07/04/2026 - Edición Nº3666

Mundo

Sao Paulo

Brasil tiene fundamentos para enfrentar crisis energética global, dice ejecutivo del sector privado

07:20 | Xinhua - Brasil enfrenta la actual crisis energética internacional derivada de las tensiones en Medio Oriente en una posición relativamente favorable como exportador neto de petróleo, aunque persisten desafíos en el suministro de combustibles refinados, afirmó este lunes el presidente del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), Roberto Ardenghy.


por Redacción


El ejecutivo señaló que el país mantiene un abastecimiento estable de crudo, pero sigue expuesto a la volatilidad global en derivados como diésel y gasolina, más sensibles a las fluctuaciones del mercado internacional.

Brasil se ha consolidado como uno de los 10 mayores productores de petróleo del mundo, ubicándose entre el séptimo y noveno lugar en el periodo 2024-2026. Su producción, impulsada por los yacimientos del presal, oscila entre 3,7 y 4,2 millones de barriles diarios, cerca del 3 por ciento del total global.

"Es importante continuar con los procesos de exploración de petróleo en Brasil, en otras cuencas sedimentarias, para que podamos mantener la seguridad energética del país en momentos de crisis", afirmó a la prensa el directivo, quien citó los campos petroleros submarinos ubicados frente a las costas del estado de Amapá y de la desembocadura del Río Amazonas en el Atlántico.

En el plano internacional, el directivo se refirió al reciente anuncio de la OPEP+ de aumentar en 206.000 barriles diarios su producción a partir de mayo, una medida orientada a contener la volatilidad de los precios del crudo.

No obstante, advirtió que su impacto será limitado debido a restricciones operativas y tensiones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente.

"El mercado entendió el objetivo de la OPEP de intentar calmar las expectativas, pero no sirve aumentar la producción si no se puede garantizar el flujo de petróleo entre países productores y consumidores", explicó.

Ardenghy subrayó que rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz enfrentan afectaciones, lo que compromete la logística global del petróleo y limita la capacidad real de incrementar la oferta.

Añadió que, pese a que el grupo concentra cerca del 43 por ciento de la producción mundial, algunos países han recurrido a reservas estratégicas, ajustes en el consumo o aumentos en los precios de los combustibles para mitigar el impacto de la crisis.

El directivo advirtió que, incluso ante una eventual desescalada del conflicto, la normalización del mercado petrolero no será inmediata. La reactivación de campos y rutas logísticas podría tardar entre 60 y 90 días, lo que prolongaría la presión sobre los precios al menos hasta el segundo semestre de 2026.