano-, donde haya termos con agua caliente y fría de acceso gratuito mediante el sistema de padrinazgo, donde la comodidad real invite a quedarse, conversar, reconocerse.

Porque cuando un vecino elige quedarse en un espacio público, nace ciudadanía.

Internas para todos y poca originalidad

El Partido Justicialista de La Plata volverá a ser presidido por el intendente Julio Alak, después de casi dos décadas. En el medio pasaron el exintendente Pablo Bruera, el exdiputado Luis Lugones, el camporista Ariel Archanco, y ahora el ciclo vuelve a empezar. Aunque habrá lista de unidad, los afiliados peronistas concurrirán a las urnas para avalar una nómina integral que tendrá como misión central sostener la competitividad del oficialismo local, incluso tejiendo alianzas con otros espacios.

En ese contexto, se espera que después de mitad de marzo haya incorporaciones en el gabinete municipal, posiblemente de dirigentes extrapartidarios. ¿Habrá un PRO en la mesa? Hasta ahora no hay confirmaciones de “amarillos” en el mundo comunal, pero circulan versiones firmes sobre la llegada de un “ex larretista”, un “peso pesado” y caso casi único de legislador en tres parlamentos distintos.

Por su parte, los radicales buscan recuperar confianza y encontrar un camino hacia la reconstrucción el año próximo. Antes deberán sortear una interna por la conducción partidaria. Todo indica que habrá lista de unidad, aunque en el radicalismo una mala noche puede convertir la unidad en la madre de todas las batallas. Algunos referentes intermedios insisten en que “una interna no tiene sentido”, pero cualquier conocedor de la vida boina blanca sabe que nunca se puede dar por cerrada una lista única. Mientras el tándem Pablo Nicoletti–Leandro Bazze conserve fuerza, no parece haber cambios de rumbo en la conducción.

El mundo libertario está en silencio, pero se asegura que el próximo candidato a intendente será el diputado Francisco Adorni, sin margen para PASO. Aunque hubo otras figuras interesadas -como el concejal Juan Pablo Allan, del bullrichismo, o la exdiputada Carolina Píparo- todo indica que el hermano del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sería el señalado por la Casa Rosada.

En tanto, el PRO sigue buscando redefinir su identidad desde la renovación y las recorridas. En ese marco, los concejales Nicolás Morzone e Iván Zanetto, junto a la exconcejal Lucía Barbier, participaron de reuniones con vecinos, entre ellas en el barrio Las Diez Manzanas, en Gonnet, para impulsar un amparo colectivo que exija a ABSA garantizar el abastecimiento de agua potable y a la Provincia encarar obras cloacales largamente reclamadas.

La semana corta no dejó demasiados movimientos. Algunos se tomaron los días, otros se refugiaron en el paro nacional, y muy pocos caminaron la ciudad. Mucho menos son los que hoy logran representar una alternativa real.

La política platense está agotada, avejentada y absolutamente ausente de la agenda pública. A veces, debatir políticas públicas con los dirigentes actuales es tan difícil como si se estuvieran utilizando signos comunicativos de cuatro milenios a.C., cuando los pueblos sumerios empezaron a dejar constancia escrita del nacimiento de la historia.

Una muy buena: Municipio ya removió más de 100 vehículos abandonados en lo que va del año

El Programa municipal de remoción y compactación de vehículos quemados o abandonados en la vía pública consolida resultados concretos en materia de ordenamiento urbano y prevención sanitaria y en lo que va del año superó el centenar de rodados retirados.

Asimismo, desde su puesta en marcha y partir de la articulación entre participación vecinal y gestión pública, la iniciativa impulsada por la administración del intendente Julio Alak ya registra 2.050 remociones y 2.850 vehículos compactados.

El circuito se activa con la denuncia de los rodados y a partir de esas alertas intervienen de manera coordinada la Secretaría de Seguridad, la Secretaría de Control Urbano y Convivencia y el Programa Ciudad Limpia.
Desde el Municipio recuerdan que ante la presencia de autos en estado de abandono o incendiados los vecinos pueden comunicarse al 147 para activar el proceso de verificación y eventual remoción.

Críticas ciudadanas

Una vez más el barrio Meridiano V está en el foco de las críticas. Precisamente, uno de los lugares más relacionados con los años fundacionales se muestra abandonado, inseguro, y con demasiada anarquía. Una vez más hace falta un proyecto sólido de recuperación del lugar.

En tanto, otros vecinos están destacando que las garitas de seguridad en las plazas públicas dejaron de cumplir esa función, y ahora son simples depósitos de escobas y elementos de limpieza que utilizan los trabajadores y cooperativistas.

Por su parte, vecinos del Parque Saavedra piden al Municipio que se reactiven las obras prometidas en el lugar, luego de que fuese cerrado hace ocho meses. En ese sentido, desde el PRO presentaron un pedido de informes.

