15/10/2026 - Edición Nº3857

Politica

Luz eléctrica

Generación del 80 y La Plata: la propuesta que busca rescatar un gesto fundacional

08/09/2026 19:40 | La Plata fue la primera ciudad latinoamericana con alumbrado eléctrico. Propongo un monumento moderno en Plaza San Martín para reconocer la visión de Rocha.


por Fabricio Moschettoni, historiador y editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni


La Plata nació como un gesto concreto de modernidad urbana propia de la Generación del 80. No representó una ciudad que solo buscaba ocupar el rol político de capital de Provincia, sino que el gobernador Dardo Rocha la imaginó con más presencia, ingresando en el debate económico y pudiendo ser cuna del futuro desarrollo. 

Rocha destacó a La Plata como una ciudad que pudiera competir con Buenos Aires, por eso, incluso, en el debate final por la consagración como nueva capital, en la Sala de Representantes se escuchó una posición clara y concreta frente al gobierno de Julio Argentino Roca: era la ciudad, con su estructura financiada y su Puerto. Todo estaba pensado para que no sea una ciudad más.

Entre los gestos fundacionales, uno destaca por su fuerte presencia simbólica y por su identidad urbana: el alumbrado eléctrico que se implementó entre 1884 y 1887 y convirtió a La Plata en la primera ciudad de América Latina en adoptarlo.

Como historiador, en mi tesis sobre el surgimiento de la ciudad moderna, sostuve que la electrificación platense fue mucho más que una innovación técnica: se transformó en una decisión política. Como escribo allí: la iluminación eléctrica fue promovida como símbolo de modernización y progreso en la prensa periódica, y se pude verificar en los tabloides de época. Y también destaqué que La Plata se consolidó como modelo de modernidad al integrar desde sus orígenes el alumbrado eléctrico como parte esencial de su planificación urbana.

Dardo Rocha mostró astucia

El gobernador Rocha no esperó a que la usina de gas se instale y los primeros pobladores tuvieran luz blanca para reemplazar a modelos precarios que se estaban utilizando. Redobló la apuesta y fue por la electricidad, una matriz que se estaba probando en Buenos Aires con ensayos y errores, e incluso una comisión política fue envada al Viejo Continente para hacer estudios de sustentabilidad y testeos. Rocha salteó esos pasos burocráticos y avanzó con el proyecto de electrificación. Dicho de manera más directa, mientras el intendente porteño Torcuato de Alvear dudó, producto de una mirada conservadora en el medio de una ciudad consolidada, Rocha asumió el riesgo y avanzó para ejecutarlo en la nueva capital.

En la prensa del momento, tanto El Día, como La Capital y La Plata, dan cuenta de avances y retrocesos con el nuevo sistema. La primera señal, con una torre en la actual Plaza San Martín, fue un espectáculo en sí mismo y sus destellos se percibieron desde Uruguay. A partir de allí, grupos de vecinos pedían para que el nuevo sistema llegue a sus barrios. Los sectores elegantes que concurrían al Teatro Apolo pedían una luz clara para poder regresar a sus hogares luego de una función, y si bien no estaban instalado el concepto de seguridad pública, es preciso destacar que los primeros pobladores exigían esquinas iluminadas.

Un monumento a la modernidad

La Plata todavía debe un buen monumento a toda la Generación del 80, porque fue producto de esa época en donde se fraguó la Argentina moderna. En ese contexto, un paso interesante debe ser homenajear al primer signo de modernidad que nos distinguió: la iluminación eléctrica del espacio público.

Por esa razón propongo que Plaza San Martín, corazón institucional de la ciudad, tenga un monumento moderno que recuerde ese momento fundacional. Un monumento que conmemore la decisión política del gobernador Rocha, pero que también refleje con claridad a los primeros emprendedores que iniciaron las precarias obras, a los pocos trabajadores que dieron los primeros pasos utilizando escaleras improvisadas mediante tendidos simples, y a la comunidad de ese momento histórico que pidió por un sistema para alumbrar el espacio público. En ese contexto, el monumento podrá cumplir con la función de homenajear a los promotores de toda una generación.

El monumento debe estar en sintonía con la modernidad actual, pero reflejando esos años gloriosos para la política nacional y en particular para La Plata. No un homenaje clásico, sino una pieza contemporánea que dialogue con la estética urbana actual y recupere el sentido original del alumbrado eléctrico resaltando tres factores esenciales: luz, innovación, futuro.

El monumento propuesto debe funcionar como una pieza contemporánea que combine memoria histórica y tecnología limpia. La propuesta es instalar una estructura de diseño sobrio y moderno, alimentada íntegramente por energía renovable, como por ejemplo paneles solares integrados y sistemas de bajo consumo, que permita proyectar hologramas interactivos con escenas del alumbrado eléctrico entre 1884 y 1887, reconstruidas a partir de la prensa periódica y documentos oficiales de la época, muchos de los cuales están en el Archivo Histórico provincial. A través de un dispositivo digital central, los visitantes podrán acceder a una hemeroteca histórica con artículos de El Día, La Capital, La Plata y El Nacional, además de planos, fotografías y registros del Archivo Histórico. El sistema deberá contar con conectividad web para que cualquier persona, desde cualquier ciudad del mundo, pueda ingresar al monumento como fuente de información pública, convirtiéndolo en un nodo cultural abierto y global. La pieza, así, no solo recordará el gesto fundacional de Rocha, sino que también actualizará el sentido de la modernidad platense en clave del siglo XXI.

La deuda histórica

La Plata tiene una deuda con su propia historia. La electrificación fue un acto de audacia política y técnica. Fue la decisión de una provincia que quiso mostrar que podía construir una capital moderna, capaz de competir en el concierto internacional. Fue también un gesto cultural, porque la luz eléctrica fue símbolo de progreso, y también la ruptura con la oscuridad del pasado. En síntesis: el gesto fue una promesa de ciudad distinta.

Un monumento en Plaza San Martín permitiría resignificar ese legado. Sería un punto de encuentro entre la historia y la contemporaneidad, una señal de que la ciudad reconoce su origen y lo proyecta hacia el siglo XXI. La Plata nació moderna. Y recordar ese origen es una forma de volver a encender la luz que la hizo única.