por Redacción
En un artículo, Federico González advierte sobre lo que denomina “industricidio”, un proceso de destrucción acelerada del entramado productivo argentino durante la gestión de Javier Milei. Según el autor, el país pierde 30 empresas por día, acumula casi 20.000 cierres en dos años y registra caídas profundas en sectores clave como la industria manufacturera, la construcción y el textil. El cierre de FATE aparece como símbolo de una pérdida mayor: el conocimiento industrial acumulado.
González sostiene que el gobierno promueve una visión de “Estado cero” que, lejos de liberar al mercado, debilita las capacidades productivas y expone al país a una competencia global desigual. Retoma aportes de Polanyi, Frondizi, Frigerio, Aldo Ferrer y Prebisch para subrayar que el desarrollo no surge del mercado por sí solo, sino de políticas estratégicas, planificación y un Estado que oriente la producción.
El texto también critica el péndulo argentino entre un liberalismo de shock y un estatismo improductivo, ambos incapaces de generar riqueza sostenida. Frente a ese dilema, propone una salida que denomina “Desarrollismo Inteligente”, basada en cuatro pilares:
González advierte que la destrucción actual puede volverse irreversible si no se actúa a tiempo, pero también destaca que Argentina conserva sectores competitivos —farmacéutica, software, agroindustria, industria nuclear, PyMEs resilientes— y recursos estratégicos como litio, hidrógeno verde y energía.
El artículo concluye con un llamado a abandonar la lógica de la motosierra y apostar por una reconstrucción basada en conocimiento, producción y visión de largo plazo.