por Redacción
En los supermercados, las ventas a precios constantes cayeron 1,5% intermensual y 1,2% interanual, confirmando que el consumo cotidiano sigue retraído. El ticket promedio creció 30,1% en términos nominales, muy por debajo de la inflación, lo que implica una reducción en la cantidad de productos por compra. Además, el empleo en el sector retrocedió 1,5%, un dato que empieza a mostrar el impacto de la baja actividad.
Los autoservicios mayoristas, en cambio, exhibieron un movimiento levemente positivo: las ventas constantes subieron 0,8% mensual y 1,3% interanual. El mayorista suele funcionar como termómetro de hogares que buscan precios más bajos y de comercios pequeños que reponen mercadería. Aun así, el empleo cayó 8,7%, una señal de ajuste fuerte en la estructura operativa.
En los centros de compras, las ventas a precios constantes prácticamente no variaron (–0,1% interanual), mientras que las ventas corrientes crecieron 20,7%, muy por debajo de la inflación. La composición del consumo se mantiene estable: indumentaria y calzado concentran el 33% del gasto, seguidos por gastronomía (20,5%). La concurrencia a cines —3.497 espectadores por sala— muestra un nivel moderado, sin recuperación plena.
El balance general del mes es claro: el consumo masivo sigue débil, con supermercados en retroceso, mayoristas apenas sosteniéndose y shoppings sin dinamismo real. La pérdida de poder adquisitivo y la cautela de los hogares continúan marcando el ritmo del mercado interno.