por Jorge Joury *
La Casa Rosada hoy ve derretirse en el ridículo a una de sus grandes apuestas políticas, a tal punto que según una encuesta de la consultora Innova, el 70% de las personas consultadas cree que Adorni "es un corrupto". Es el propio funcionario castigado porque que se encargó de derrumbar la ilusión de una "moral de Estado" que se diferenciaba del kirchnerismo.
En este contexto Javier Milei se niega por ahora a soltar la mano de su funcionario preferido, como lo hizo al principio con José Luis Espert. Pero... en cualquier momento todo está abierto para la sorpresa. El Presidente cree que el periodismo y los empresarios son los culpables de todos los males que le aparecen. Está furioso porque las esquirlas de una bomba propia le tocaron a una de sus espadas favoritas. Pero Manuel Adorni no nació de un repollo. Es la consecuencia de los que no están preparados para estar en la vidriera y se embriagan con las mieles del poder. Adorni está obligado a responder por la Ley de Ética Pública. Más aún cuando construyó un relato que proponía una era de transparencia en la gestión pública y políticos con manos limpias. Pero el viaje a Nueva York con su esposa en el avión presidencial abrió una caja de Pandora que no deja de hacer fluir información sobre su vida pública abiertamente contraria a esa prédica.
Ahora salieron a la luz supuestas propiedades, mudanzas, viajes en primera, vuelos privados y gastos que no se condicen con sus ingresos. Además de los negocios que vinculan a su esposa con figuras del gobierno, en franco conflicto de intereses. ¿Quién tiene la culpa de la construcción de este nuevo Adorni? El nuevo Frankenstein no salió de otro lugar que no sea un laboratorio libertario hoy cargado de sospechas.
Los colegas rosarinos de @Innova_oopp le preguntaron a la sociedad argentina, si el JGM Adorni, era honesto o corrupto. Los datos hablan por sí solos. pic.twitter.com/PT9mEU36zJ
— Gustavo Córdoba (Flor de reloj) (@gustavolcordoba) March 26, 2026
Hoy las revelaciones en torno al tren de vida del funcionario vip ponen bajo la lupa la arrogancia moralista del rugiente león libertario que dice haber venido a terminar con el sistema de corrupción en la política. La causa Libra, los negociados con el organismo encargado de los discapacitados y ahora el caso Adorni, están lejos de ser una “carnicería mediática”, como dice Milei. Son cuestiones palpables que generan el rechazo popular.
Lo peor que podía pasarle al gobierno es que se le dispare la alarma moral, esa alfombra roja sobre la que soñaba pisotear a la casta y marcar un tiempo nuevo en la Argentina, cargado de transparencia.Eso no va ocurrir, no solo el caso Adorni sino el tema Libra y las tropelías con los discapacitados, hoy han mandado al fondo del abismo esa moralina arrogante que Adorni blandía cada mañana cuando levantaba con arrogancia su telón blanco.
Lo que no se le perdona a Adorni son las frases que usó en numerosas oportunidades para marcar la diferencia: “No somos lo mismo”. “Ese país quedó atrás. Esta es una nueva era”. Con aquellos argumentos se refería al kirchnerismo, al país de las dádivas. Y coronaba: “El que las hace las paga. No hay corrupción que quede impune en la Argentina”. Con semejante vara tan alta como Suiza, Adorni solo se puso frente a un espejo implacable.
Dejo acá la pregunta y respuesta completa de hoy en la conferencia de Manuel Adorni. pic.twitter.com/dTMu2MmayL
— Jon Heguier (@JonHeguier) March 25, 2026
Por estas horas circulan en distintos medios de comunicación posibles candidatos para reemplazarlo: la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, el ministro del Interior Diego Santilli, la legisladora Pilar Ramírez, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem y hasta el canciller Pablo Quirno son algunos que suenan por los pasillos del poder.
Desde la Casa Rosada, sin embargo, repiten como mantra: “Adorni es inamovible”. Esos mismos voceros sostienen: “Karina se fotografió con él después de su conferencia de prensa y no lo va a soltar. Pero la gran duda es que él no se banque más la situación de señalado por la opinión pública y renuncie. Es la única manera de que haya un cambio”.
Adorni todavía no pudo mostrar cómo pagó el vuelo a Punta del Este, incluso la justicia investiga si hubo más. Y después de ese episodio, apareció una casa supuestamente no declarada en un country y otro departamento que no figuran en su declaración jurada. Tampoco se entiende su tren de vida, cuando era una persona modesta antes de llegar al poder y, al cabo de dos años, tiene una evolución patrimonial llamativa, por lo menos desde el punto de vista del gasto según lo que está trascendiendo en medios, y denuncias públicas.
El desgaste no es sólo político, también es personal. Quienes frecuentan el entorno libertario describen a un Adorni golpeado, sin respaldo interno y con una exposición que dejó de ser funcional al Gobierno.
Lo más preocupante, es que en el oficialismo reconocen que el caso empezó a erosionar la imagen presidencial.
Ese dato encendió alarmas. “Está afectando directamente al Presidente”, admiten por lo bajo en el armado libertario, donde la prioridad pasó a ser contener el daño político. Puertas adentro del Gobierno describen una lógica de manejo de crisis que ya se volvió recurrente.
También hay que tener en cuenta que marzo suele ser un mes complejo para los gobiernos argentinos y la gestión de Milei no es la excepción. A las tensiones internas se suman factores externos, como la volatilidad internacional y el impacto en los precios energéticos, además de señales económicas mixtas.
Si bien el Ejecutivo destaca datos de crecimiento y recuperación en algunos sectores, en la vida cotidiana persiste una percepción más adversa. Los ingresos siguen corriendo detrás de la inflación y el consumo muestra signos de debilidad. La crisis dejó al descubierto además un clima interno atravesado por sospechas cruzadas. Filtraciones de información sensible, disputas entre funcionarios y tensiones con sectores del poder económico. configuran un escenario inestable por donde se lo mire.
En este contexto, la decisión de sostener a Adorni es una apuesta política de alto riesgo. Si logra contener el impacto, Milei podría recuperar la iniciativa. Si no, el costo puede profundizar la erosión de su capital político en un momento clave de la gestión donde el peronismo y también Mauricio Macri, se muestran como alternativas de una sucesión para el 2027. A esta hora, Adorni es una piedra en el zapato para el gobierno.
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".