por Redacción
El concejal de La Libertad Avanza, Gastón Álvarez, cuestionó con dureza el funcionamiento del Concejo Deliberante y apuntó directamente contra su presidente, Marcelo Galland, a quien acusó de convertir el recinto “en un circo”.
Las últimas sesiones ordinarias estuvieron marcadas por gritos, insultos, acusaciones cruzadas, denuncias penales y una agenda dominada por discusiones nacionales e internacionales, lejos de los problemas cotidianos de los vecinos. Para Álvarez, el único perjudicado es “el ciudadano que espera respuestas”.
En declaraciones a radio Alta Voz, Álvarez sostuvo que no existen garantías de igualdad en los debates y responsabilizó a Galland por el clima de tensión: “El presidente del Concejo viene haciendo su juego de manera reiterada. Para mí es absolutamente responsable de cómo se vienen dando las sesiones. Aprovechan su mayoría para levantar temas nacionales con una agenda hostil”.
El edil remarcó que el Reglamento debe aplicarse con equilibrio, independientemente de la pertenencia partidaria del presidente del Cuerpo: “Más allá de que él pertenece a Fuerza Patria, tiene que garantizar reglas mínimas que están establecidas”.
Álvarez también cuestionó la presencia de militantes en el recinto y el uso del micrófono para discursos partidarios. Recordó el caso de un influencer kirchnerista reconocido en una sesión reciente, que terminó realizando una arenga política en favor de Cristina Kirchner y otros dirigentes.
El presidente del @concejolaplata tiene una obligación básica: cumplir y hacer cumplir el reglamento.
— Gaston Manuel Alvarez (@Gaston_Manuel) September 13, 2026
Todos los concejales debemos tener garantías para debatir en igualdad de condiciones. Pero el alakismo tuerce las reglas a su conveniencia, desvirtúa las sesiones y convierte el… pic.twitter.com/uo8h7xYkng
En paralelo, algunos concejales comenzaron a observar el uso creciente de distinciones y reconocimientos con fines partidarios. Si bien estas herramientas sirven para destacar aportes relevantes en ciencia, cultura o trabajo comunitario, advierten que en los últimos meses se multiplicaron iniciativas con orientación política.
A esto se suma la sucesión de proyectos para cambiar nombres de calles, plazas y espacios públicos, una tendencia que genera debate interno y preocupación por el uso de la agenda simbólica en detrimento de las prioridades vecinales.