por Redacción
En ese sentido, uno de los secretarios generales cegetista, Jorge Sola, ratificó que el próximo lunes concurrirán a la Justicia para que declare la “inconstitucionalidad” de la Reforma Laboral que impulsa el presidente Javier Milei. La resolución se tomó ayer en la sede de UPCN por parte de conjunto de la mesa chica que conduce la central obrera. De esa forma, este viernes no habrá huelga, pero los cañones estarán puestos en una sólida arquitectura judicial.
Sola, en declaraciones a la prensa, dijo que el proyecto del oficialismo que este viernes se convertirá en ley tiene zonas “grises” y es por donde intentarán trabajar en la estrategia judicial. Por ejemplo, dijo que “hay varios puntos que tienen que ver con derechos individuales y colectivos y que alteran, no solamente la representación gremial de los trabajadores, sino también los derechos individuales de cada uno de ellos".
La CGT intentó que los gobernadores tengan posturas más firmes para frenar la iniciativa, pero no lo consiguieron en la mayoría de los casos, por lo que la estrategia judicial será la elegida para frenar al paquete de medidas laborales que el gobierno pretende modificar.
La Iglesia alertó por una reforma injusta
La Pastoral Social de la Región Platense difundió un comunicado en el que llama a no perder de vista los principios fundamentales que históricamente guiaron el reconocimiento de los derechos de los trabajadores en Argentina. A tal efecto, recordaron una frase del papa Francisco: "el trabajo es sagrado".
El documento, fechado el 25 de febrero de 2026, se apoya en la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia y en las enseñanzas de los últimos pontífices para advertir sobre los riesgos de reformas laborales que no contemplen la centralidad de la persona humana.
Desde el inicio, el texto recuerda que la defensa del trabajo digno tiene raíces profundas en la encíclica Rerum Novarum de León XIII, donde se afirma que el trabajo no puede ser tratado como una mercancía y que la justicia social exige condiciones laborales adecuadas, jornadas razonables y una remuneración justa. Esta línea doctrinal, señalan, fue retomada con fuerza por el Papa Francisco, quien ha insistido en que “el trabajo es sagrado” y que no existe peor pobreza que aquella que priva a una persona de su trabajo y de la dignidad que este otorga.