por Fabricio Moschettoni, editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni
Hay una escena en la recomendable película “Los edukadores” (en MUBI actualmente) que vuelve a mí cada vez que observo la participación juvenil actual, y se refiere a dos jóvenes mirando la ciudad iluminada desde lejos, comentando que casi nadie entiende su causa. Berlín aparece abajo como un organismo autosuficiente, indiferente y frío, mientras ellos intentan sostener una rebeldía mínima en un mundo saturado de consumo. Esa distancia, entre la ciudad que brilla y los jóvenes que buscan un lenguaje para nombrar su malestar, es el punto exacto donde empieza la anomia contemporánea.
Veinte años después, la escena adquiere un sentido más crudo. En esta época inaugurada en la irrupción libertaria, para una parte de la juventud la acción política y social se redujo a un streaming donde se insulta al oponente de una manera feroz, sangrienta y que demuestra una crueldad inédita. La participación se volvió reacción, la discusión se volvió performance y el algoritmo reemplazo a la comunidad. Se nota, además, una preocupante falta de lenguaje, y la comunicación retrocede a impulsos casi pre sociales, donde un garrote y una piedra resolvían una disputa territorial. Es una generación que siente y se indigna, pero sin organización ni construcción, y busca la participación desde la agresión. Así es como se convirtieron en una rebeldía sin público, sin herramientas y sin horizonte.
En "Los edukadores", los protagonistas eran ingenuos, casi tiernos, hijos de sectores medios que todavía creían en la moral y en la ética. No era la rebeldía del 68 -cuando los movimientos juveniles eran arrasadores-, pero conservaban algunas de sus banderas. Hoy, en cambio, la participación juvenil aparece atravesada por la precariedad emocional, la ansiedad y la lógica del clip. De esa forma, la política dejó de ser un proyecto colectivo y pasó a ser un flash. Esa mutación representa a una sociedad que perdió la gramática de la protesta.
Pero la anomia juvenil no ocurre en el vacío, sino que se despliega en una ciudad que vuelve a sentir el peso de la crisis nuevamente donde la incertidumbre económica se filtra en cada conversación, en cada comercio que baja la persiana abruptamente y para siempre, en cada trabajador que busca reacomodarse en un mercado laboral que se achica. La Plata, que alguna vez fue símbolo de la modernidad y la planificación, hoy parece atrapada en un ciclo de retrocesos que impacta de lleno en el tejido social.
La desocupación como marca de época
Los números del INDEC son elocuentes al informar que el Gran La Plata alcanzó una desocupación del 9,5%, ubicándose entre las regiones más golpeadas del país. No es solo una cifra sino el eco de los momentos más duros de los años 90, cuando la ciudad vivió cierres de pymes, despidos masivos y una caída abrupta del empleo profesional. En aquel entonces, la desocupación saltó del 6% al 10% en apenas cuatro años, y llegó a rozar el 20% tras la crisis del Tequila. Fue un golpe que desarmó a miles de familias y dejó una marca que todavía persiste en la memoria urbana.
Si bien la historia nunca se repite, hoy vemos con preocupación nuevamente la crudeza de la crisis socioeconómica. La actividad comercial se desploma, el Índice de Precios de La Plata en marzo llegó al 5.4% según lo medido por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de UNLP Económicas para la Cámara de Comercio, y la canasta básica que mide FundPlata en el tercer mes del año tuvo una variación de 3.1%.
Y si los 90 fueron el inicio del deterioro, en los primeros años del 2000 se manifestó su expresión más cruda. La Plata conoció entonces uno de los fenómenos sociales más intensos de su historia reciente, como fueron los clubes de trueque. Las plazas se llenaban de vecinos que intercambiaban alimentos por ropa usada, servicios por productos caseros, cuadernos por pan. No era solo economía de supervivencia, sino que era una comunidad intentando sostenerse cuando el Estado había desaparecido de escena.
Esos recuerdos de épocas no tan lejanas vuelven a inquietar. Cuando la economía nacional se resquebraja y no tiene rumbo, en la ciudad el impacto es severo: caída del empleo, pérdida de ingresos, incertidumbre cotidiana y la sensación de que cada familia debe resolver su propio derrumbe. La memoria del trueque es la advertencia de una economía que se desmorona y una sociedad que tiene que reorganizarse como puede.
Esta semana vimos otro capítulo de la crisis: miles de platenses sin colectivo y haciendo lo que estaba a su alcance para poder viajar a sus trabajos, a la universidad o hacer trámites. La falta de manejo de crisis del gobierno nacional y la insensibilidad de las empresas están teniendo a los ciudadanos como rehenes, y nadie le da una respuesta a la altura del problema. La reducción de frecuencia hizo que los pocos micros que circulan estén repletos y no paren. En ese contexto, los pasajeros llegaron al hartazgo y protagonizaron hechos de rebeldía, como por ejemplo ante una unidad de la Línea Este en 7 y 96.
