por Jorge Joury *
Este gobierno viene pregonando desde sus comienzos que la moral y la ética forman parte de su política de Estado. No obstante, la taba se dio vuelta y algunos de sus funcionarios, como Manuel Adorni, instalaron la sospecha de que los libertarios también gozan de privilegios con los dineros públicos.
En las últimas horas Adorni hizo un mea culpa: “somos humanos y cometemos errores”, escribió en redes sociales. “Uno puede decir alguna palabra o frase desafortunada en un vivo, sí. Me ha ocurrido muchas veces. La palabra no debió ser deslomarse”, reconoció el jefe de Gabinete en un posteo de su cuenta de X.
También hay que decir que Adorni por su dislate cosechó dos denuncias penales que fueron sorteadas en la Cámara Federal porteña y recayeron en los Juzgados Federales 3 y 11. La primera de las presentaciones, firmada por el abogado Gregorio Dalbón, quedó radicada en el 3, a cargo del juez Daniel Rafecas. La segunda lleva la firma de la diputada nacional Marcela Pagano y quedó radicada en el mismo tribunal en el que está radicada la causa ANDIS, subrogada ahora por Ariel Lijo.
En ese contexto, el mundo digital también explotó de manera adversa. El funcionario se convirtió en el epicentro de una tormenta de críticas por el viaje. Según el último relevamiento de la consultora Ad Hoc, la conversación digital y las menciones en redes sociales sobre el funcionario experimentaron un salto abrupto y escaló un 330% en apenas 24 horas entre el 8 y el 9 de marzo.
"Yo vengo una semana a deslomarme como todos los que vienen acá a Nueva York. Yo quería que mi esposa me acompañe, es mi compañera de vida” dijo Adorni, en una entrevista radial con Eduardo Feinmann, que le recordó que el avión presidencial “no es un taxi o un Uber”, contestando así a las acusaciones que le llovieron.
Uno puede decir alguna palabra o frase desafortunada en un vivo, sí. Me ha ocurrido muchas veces. La palabra no debió ser deslomarse. Somos humanos y cometemos errores.
— Manuel Adorni (@madorni) March 12, 2026
Detrás de cada explicación se encuentra siempre la verdadera intención de contar todo lo que estamos haciendo… https://t.co/Sh6Hm1DpGV
En el gabinete también cayó como un balde de agua fría que Adorni saliera a decir que en la comitiva había esposas de otros funcionarios. El ejemplo de Pablo Quirno dejó aún más expuesto al jefe de gabinete: el canciller dejó trascender que le pidió a su esposa que vaya a Nueva York una semana antes, por avión de línea.
Adorni debería entender que, según el diccionario, "deslomarse", la palabra con que se autocalificó significa: "Agotar o dejar muy cansada (a una persona) alguien o algo y habla de especialmente de un esfuerzo”: es lo que hacen los argentinos cuando van a trabajar sin ganar la millonada que percibe el jefe de Gabinete.
Adorni además se mueve como una pyme. Francisco, su hermano, fue incorporado en la lista de diputados provinciales por la Octava Sección, pero antes había sido nombrado en el ministerio de Defensa con alto sueldo. También designó a una amiga de su familia como asesora en "coaching" en la Rosada, según distintos medios. Así funciona la “casta” que tanto critican.
Adorni dijo que esposa, Bettina Angeletti sacó un pasaje de 5.438 dólares hacia Estados Unidos que, y si efectivamente fuese así y ese era el precio, podría ser primera clase. También para sacarse el polvo de encima, señaló que lo pagó él, lo mismo que todos los costos, incluido el hotel. No obstante, semejante nivel de gasto contrasta con los ingresos declarados por él mismo ante la Oficina Anticorrupción, que data del período 2024, cuando se desempeñaba como vocero presidencial.
En ese documento Adorni dice tener al cierre de su primer año como funcionario de alto rango poco más de 43 mil dólares en efectivo producto de distintos créditos más otros seis mil dólares en el banco producto de sus ingresos. Adorni, además, declara tener deudas con su madre por poco más de 20 mil dólares y con otra persona por un monto similar.
A juzgar por ese documento, el costo sólo del pasaje le hubiera insumido a Adorni el 20% de su patrimonio total, salvo que hubiera tenido un incremento sustancial de sus propios ingresos. Se estima que cobra unos 3,5 millones de pesos mensuales como jefe de Gabinete.