Asimismo, vecinos de la denominada Zona Roja, siguen insistiendo con la falta de atención a sus problemas: “pasan los gobiernos, pasan las gestiones, y solo dejan algunas frases rimbombantes para juntar votos. Hasta el exintendente Julio Garro prometió orden e incluso polemizó fuerte con los trans de la zona, pero ni siquiera garantizó lo mínimo para la convivencia en el lugar: quedó mal con los vecinos y con los trans. Mandó a su secretario de Seguridad Darío Ganduglia, hoy concejal, pero no hubo avances”.

Potenciar rondas de negocios

El intendente de La Plata, Julio Alak, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, y su par en la cartera de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, encabezaron la apertura de una ronda de negocios con empresarios chinos en el Palacio Municipal.

“Esta ronda de negocios es una muestra concreta de la articulación público-privada que impulsamos para ampliar mercados y generar más trabajo en la ciudad”, expresó Alak, quien estuvo acompañado por la secretaria de Producción e Innovación Tecnológica, Mercedes La Gioiosa.

Industriales platenses creen que el caso FATE puede tener réplica regional

La Unión Industrial del Gran La Plata (UIGLP) manifestó este miércoles una fuerte preocupación por el cierre de la planta de neumáticos FATE, una de las firmas nacionales más emblemáticas del sector.

La entidad advirtió que la decisión no constituye un episodio aislado, sino un síntoma de un deterioro más profundo en la estructura productiva argentina.

El pronunciamiento se dio en sintonía con la Unión Industrial Argentina (UIA), que también calificó el cierre como un golpe severo para la industria nacional.

Desde la UIGLP señalaron que el cese de operaciones de una fábrica de esta magnitud implica la pérdida de décadas de conocimiento técnico, inversión y desarrollo tecnológico. El impacto, remarcaron, se expande en múltiples direcciones:

  • Empleo directo e indirecto, afectando a miles de trabajadores y sus familias.
  • Proveedores y pymes, que dependen de la actividad de la planta para sostener su producción.
  • Economías locales, que verán resentido el consumo y la circulación de ingresos.

“Detrás del cierre de una fábrica se pierde mucho más que una línea de producción: se desarma una cadena de valor entera”, advirtieron.

La UIGLP reiteró su compromiso para trabajar junto al sector público y a los representantes de los trabajadores en una agenda de competitividad que permita proteger y fortalecer el entramado industrial de la región.

“El cierre de FATE debe ser una señal de alarma. No podemos permitir que la industria nacional siga perdiendo capacidades estratégicas”, concluyeron.

Reforma laboral en el radar político local

El exconcejal y titular de AUBASA, José Arteaga, retuiteó la posición del Frente Renovador con la postura sobre reforma laboral: “nuestra posición es histórica y clara: siempre vamos a estar del lado de quienes trabajan, de las mujeres, de los jóvenes y de nuestros jubilados. Creemos en una Argentina con inclusión, derechos y mejores condiciones laborales, no con reformas regresivas”.

En tanto, el presidente de la UCR de La Plata, Pablo Nicoletti, y el concejal de ese partido, Gustavo Staffolani cuestionaron la reforma laboral aprobada en Diputados. Aseguran que el proyecto favorece a corporaciones y sectores concentrados, precariza derechos y no responde a las necesidades del trabajo del siglo XXI.

A diferencia del Frente Renovado y los radicales, el PRO mostró una foto del concejal Nicolás Morzone trabajando con parte de su equipo, y también cuestionando el paro nacional mientras se mostraba a favor de la reforma laboral.

Historias mínimas platenses

Esta vez dejaremos la ciudad para buscar un antecedente decisivo: la primera gran discusión sobre la capitalización de Buenos Aires, un debate que, décadas más tarde, terminaría abriendo el camino para la fundación de La Plata.

El 7 de febrero de 1826, Bernardino Rivadavia asumió como presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. No perdió tiempo: de inmediato envió al Congreso un proyecto de ley para capitalizar la ciudad de Buenos Aires. La urgencia del gesto revela el clima político del momento.

La iniciativa proponía dividir el territorio bonaerense en dos grandes regiones. La más productiva -la franja que iba desde Tigre hasta la actual La Plata- quedaría bajo control directo del gobierno nacional. El resto del territorio permanecería administrado por las autoridades nacionales hasta que se designara una capital definitiva para ese sector. La propuesta generó polémica porque tocaba intereses, identidades y equilibrios que todavía estaban lejos de resolverse.

Aquel proyecto abrió, por primera vez, el debate formal sobre la cuestión capital. Un debate que recién se cerraría en 1880, más de medio siglo después, cuando la disputa entre Nación y Provincia encontró su desenlace… y La Plata comenzó a existir como consecuencia de esa larga tensión.