En ese contexto, el presidente de la UCR de La Plata, Pablo Nicoletti, dijo a comienzo de la semana pasada: “los platenses nos despertamos con una situación desesperante porque, aunque el boleto no deje de aumentar semana a semana y las unidades estén en las peores condiciones, ahora se usa la excusa del aumento del combustible para recortar la frecuencia de los micros”.
“Quien vive en la ciudad necesita hoy más de $60.000 mensuales solo para ir a trabajar o estudiar. Esta realidad es la consecuencia directa de una clase política que le da la espalda a la gente ya que tanto el Gobierno Nacional con su libertad de acción para que los precios suban sin límite como el Gobierno de Kicillof con su inoperancia para gestionar un servicio digno son responsables de este desastre”, agregó.
Y luego puntualizó: “ninguno de los dos se hace cargo del maltrato cotidiano que sufren los vecinos. Entre la insensibilidad de la gestión nacional y la desidia provincial, nos terminan robando lo más valioso que tenemos, que es el tiempo para descansar o estar con nuestra familia. Detrás de cada persona que espera bajo la lluvia o el sol un micro que no llega, o que no para porque viene lleno, hay un esfuerzo inmenso que merece respeto y no la indiferencia de ser vistos como un número descartable en su pelea por el ajuste”.
Hacia un Consejo Político, Económico y Social
En este escenario de resquebrajamiento total, La Plata necesita más que diagnóstico. Es hora de reeditar un espacio institucional que represente la voz de la sociedad en su conjunto como en otras oportunidades fue el Consejo Político, Económico y Social. Si bien en la actualidad funciona el Consejo Consultivo más vinculado al desarrollo a mediano y largo plazo, es preciso un espacio de mayor dinamismo, con más fuerza política, gremial y empresaria para plantar con voz potente los reclamos de la ciudad en el Congreso Nacional, en la Legislatura Provincial, y en diferentes ámbitos.
La situación es crítica y la mayoría de las variables anticipan un desgaste mayor en los próximos meses. Mientras no se reactive la obra pública a gran escala, tampoco habrá un impulso significativo en la construcción privada. Y si los salarios del sector público continúan deprimidos, el resultado será un cóctel que profundizará la caída del consumo y terminará golpeando de lleno al comercio.
La Plata ya atravesó crisis profundas y supo reorganizarse. Pero hoy necesita algo más que resiliencia: necesita un proyecto común. Sin planificación, la ciudad queda a merced del mercado y del azar. Con planificación, vuelve a tener futuro.
AUBASA denunció una licitación bajo sospecha
En este clima de incertidumbre económica y deterioro institucional, otro episodio encendió alarmas en la región. AUBASA, la empresa estatal provincial que preside José Arteaga, denunció graves irregularidades en la Licitación Pública Nacional e Internacional N° 504-0013-LPU25, correspondiente a la Red Federal de Concesiones – Etapa II, tras ser excluida mediante un dictamen que la propia empresa calificó como arbitrario y técnicamente inconsistente.
Según el análisis presentado, la desestimación de su oferta se basó en criterios que no figuran en el pliego licitatorio, alterando las reglas del procedimiento una vez presentadas las propuestas. El dictamen habría incorporado un requisito inexistente -exigir experiencia exclusivamente mediante ejecución directa de obras- cuando la normativa solo demanda acreditación mediante contratos y certificaciones emitidas por autoridades competentes. AUBASA recordó que desde 2014 ejerce funciones como concesionaria vial, con antecedentes certificados por organismos públicos, reconocidos incluso en el propio dictamen antes de ser descartados mediante interpretaciones restrictivas.
La empresa también señaló errores conceptuales en la evaluación, al analizar su oferta bajo parámetros propios de la obra pública tradicional, desconociendo que el objeto licitado es una concesión integral, donde es habitual que el concesionario organice y ejecute prestaciones a través de terceros. A esto se suma la advertencia sobre una posible afectación al principio de igualdad de trato, ya que se habría aplicado a AUBASA un criterio más exigente que el utilizado con otros oferentes.
El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, ya había denunciado públicamente estas inconsistencias y pidió la intervención de organismos de control. Frente a este escenario, AUBASA anunció que presentará una impugnación formal para garantizar la transparencia del proceso y la igualdad de condiciones entre los participantes.