Pero allí no termina la historia. Según reveló el Diario.Ar, el jefe de Gabinete pagó el pasado 12 de febrero 10 mil dólares para viajar al carnaval de Uruguay junto a su familia en un avión privado Honda Jet, contratado al operador Alpha Centauri. A su regreso al país, el 17, habría solicitado hacer el trámite de migraciones en un hangar de San Fernando para no ser visto.
El salario de Adorni ronda los 3,5 millones de pesos, unos 2.500 dólares. Los colegas contadores del libertario hacen la simple matemática que para pagar los 15 mil dólares que se gastó en menos de un mes, sólo en aviones, necesita sobrevivir seis meses sin comer y ni siquiera prender la luz y el gas de su casa.
Habrá que ver si su mujer es capaz de pagar esas cuentas abultadas. Según consta en su perfil de Linkedin, su negocio es de “couching ontológico” y se dedica al rubro de la consultoría. El matrimonio comparte desde 2020 la firma AS Innovación Profesional SRL. Bettina es la directora y Manuel, el gerente, según publicó Página 12.
El episodio del viaje mostró nuevamente lo difícil que le resulta a Adorni escapar de su propio archivo. Como vocero había anunciado en 2024 un decreto que restringía el uso de aviones oficiales y prohibía incluir familiares en las comitivas. Sin embargo, ya como jefe de Gabinete, terminó incumpliendo esa misma norma, exponiendo una contradicción entre su discurso y sus acciones.

El jefe de ministros debería aclarar, también, si es cierto que hay funcionarios que viajaron a Nueva York en vuelos de línea, para estar presentes en el Argentina Week, con más costo para el gobierno, porque no había lugar en el vuelo oficial. Todo este escándalo hizo que el diputado Esteban Paulón presentara un pedido de informes “para saber si su esposa voló en el avión oficial, quién pagó ese viaje, qué rol cumple y si fueron evaluadas posibles incompatibilidades y conflictos de intereses”.
Milei fue el primero en quebrar su promesa de austeridad, realizando numerosos viajes al exterior junto a su hermana Karina para asistir a ceremonias de premios organizadas por fundaciones de extrema derecha que usan esos eventos para recaudar fondos. A diferencia de otros líderes —como Giorgia Meloni, que suele agradecer las distinciones sin viajar— Milei asiste a todos, generando gastos que en muchos casos resultan innecesarios. Un ejemplo fue el viaje a Miami para recibir la curiosa distinción de “embajadores internacionales de la luz”. En ese contexto, las estadísticas son claras: en 26 meses de gestión, Milei acumula más de cien días fuera del país, con 15 visitas a Estados Unidos y once vueltas al mundo. Karina lo acompañó en casi todas las misiones, y se estima que el tasto sería de más de cinco millones de dólares.
Pero el escándalo Adorni, sobre todo a partir de su pobre explicación, sirvió para comenzar a reconocer que el gobierno libertario, o mejor dicho el propio Milei, logró construir un núcleo duro fundado en el “fanatismo blando” como lo supo hacer el kirchnerismo en su mejor momento y que aún perdura en un sector de la sociedad. El comportamiento es similar y poco reflexivo, al estar dispuestos a cerrar los ojos por algunos hechos muy evidentes y que antes molestaban mucho, pero ahora no. Algo de esto se visibiliza en las encuestas de opinión pública, donde la mayoría de las consultoras muestran resultados en los que gran parte de la sociedad dice estar peor que antes o desconfía de un futuro mejor en lo inmediato, pero aun así señala que volvería a votar a Milei. ¿La razón? No volver al pasado. Son las huellas que dejó el kirchnerismo, que aún lastiman.
Milei no va a ganar o perder una elección por esto, pero debe tomar nota que no es gratis salirse del camino adoptado en un compromiso público. Por estas horas se habla más del “viaje de la esposa de Adorni” que de los resultados del “Argentina Week en Nueva York”. Los argentinos ya estamos cansados de aquellos que utilizan la “ética” para que la moral sea una política de Estado” y después, como en el caso de Manuel Adorni, termina poniendo al Gobierno rojo de vergüenza. La vara alta con sus funcionarios la puso el propio Milei, al dar a entender que "nosotros no vamos a ser como ellos", en referencia al kirchnerismo. Ahora se tienen que bancar la parada.
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".