por Fabricio Moschettoni, historiador y editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni
Hace 144 años, el 14 de marzo de 1882, el gobernador Dardo Rocha elevó a la Asamblea Legislativa un extenso mensaje: el proyecto de ley en que se declaraba capital de la Provincia al municipio de Ensenada, mandando a fundar una ciudad en las Lomas de la Ensenada. En ese contexto, el fundador de La Plata no solo se dirigía al pleno legislativo, sino que estaba trazando el destino de una ambición nacional.
Al enviar la iniciativa para fundar la capital en la parte alta del territorio -lo que hoy es nuestra ciudad de La Plata-, el entonces gobernador pronunció una sentencia que hoy debería ser de lectura obligatoria en cada despacho municipal: “La nueva ciudad fundada en él, alcanzará una prosperidad inmediata porque estará en el primer puerto de la República, destinado a producir una gran revolución económica”.
Rocha fue más allá y vislumbró que los hijos de Buenos Aires tendrían su capital en un "verdadero puerto", donde el contacto con el mundo exterior permitiría no solo mantener el nivel de civilización, sino "realizar nuevos y rápidos progresos". Esa era la vara de la Generación del 80: entender la modernidad y disputar con enorme fortaleza liderazgos y un modelo de nación que se estaban fundando.
La puja económica y política encendió grandes debates en el recinto parlamentario provincial conocido como “las manzanas de las luces”, en el mismísimo centro porteño. En rigor, el factor portuario fue el condicionante más importante para determinar el lugar de la nueva capital, y el problema para algunos intereses era que la costa sur podía ser una sombra para la plenitud que querían dar al futuro Puerto Madero.
A más de un siglo, podemos retomar el debate para ver si la oposición a la elección en las Lomas de Ensenada que hizo el senador Juan M. Ortiz de Rozas, al sostener los riesgos de la cercanía entre dos capitales y decir que no tenía conocimiento “de que jamás, contigua a una ciudad comercial, se haya levantado otra nueva y que ambas hayan prosperado”; o la defensa del senador José Hernández, que destacó que “no podemos, pues, fundar una capital pequeña en un terreno donde no pueda desenvolverse” y pidió una capital ”con arreglo a las exigencias del porvenir, con arreglo a las necesidades que han de tener las generaciones venideras”.
Finalmente, el proyecto de la nueva capital superó las dos cámaras y el 1° de mayo de 1882, el gobernador Dardo Rocha lo promulgó y tuvo fuerza de ley: La Plata sería la ciudad que se erigiría en las Lomas de Ensenada.
Ese mensaje a la Asamblea Legislativa es de una enorme importancia para entender el modelo nacional que se imaginaba Rocha, e incluso para comprender su intención de ser el sucesor de Julio Argentino Roca en la primera magistratura. Definió a la perfección las funciones de las capitales en el mundo, la rigurosidad en la administración de los distintos niveles del Estado y la proyección económica. En su cabeza estaban presentes los efectos de una revolución industrial que se había proyectado desde Inglaterra algunas décadas antes. En rigor, es posible que Rocha haya sido el primer desarrollista en el territorio, el hombre que proyectó el hardware necesario para el progreso, incluso antes de que el presidente Carlos Pellegrini consolidara su visión industrialista y pusiera el foco en la producción nacional como motor de la Argentina moderna.
El contraste: entre el modelo nacional rochista y el cabotaje político
Cuesta imaginar qué sentiría aquel gobernador con destino presidencial si hoy caminara los pasillos de un Concejo Deliberante que, en su primera sesión ordinaria, prefirió la comodidad del cabotaje a la responsabilidad de conducir esa “gran revolución económica” que todavía espera en nuestras costas.
Esta semana, el hemiciclo del Palacio Municipal fue testigo de un despliegue de 280 expedientes que, en su gran mayoría, reflejaron una chatura alarmante. Gran parte de los ediles se montaron en discursos que parecían más dirigidos a sus jefes políticos que a la ciudadanía. Se percibió una nacionalización forzada de los debates, con poco y nada vinculado al mejoramiento de la calidad de vida en los barrios. Incluso, se advirtió un profundo desconocimiento del reglamento interno y una falta de sintonía con los acuerdos alcanzados en la Comisión de Labor Parlamentaria, que es el órgano que integra a la presidencia del Cuerpo con los titulares de las bancadas.
El acierto de transmitir las sesiones por YouTube permite hoy una auditoría ciudadana sin precedentes: revisar discursos, miradas y gestos. En esa comunicación no verbal, llama la atención la falta de interés, y hasta el desdén, que demuestran algunos ediles mientras sus propios colegas hacen uso de la palabra.
Es preocupante ver cómo la dirigencia platense prefiere actuar como comentarista de la coyuntura nacional en lugar de ser arquitecta de la solución local. En vez de honrar el legado de Rocha solicitando que nuestro Puerto reciba inversiones mediante el RIGI para transformarlo en un conector estratégico con la costa uruguaya, o de proyectar la reactivación del Aeropuerto local bajo la política de cielos abiertos, se pierden en la retórica. Falta una reacción conjunta para apuntalar a las Pymes locales que hoy se devora la crisis.