Alrededor de mil reportes cargados en una plataforma de reclamos
La plataforma ciudadana laplatareporta.com, mostró una buena performance en su funcionamiento durante la primera semana. En ese sentido, los usuarios reportaron alrededor de mil reclamos que pertenecen el 38% a calles en mal estado, el 21% a luminarias, el 7% a inseguridad, el 11% a residuos, el 4% a arbolado, el 4% agua, y el 3% a semáforos, entre los principales ítems. En tanto, a partir de ahora también el sistema permite también ingresar reclamos por transporte público.
La iniciativa fue presentada por los vecinos Julia Matheos y Francisco Leonardelli.
La Plata y la órbita lunar: un reconocimiento que trasciende la coyuntura
En una semana marcada por tensiones económicas y problemas estructurales, La Plata también tuvo un motivo de orgullo. El intendente Julio Alak reconoció a los profesionales e instituciones locales que participaron del desarrollo del satélite argentino Atenea, parte de la Misión Artemis II de la NASA, que llevó astronautas a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo. El proyecto, seleccionado entre propuestas de cincuenta países, fue uno de los cuatro elegidos por la agencia espacial estadounidense y el único latinoamericano que logró operar con éxito en el espacio profundo.
Durante el acto, Alak destacó que se trata de un hecho que “trasciende la ingeniería espacial” y reivindica la capacidad científica y tecnológica del país. La distinción alcanzó a equipos de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, el Centro Tecnológico Aeroespacial, el Instituto Argentino de Radioastronomía y el grupo SENyT, responsables de la ingeniería de sistemas, la estructura, el control térmico, las comunicaciones, el software de vuelo y los sistemas de navegación del satélite. Fue un reconocimiento a una comunidad científica que sostiene proyectos de largo plazo incluso en contextos de inestabilidad económica.
El decano Marcos Actis subrayó que este tipo de desarrollos “no son logros de un gobierno, sino políticas de Estado”, recordando que la ciencia argentina avanza cuando existe continuidad institucional y compromiso público. En ese marco, el Municipio declaró de Interés Municipal la labor de las instituciones involucradas, destacando su aporte al posicionamiento de La Plata en el ámbito aeroespacial. En medio de una coyuntura difícil, este hito funciona como recordatorio de que la ciudad conserva un capital científico capaz de proyectarla más allá de sus crisis inmediatas.
La UNLP elige a su nuevo presidente
La Universidad Nacional de La Plata inició este fin de semana la Asamblea Universitaria para elegir a su presidente para el período 2026–2030. Con el Dr. Arq. Fernando Tauber como único candidato, los 270 asambleístas de todos los claustros se reunieron desde temprano en el Auditorio de la Facultad de Psicología, en Ensenada, en el máximo órgano de cogobierno de la institución.
La sesión, transmitida en vivo por el canal oficial de la UNLP, se desarrolla bajo el procedimiento previsto por el Estatuto: voto directo, por cédula nominal, y mayoría absoluta de los presentes. Tauber, actual vicepresidente del Área Académica, llega a la elección con una extensa trayectoria en gestión universitaria y múltiples distinciones nacionales e internacionales por su aporte a la educación pública.
La UNLP, una de las instituciones más prestigiosas del país, renueva así su conducción en un contexto complejo para el sistema universitario argentino, reafirmando la importancia del cogobierno y la continuidad institucional como pilares de su proyecto académico.
Una Pascua Joven que reunió a más de 400 participantes
En medio de una semana atravesada por tensiones económicas y conflictos urbanos, la ciudad también vivió un gesto distinto: más de 400 jóvenes participaron de la 16° edición de la Pascua Joven, organizada por la Pastoral Juvenil arquidiocesana bajo el lema “Él vive y te trae la luz”. Durante cuatro días, en la Casa de Retiros Nuestra Señora de Luján, se combinaron espacios de reflexión, oración y acompañamiento, con la presencia de sacerdotes, religiosas y seminaristas que guiaron las actividades.
El encuentro tuvo momentos de fuerte contenido comunitario. El Viernes Santo, los jóvenes llevaron consuelo a hospitales, hogares de ancianos, instituciones para personas con discapacidad, el penal de mujeres y distintos espacios de Cáritas, en una jornada marcada por el servicio y la cercanía. Por la noche participaron del Viacrucis en Los Hornos, organizado por la Acción Católica, que reunió a toda la comunidad parroquial.
La Pascua culminó con la Solemne Vigilia y el Festival de la Resurrección, animado por ministerios de música locales, en un clima de celebración que mostró a una Iglesia joven, activa y presente. En tiempos de incertidumbre, este tipo de experiencias recupera un valor simple pero profundo: la posibilidad de encontrarse, acompañarse y construir comunidad.
Hasta el próximo fin de semana.
Se utilizó inteligencia artificial en algunos tramos.