15/10/2026 - Edición Nº3857

La Plata

La vida cotidiana

Una encuesta en La Plata dejó una señal clara: crece el cansancio, pero no aparece opción

18/09/2026 14:26 | Una encuesta muestra preocupación por seguridad e infraestructura, mientras crece un espacio político que todavía no encuentra quién lo represente.


por Fabricio Moschettoni, historiador y editor de ImpulsoBaires / Twitter @FMoschettoni


La Plata empieza a transitar lentamente el camino hacia 2027 con problemas que se repiten y un escenario político abierto. Una parte considerable de la sociedad muestra cansancio con la dirigencia tradicional, pero al mismo tiempo no encuentra con facilidad opciones diferentes que puedan representar una alternativa.

El dato no es nuevo, ya que se viene manifestando en meses anteriores, pero el descreimiento en los políticos lejos de bajar se incrementa. Una encuesta de DC Consultores, realizada en La Plata entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre sobre 1.060 casos efectivos, preguntó por qué el peronismo conserva apoyo en la ciudad. La respuesta más elegida, con 30,5%, fue contundente: “No hay una alternativa real que ofrezca algo distinto”. Un 28,9% considera que el peronismo constituye una identidad que no depende de cómo gobierne un intendente puntual, 24,9% cree que no seguirá teniendo apoyo y 15,7% atribuye su vigencia al trabajo territorial y social en los barrios.

Ahí aparece posiblemente uno de los principales interrogantes de la política platense hacia los próximos meses. ¿Existe realmente una oposición consolidada o solamente existe un espacio opositor disponible?

Un amplio espacio crítico

Otro resultado ayuda a entender el momento de crisis. Por ejemplo, el 39,5% dice haber elegido entre peronismo o La Libertad Avanza y no piensa moverse de allí, pero 36,8% todavía no decidió y asegura que su voto dependerá de quién aparezca. Otro 23,7% directamente sostiene que no se siente representado ni por el peronismo ni por La Libertad Avanza y busca otra cosa. Las usinas políticas deberían entender bien dos datos: los no decididos y los que no votan extremos, porque ambos representan el 60%.

La política tiene entonces un enorme terreno por disputar, pero todavía no aparecen liderazgos que lo ocupen con claridad.

Cuando se pregunta por espacios políticos para una eventual elección a intendente, el primer lugar tampoco corresponde a un partido: 34,9% está indeciso. Luego aparecen La Libertad Avanza + PRO con 29,7%, peronismo/kirchnerismo con 23,4%, Frente de Centro Derecha con 4,6%, otros con 3,3%, UCR con 2,5% y HECHOS con 1,6%.

Pero el dato adquiere otra dimensión cuando el relevamiento pregunta quién puede generar desarrollo y recursos para la ciudad. Allí, el 21,8% responde “No sé/Ni idea” y otro 21,5% dice “No veo ninguno”. Recién después aparece “un outsider/nuevo”, con 14,3%, y “las Pymes/empresarios”, con 9,7%.

Ese dato puede ser bastante más profundo que una fotografía electoral. Habla de una ciudad que parece tener dificultades para identificar quién puede impulsar una etapa diferente.

Los problemas están mucho más claros

Sin embargo, los vecinos tienen muy en claro sobre la hoja de prioridades. Es decir, están indefinidos sobre quién puede ofrecer una alternativa, pero la tiene muy clara cuando se lo interroga acerca de su metro cuadrado. En ese marco, la seguridad encabeza ampliamente las respuestas.

Cuando la encuesta consulta qué única cosa necesitaría resolverse para sentir que la situación personal y familiar mejora, seguridad, control y orden urbano reúnen el 44,7%. Dentro de esa categoría, la inseguridad representa por sí sola 40,6%. Luego aparecen infraestructura, obras y servicios públicos con 30%; economía, empleo y política fiscal con 22,1%; y salud e instituciones con 3,3%.

Pero cuando se lleva la pregunta directamente al barrio aparece otra preocupación central y es el estado de la ciudad.

Al preguntar qué fue lo que más decepcionó de la política local durante los últimos doce meses, más allá de la gestión de Julio Alak puntualmente, el 44,4% menciona infraestructura, mantenimiento urbano y servicios básicos: calles, pozos, limpieza, basura, luminarias, veredas y servicios.

La inseguridad y prevención ciudadana aparece después con 33,1%; la inercia, el abandono institucional y la inacción alcanzan 13,9%; el desequilibrio territorial y la planificación urbana, 6,3%; y salud y cobertura social, 2,4%.
Es interesante detenerse allí porque muchas veces la agenda política transcurre por un lado y la agenda del vecino por otro.