También el debate sobre los ingresos públicos provinciales exige una mirada propia. El ministro de Economía, Pablo López, advierte sobre una pérdida de $22 billones para la Provincia por recortes nacionales; un dato de la macroeconomía que es real y que impacta directamente en nuestra ciudad. Pero la política platense no puede limitarse a la queja. Si Rocha buscaba que La Plata tuviera un nivel igual o superior al de la Capital Federal, la dirigencia actual parece cómoda conformándose con ser una sucursal administrativa del lamento.
Honrar a Rocha no es repetir su nombre casi de memoria en cada aniversario. Por el contrario, es comprender que si el fundador, un admirador de la modernidad disruptiva de Domingo Sarmiento, viera nuestro potencial estratégico hoy, nos exigiría dejar de mirar a Balcarce 50 para empezar a gestionar la ciudad de los tilos y diagonales.
Necesitamos pasar del "hardware" rígido del siglo XIX a una La Plata 4.0, donde la eficiencia y la tecnología sirvan al vecino y no a la burocracia. Pero para eso, primero hay que elevar la vara del debate. Si el Concejo Deliberante sigue funcionando de espaldas a su propio destino, las "diagonales en pausa" seguirán siendo el triste testimonio de una grandeza que hoy, lamentablemente, nos queda grande.
Como decía Rocha, la meta era el progreso rápido. Es hora de que la política local deje de navegar cerca de la costa y se anime, por fin, a alta mar.
Alak y el retorno a la "Capitalidad"
El intendente Julio Alak inauguró el año legislativo con un discurso que se desmarcó de la cuestión nacional. Fue una pieza medida y breve, centrada en la reconstrucción de la administración municipal y la mejora de la calidad de vida, bajo la premisa del orden público como directriz para rejerarquizar a La Plata como capital provincial.
En un hemiciclo colmado, el tono calmo de Alak contrastó con la hostilidad que días atrás se vivió en el Congreso Nacional con Javier Milei. En la primera fila se exhibió volumen político: desde José Arteaga (AUBASA), de quien elogió las obras públicas en las autopistas y rutas, y Gonzalo Atanasof (Lotería), hasta referentes opositores como Pablo Nicoletti (UCR), Emilio Ascurra (CC ARI) y Daniel Lipovetzky (Partido Federal). No obstante, el evento no estuvo exento de ruidos: hubo "olvidos" llamativos en las invitaciones a ciertos sectores de la oposición y legisladores provinciales. ¿Error de ceremonial o una sutil "mano negra" en el protocolo?
El tablero opositor se mueve
Mientras la gestión municipal intenta ordenarse, los partidos opositores entran en tiempo de definiciones:
Las planillas de Excel del gobierno celebran que la macroeconomia cierra, pero a pocos minutos del centro de la ciudad de La Plata, hay una realidad que exije respuestas.
— Pablo Nicoletti (@pablonicoletti_) March 5, 2026
Visitamos el Taller Protegido Los Tilos, lugar el cual hace 34 años sostienen el trabajo genuino de 30… pic.twitter.com/iraBwNAcq1
Legislatura y redes: el debate sube de tono
Llaman la atención las declaraciones de la Directora General de Cultura y Educación, Flavia Terigi, relativizando la ley que regula el uso de celulares en las escuelas bonaerenses.
— Marcelo Leguizamón Brown 🩵 (@chubyleguizamon) March 6, 2026
La norma fue debatida y votada por la Legislatura, donde los legisladores representamos a millones… pic.twitter.com/s3Ufy67TxD
El senador Marcelo Leguizamón (Hechos) se consolidó esta semana como la voz más crítica hacia Axel Kicillof. Tras la apertura de sesiones bonaerenses, fustigó al Gobernador por dar un "discurso de barricada" que ignora la crisis de IOMA y el desastre de ABSA. Además, Leguizamón salió al cruce de la Directora de Escuelas, Flavia Terigi, por relativizar la ley de celulares en las aulas, recordándole que los ministros son puestos "a dedo", mientras que las leyes las votan los representantes del pueblo.
Sigan comprando penes de madera, geles vaginales y pagando cambios hormonales; seguro eso es lo que realmente necesita la gente de la PBA, porque salud, educación y seguridad ya son de primera en su realidad paralela. LA PROVINCIA PEOR ADMINISTRADA DEL PAÍS.@JMilei https://t.co/tjTXgQT9hH
— Francisco Adorni (@franciscoadorni) March 4, 2026
Por su parte, el diputado libertario Francisco Adorni mantuvo la temperatura alta en X (Twitter), disparando contra el titular de ARBA, Cristian Girard. Con una ironía punzante, Adorni criticó las prioridades de gasto de la Provincia frente a lo que definió como la "peor administración del país".
La Plata en el mapa del turismo y el golpe al bolsillo
No todo fue política de palacio. La ciudad fue sede del Congreso Nacional de Skål Argentina, encabezado por Sebastián Salvia y Daniel Loyola, posicionando a La Plata como un nodo clave para el turismo de reuniones.
Sin embargo, la realidad económica local arroja una sombra preocupante. Según un adelanto de la Fundación FundPlata, la Canasta Básica de Alimentos en la ciudad registró en febrero una suba del 4.7%, la cifra más alta del último año. Este "efecto rebote" corta la tendencia bajista de 2025 y empuja la medición interanual al 31.9%. Con aumentos asfixiantes en productos básicos como la cebolla (34.7%) o el asado (18.6%), la economía doméstica de los platenses vuelve a entrar en zona roja.
Hasta el próximo fin de semana.