por Jorge Joury *
Los enumerados, son los eslabones oscuros de una cadena que no se corta. Hace horas, Cristina Kirchner tomó por el mismo camino. En su indagatoria en la causa Cuadernos, volvió a denunciar una persecución y advirtió: "Con este Poder Judicial puedo morir presa".
Cristina alega inocencia, cuando ese voluminoso expediente representa el mayor juicio por corrupción en la historia argentina. La ex presidente está acusada de liderar una asociación ilícita entre 2003 y 2015. Basado en los registros del chofer Oscar Centeno, el expediente expone una presunta red de coimas vinculadas a la obra pública y kilómetros de ruta que no se hicieron y se cobraron.
Estamos hablando aproximadamente de 42.593 millones de dólares, según estimaciones actualizadas a noviembre de 2025 basadas en testimonios de empresarios, cubriendo inversiones públicas y subsidios de energía/transporte entre 2004 y 2015.
Los libertarios en campaña también anticiparon debilidades. Habían recibido denuncias de vender cargos, en algunos casos hasta por 50 mil dólares. Las miradas cayeron sobre Karina Milei, a quien señalaron como la supuesta "cajera". Pero nada fue debidamente esclarecido y todo hasta hoy quedó en la nebulosa.
En el caso de Cristina Kirchner muchos la consideran hoy que una figura del pasado. Por ejemplo, un informe público de enero de este año de Giacobbe & Asociados dice que : el 67% de los consultados considera que la ex presidenta "ya fue", contra apenas 20,2% que la ubica en el presente y un residual 11,2% que la proyecta hacia el futuro. En términos políticos, es un acta de defunción simbólica.
La cifra es el resultado de un proceso acelerado que tuvo como punto de inflexión su condena judicial. Lejos de consolidar un liderazgo de resistencia, el fallo precipitó una descomposición silenciosa. Hubo un respaldo inicial, militante, encapsulado en el núcleo duro.El kirchnerismo dejó de ser un movimiento con capacidad de confrontación expansiva y pasó a ser un factor de incomodidad.
La propia encuesta exhibe una Cristina partida en dos: 42,8% de imagen positiva contra 47,1% negativa. Pero lo decisivo no es el saldo, sino la percepción temporal. Ser “del pasado” implica haber perdido centralidad emocional. En política, eso es más letal que una mala semana de encuestas.
En cuanto a Milei, su imagen ha caído por debajo de los 40 puntos y uno de los estudios más recientes, elaborado por Pulso Research entre el 3 y el 9 de marzo sobre 1.800 casos en todo el país, muestra un escenario desafiante para el oficialismo.
Los relevamientos dan cuenta que el respaldo a la gestión violeta se debilitó en el inicio de este año .El fenómeno se explica por una mezcla de factores que incluyen la persistencia de la inflación, el retroceso del consumo, el aumento de la preocupación por el empleo y una serie de escándalos políticos que impactan directamente en el discurso anti casta que llevó al libertario al poder.
En la actualidad, en todos los rincones miles de argentinos repiten una frase cargada de angustia: "solo quiero trabajar". Detrás de ese pedido hay una discusión más profunda sobre el modelo económico, el rol del Estado y el futuro del trabajo en el país. Mucha gente no sabe si van a conservar su puesto, la de ver cerrar la pyme de la esquina, la de aceptar cualquier condición con tal de no caer del todo.
Pero debemos decir que todo tiene su costado político. Porque cuando una sociedad empieza a pedir apenas la posibilidad de trabajar, lo que está en discusión ya no es solo la economía, sino el tipo de país que se está construyendo.
El último Monitor de Humor Social realizado por las consultoras D'Alessio IROL y Berensztein también arrojó resultados inesperados en el tablero político argentino. Por primera vez en meses, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, logró desplazar al presidente Javier Milei del primer puesto en el ranking de imagen positiva, en un escenario donde la polarización sigue marcando la agenda.
Según el relevamiento realizado sobre 800 casos a nivel nacional, Patricia Bullrich lidera la tabla con un 41% de imagen positiva, superando por un punto al presidente Javier Milei, quien cosecha un 40%.
A pesar de liderar el ranking, el informe destaca un dato clave sobre el clima social: todos los dirigentes medidos terminan con saldo negativo, lo que refleja un desgaste generalizado en la percepción pública de la clase política. La lectura final es que por ahora nadie puede exhibir moral como política de Estado y deberán tomar nota de ello porque la paciencia se agota. Y ya van muchas décadas de decepciones.
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".