por Jorge Joury *
Es la primera vez en la historia de la Argentina, que un jefe de Estado y encima liberal, dispara tantos agravios hacia la prensa. El presidente está furioso, entre otras cosas, porque la economía atraviesa una zona de oscuridad y encima se está auditando la gestión de su soldado preferido, Manuel Adorni, el vocero hoy con el boleto picado y en repliegue comunicacional.
El jefe de Gabinete, al que pocos bancan en la Casa Rosada, pero nadie se atreve a decirlo, es el centro de todas las sospechas, el hombre que dejó huellas de barro a su paso, comprando propiedades y con viajes al exterior poco claros. Es el mismo que bastardea su propia condición de comunicador, denigrando a sus colegas con la frase de: "apenas periodistas".
El gobierno viene en baja. Entre los temas que más preocupan a la ciudadanía se destacan la incertidumbre económica y la inseguridad, ambos por encima del 60%. Al mismo tiempo, escalaron de manera meteórica la preocupación por la inflación y por la corrupción.
Tampoco acompaña al oficialismo el momento económico, donde la gente no llega a fin de mes, los impuestos y las tarifas agobian, la inflación comenzó a mostrar sus dientes y los salarios corren detrás de la realidad.
En este contexto, a la armadura de poder le están entrando las balas. No es el de Adorni el primer escándalo que atraviesa la gestión, más allá del sonado caso de José Luis Espert. Desde el ANDIS y los audios de Spagnuolo, a la todavía vigente polémica por el presunto fraude de la criptomoneda Libra, son varias las situaciones de este tipo que hubo de enfrentar la Casa Rosada. En todas se repitió un mismo patrón: una deficiente gestión de crisis que lejos de controlar daños e intentar reconstruir la reputación del gobierno, profundizó las heridas autoinfligidas.
Milei además está mostrando enojo porque hay encuestas que lo muestran por debajo de Axel Kicillof. El desgaste económico y el impacto de diferentes desprolijidades de gestión golpean al oficialismo y le han hecho perder credibilidad porque se ha marchitado la vara alta de la transparencia que decían que venían a mostrar. Mi padre siempre decía que el que se enoja pierde y muestra debilidad y eso parecería ser el diagnóstico del león libertario.
Frente a este cuadro de situación, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) expresó su rechazo a los recientes ataques de la Casa Rosada y advirtió sobre la "gravedad institucional" que implica este tipo de mensajes desde la máxima autoridad del país.
FOPEA bajo el título "Escalada de agresión a la prensa”, encendió las alarmas tras una serie de publicaciones realizadas por el mandatario durante el último fin de semana largo, en el marco de la difusión de un informe sobre presuntas operaciones de desinformación rusa en la Argentina.
Según FOPEA, Milei replicó en su cuenta de X mensajes que califican a periodistas como "terroristas encubiertos", "mercenarios de la desinformación", "periodismo basura" y hasta llamados a "hacerlos mierda por traición a la patria". En la historia de la democracia donde muchos mandatarios se enemistaron con la prensa, nunca se vio la utilización de semejante lenguaje.
Además, Milei compartió publicaciones que sugerían un "apagón total a los medios" y otras que cuestionan la credibilidad de todas las noticias críticas al Gobierno.

En ese marco, el presidente volvió a utilizar su consigna "NOLSALP" ("No odiamos lo suficiente a los periodistas"), incluso en su versión con el símbolo del peso —"NOL$ALP"—, dirigida tanto a periodistas en particular como al periodismo en general.
En uno de sus posteos más furibundos, escribió: "la gran mayoría son mentirosos, corruptos y traidores a la patria por intentar un golpe". Y en otro, compartió una imagen de una lápida con la frase: "3 de abril día del fallecimiento del periodismo argentino".
Milei sostuvo que “el 95% del periodismo está contaminado y se dedica a envenenar a la gente y esa es la realidad”, y aseguró que muchos trabajan “financiados por otros países”. En ese contexto, hizo una referencia explícita al caso que salió a la luz en los últimos días: “ahora se conoció lo de Rusia, pero es solo una cosa ínfima”, afirmó, sugiriendo que existen entramados más amplios que todavía no fueron revelados.
De acuerdo con una investigación del periodista Martín Rodríguez Yebra publicada en el diario La Nación, el Presidente y sus satélites en las redes dispararon cerca de mil mensajes cargados de agravios y ofensas contra el periodismo en general o contra periodistas en particular durante los días de Semana Santa. Por ejemplo, a la periodista de La Nación, Laura Di Marco, Milei la llamó “roñosa operadora”. Sus acometidas se parecen mucho a las del kirchnerismo, con la diferencia que aquellos hacían manifestaciones públicas contra la prensa y esculpían las pancartas con las fotos de conocidos colegas.
En la mirada de Federico Aurelio, titular de la encuestadora Aresco, “es el peor momento de la valoración de Milei. Tuvo uno malo en septiembre pasado con el caso de discapacidad. Yo diría que ahora está peor porque es el momento donde han caído más las expectativas de la situación económica personal, que ha sido y que sigue siendo un bastión en el acompañamiento de la gestión de Milei. Es decir, que bajó mucho la gente que te dice ‘yo no estoy bien, pero esto es un esfuerzo que vale la pena’. Esa franja es la que se ha deteriorado fuertemente". Para el consultor, “si ahora renuncia Adorni, no creo que cambie mucho la situación. El daño ya está hecho. Las balas entran por el mal humor económico. Es como una retroalimentación: los errores políticos alimentan el mal humor económico y el mal humor económico retroalimenta lo político. El factor esencial es el económico”.
Según el último informe de la consultora Monitor Digital, la conversación sobre la Casa Rosada reunió 867.100 menciones en la última semana, con 93% de negatividad. Se trata de un valor muy alto y confirma un clima digital extremadamente hostil.La nube de términos de la semana ordenó de manera clara la agenda: Milei, Adorni y Medios dominan el escenario, acompañados por Banco Nación, Rusia, periodistas, desinformación y Estados Unidos. El dato central es que la conversación institucional no giró alrededor de logros de gestión, sino de un conflicto político-mediático.
En este contexto, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, advirtió sobre el deterioro de la situación social y afirmó que se incrementó la cantidad de personas que recurren a pedir asistencia.
El arzobispo sostuvo que la crisis se siente con mayor fuerza en las grandes ciudades y reclamó que el Estado ponga en marcha herramientas concretas para contener a los sectores más vulnerables.
Tome nota señor presidente: En la larga lucha de los presidentes contra la prensa, tarde o temprano siempre triunfó el periodismo. La mayoría de la gente repudia los intentos de censura y ve en ellos las debilidades del poder de turno. Cuando el Estado se arroga la facultad de señalar quién dice la verdad y quién miente, deja de fortalecer la democracia, que requiere pluralidad de voces y la ciudadanía bien informada. Es la manera de empezar a degradar la libertad. La verdad no se impone por decreto, sino por los hechos y más libertad garantiza transparencia.
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. El 22 de noviembre de 2017, el Concejo Deliberante de La Plata lo declaró "personalidad destacada en el periodismo".