martes 19 de noviembre de 2019 - Edición Nº1335
Impulsobaires » Economía » 28 feb 2018

La columna de Martiniano Ferrer

Análisis económico: Paritarias 2018: ¿posibles soluciones o grandes conflictos sociales?

La columna de análisis económico a cargo del contador Martiniano Ferrer, todos los miércoles en el programa "Costo de vida", por Radio 96.7 de La Plata, con la conducción de Fabricio Moschettoni.


Por: Redacción


Paritarias 2018: ¿posibles soluciones o grandes conflictos sociales?

Cuando se inicia una “discusión salarial”, la paritaria normalmente lo que busca es recomponer un salario en el supuesto que haya perdido poder adquisitivo durante el año anterior y asegurarse de negociar un sueldo que la inflación no se la “coma” durante los doce meses del año calendario.
La paritaria mira para todos lados:
Por el espejo (hacia atrás): analiza la negociación del año anterior considerando si los trabajadores salieron bien parados
Por la ventana (hacia adelante): proyecta cuanto será la proyección de la inflación, para mantener el poder adquisitivo.
El problema, es que si se mira para los costados, todos los gremialistas dicen que la inflación superará ampliamente el 10% durante el primer semestre y eso deja muy mal parado al gobierno en la meta del cumplimiento del 15% en el año calendario, por tal motivo los sindicalistas exigen una “garantía” para cuidar el bolsillo del trabajador durante el 2018.

Discusión salarial: empresarios, gobierno y gremios

La intención del Gobierno es que los acuerdos se firmen antes de fines de marzo, para contener las negociaciones en el sector público y la presión de los gremios más combativos.
En 2017, las negociaciones salariales se formularon sobre a dos bases sólidas: un determinado aumento nominal y en el caso que la inflación sea superior al aumento nominal, una indexación automática de suba trimestral, lo que resultara mayor. A este último se lo denominó "cláusula gatillo", como mecanismo clarificador.
En 2018 el Poder Ejecutivo pretende que las paritarias acuerden un aumento nominal sin la referida cláusula o, en su defecto, cierto aumento nominal y el compromiso de volver a negociar, si la tasa de inflación supera la meta del 15% fijada por el Gobierno a fines del año pasado.

¿Soluciones a la vista?

En la lucha de todos los comienzos de año entre empresarios, Estado y sindicatos en torno a las paritarias, hay una solución que desde gremios a economistas postularon como una buena opción cuando en el contexto pesó la inflación: las “cláusulas gatillo”.
La otra es desdoblar las paritarias y hacerlas nuevamente pasado mitad de año, pero eso genera trasladar una conflictividad social innecesaria para más adelante sin resolver de raíz, las diferencias.
Sobre el acuerdo logrado el pasado año, en 2017 la inflación cerró en un 24,8%. Las paritarias, en promedio y si uno mira el índice de salarios realizado por el INDEC, lograron aumentos promedio del 27,5% por ciento; entonces se ganó poco, pero algo se ganó.
El único problema, es que no hay certezas de la inflación que habrá en el 2018 y nadie se pone el disfraz de “gurú” hasta el momento. El día que lleguemos al año que haya certezas sobre la inflación futura no será necesario la especulación de indexar los sueldos durante el año, ni con cláusula gatillo o renegociación durante el año. Por ejemplo, si dicen que será del 10%, y todos están de acuerdo, se ajusta el salario de los trabajadores al 10%.

¿Qué pasará?

Paradoja salarial 2018: el Ministerio de Trabajo considera "negocio" patear paritarias y dar sumas puente para pasar el invierno.
Por temor a quedarse cortos con los porcentajes, los sindicatos acuerdan con el gobierno el 15%, con bonos no remunerativos y revisión entre Agosto y Septiembre, pero sin cláusula gatillo.
Pese a que tanto el INDEC como las consultoras privadas registran una desaceleración de la inflación en relación a los últimos años, ni los sindicatos ni las empresas se animan a cerrar un porcentaje de aumento definitivo.
Es así que los analistas ya hacen referencia a una nueva tendencia: los gremialistas, incluidos los más cercanos a la Casa Rosada, prefieren pactar sumas no remunerativas por un período de tiempo acotado, con la expectativa de definir más adelante subas superiores a la pauta oficial.
Todos hablan con diferentes palabras y con ideas enfrentadas, pero todos entienden los argumentos y los “porque” de cada una de las partes. Por tanto, nadie ignora lo que no se dice en los diarios.
Todos los convenios que se firmaron hasta el momento incluyen alguna forma de renegociación si la inflación supera la pauta oficial del 15%. Esto ya ocurrió en los acuerdos firmados hasta el momento como Obras Sanitarias, que lidera el dirigente José Luis Lingeri del sector de independientes de la CGT, la Unión Tranviaria Automotor (UTA), representada por Roberto Fernández, la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), representada por Luis Rodríguez, la Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (CTPBA), representada por Roberto Rodríguez, la Asociación Civil del Transporte Automotor (ACTA), representada por Marcelo Mackenzie, y la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), secretario de Trabajo Horacio Pitrau, la Unión Personal de Fábricas de Pinturas y Afines (UPFPA) todos firmaron por el 15% en tandas, un bono, y sin clausula gatillo, pero con revisión en el mes de agosto y septiembre en el caso que se supere la inflación estimada.
En el otro extremo, una paritaria que rompe con el techo del gobierno: aeronáuticos cerró una suba del 25%. La Asociación Argentina de Aeronavegantes se convirtió en otro gremio que logró perforar el techo paritario que quiere imponer el Gobierno. El acuerdo se suma al alcanzado por el gremio con la empresa LAN, de un aumento salarial del 24% para este año y del 24,5% y 28% firmado con Aerolíneas Argentinas y Austral, respectivamente.

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