La discusión pública suele quedar atrapada en candidaturas, acuerdos y especulaciones electorales, mientras que la vida cotidiana pasa por problemas bastante menos sofisticados como llegar a una casa por una calle en condiciones, iluminar un barrio, retirar la basura, mejorar los servicios o poder circular con mayor seguridad.

Ese parece ser el metro cuadrado sobre el cual debería empezar a discutir la dirigencia.

El problema no parece ser solamente Alak

Otro resultado requiere una lectura más cuidadosa y estudiada. Consultados sobre cómo votarían si las elecciones municipales fueran hoy, 61,2% responde que de ninguna manera votaría a Julio Alak, sin importar contra quién compita. El 18,2% opta por continuidad del peronismo sin Alak y 20,6% por la continuidad del intendente.

Sin embargo, sería apresurado transformar automáticamente ese rechazo en votos disponibles para cualquier oposición electoral, aunque suena tentador.

Los propios números anteriores muestran otra cosa, como por ejemplo indecisión, búsqueda de candidatos y ausencia de una alternativa claramente reconocida. Objetivamente en la presencia del vecino hay dos nombres que retienen con facilidad: el del intendente Alak y del su antecesor del PRO, Julio Garro. Por eso, el problema de la oposición activa de la ciudad no consiste únicamente en sumar cuestionamientos a la administración local, sino en construir una propuesta que explique qué ciudad pretende gobernar.

Y aparece un dato que refuerza esa lectura. La encuesta propone un escenario particular y muy innovador. Por ejemplo, un candidato a intendente sin ninguna trayectoria política previa, pero con una propuesta concreta de gestión. Frente a esa posibilidad, el 51,7% responde que su decisión dependería de la propuesta y de quién respalde al candidato, mientras 29,1% asegura que lo votaría sin dudar porque está cansado de “los mismos de siempre”. Un 12,3% prefiere alguien con experiencia de gestión y 6,9% manifiesta desconfianza ante la ausencia de trayectoria.

Tal vez allí exista una señal para que la política local encienda sus radares y perfeccione su selección en la oferta electoral.

Una porción importante de los encuestados parece poner el contenido de la propuesta por encima de la pertenencia tradicional. No necesariamente está esperando al dirigente más conocido, sino una opción que pueda explicar qué quiere hacer y cómo pretende hacerlo.

Ante las crisis políticas hay opciones ciudadanas

Esta crisis de representatividad política, en donde no se observan opciones creíbles, se contrastan con la aparición de novedades en donde el ciudadano participa. Por ejemplo, el proyecto La Plata Reporta, que es un Observatorio Ciudadano va creciendo día a día y es una herramienta innovadora en donde el vecindario deja sus reclamos y accede a información pública de importancia.

A la hora de participar hay opciones interesantes como La Plata Solidaria o innumerables proyectos ligados con religiones, asociaciones comunitarias o grupos de vecinos que se organizan “de hecho” para conseguir una mejora en su barrio.

Primero el rumbo

La encuesta también pregunta qué atributo le hace más falta a La Plata entre cuatro opciones planteadas bajo la denominación de “Método Valenzuela”, con relación al senador y exintendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela que reformó el distrito bajando cargas tributarias y consiguiendo inversiones privadas.

El 36,4% elige bajar la politización de la gestión, entendida como “menos militancia, más gestión”; 24,6% reclama orden y disciplina en el uso de los recursos; 23,7% pide pensar a futuro y tener planificación; y 15,3%, generar recursos nuevos con nuevas ideas.

Son respuestas diferentes, pero parecen confluir sobre un mismo punto como que la demanda no se agota en cambiar un nombre por otro.

Sin dirección

La Plata tiene problemas de seguridad, infraestructura, servicios y recursos, pero también parece necesitar volver a discutir cuál es su dirección. No es un detalle para una ciudad que muchas veces administra la coyuntura sin encontrar proyectos de largo plazo.

La sociedad parece reconocer bastante bien sus dificultades. Seguridad, infraestructura, servicios, administración de recursos y desarrollo aparecen de distintas maneras a lo largo del estudio.

Lo que no aparece con la misma claridad es quién puede ofrecer una respuesta diferente. La oposición tiene entonces un problema bastante más complejo que encontrar un candidato, y hoy por hoy necesita construir una alternativa.

Porque puede existir desgaste del oficialismo, rechazo a determinadas figuras y voluntad de buscar otra cosa, pero si nadie convierte esas demandas en un proyecto reconocible, el espacio político queda vacío. Y los espacios vacíos no siempre los ocupa quien lleva más tiempo esperando, sino que se los queda quien consigue interpretar mejor el momento.

En La Plata parece estar faltando justamente eso: primero un rumbo; después, el candidato que mejor lo represente.

Hasta el próximo fin de semana.