por Redacción
En un nuevo operativo realizado en la bajada de la autopista de Tolosa, en la plaza de 122 entre 520 y 521, la Municipalidad de La Plata removió cerca de 37 vehículos —entre incendiados y dados de baja para desarme— que iban ocupando de forma progresiva este espacio destinado al uso recreativo de la comunidad.
La intervención, enmarcada en la política de recuperación del orden público que sostiene la gestión del intendente Julio Alak, fue impulsada a partir de demandas vecinales reiteradas y articulada entre el área de Ciudad Limpia, la Secretaría de Seguridad y autoridades policiales provinciales.
Cabe destacar que la presencia prolongada de este tipo de rodados en la vía pública no solo degradaba visualmente el entorno, sino que generaba focos de acumulación de residuos, proliferación de roedores y mosquitos y una percepción de inseguridad que desalentaba el uso del espacio por parte de los vecinos.
Con las unidades retiradas durante este operativo y a partir de otros procedimientos realizados a lo largo del año en Villa Elvira, Altos de San Lorenzo, Melchor Romero, San Carlos, Lisandro Olmos, Los Hornos y Tolosa, el Municipio retiró 210 vehículos del espacio público en 2026, consolidando un ritmo sostenido de saneamiento urbano.
Remoción y compactación
El programa de remoción de vehículos abandonados y quemados es coordinado por la Secretaría de Seguridad, el programa Ciudad Limpia y la Secretaría de Control Urbano y Convivencia, áreas que trabajan de manera conjunta en el relevamiento territorial, la remoción de los vehículos y su correspondiente traslado.
De acuerdo con el protocolo vigente, cuando se detecta un automóvil abandonado cuya titularidad puede determinarse, se le coloca una oblea de notificación y se informa al propietario, quien cuenta con un plazo de diez días hábiles para regularizar la situación y retirarlo.
En caso de que no lo haga, la unidad pasa a integrar el inventario municipal, se registran sus datos y, una vez cumplidos seis meses de guarda, se procede a su compactación. Por su parte, los vehículos quemados o aquellos que no presentan identificación son clasificados como chatarra y destinados de forma directa a la compactación.
Cabe recordar que el procedimiento contribuye a prevenir enfermedades como el dengue y el hantavirus, al tiempo que libera espacio público, mejora el entorno urbano y genera impacto social, ya que lo recaudado por la venta de la chatarra se destina a entidades de bien público.