jueves 12 de diciembre de 2019 - Edición Nº1358
Impulsobaires » Politica » 15 jun 2019

Contexto

El nuevo orden político, editorial de “Decisión 96”, por Radio 96.7

A continuación, la editorial de este sábado de Fabricio Moschettoni en el programa “Decisión 96, la política en vivo”, que se emite de 9 a 11 por Radio 96.7 de La Plata.


Por: Redacción

 

Argentina ha sido siempre un país muy particular, porque no tuvo fuerzas políticas verdaderamente competitivas con una marca ideológica que las distinga.

En 1890, surge el radicalismo, con Leandro Alem en su fundación, pero luego con su sobrino, Hipólito Yrigoyen en la concreción de sus principales logros.

En sus inicios, y por varios años que lo condujo Yrigoyen y el yrigoyenismo, el radicalismo era un movimiento político de corte populista, con todos los defectos del populismo, incluyendo la idea de perpetuidad. Pero también tuvo virtudes, inmensas virtudes en política exterior, petrolera y de soberanía. Es un error encasillar al radicalismo en la idea de socialdemocracia tanto como del progresismo. No lo fue, el radicalismo fue nacionalista y populista.

Después, esa concepción la reemplazó el surgimiento del peronismo, a mediado de los 40, profundizando esas prácticas populistas que condujeron una y cien veces a este país al fracaso.

Por poner un ejemplo, hace algunos fines de semanas hablábamos de la inflación y de su historia, de vivir con promedios anuales catastróficos de inflación. Citamos un informe de la Cámara Argentina de Comercio, que destacaba que en el último siglo la inflación promedio anual fue de 105 por ciento. Así como suena: 105 por ciento.

Un país que vivió con inflación en todo el tiempo. No creo que haya muchos seres humanos que estén escuchando este programa que no hayan vivido con una inflación por las nubes. La inflación fue el tema de charla de todas las mesas de los argentinos por siempre.

Pero volviendo a esa falta de identidad ideológica en las expresiones mayoritarias que gobernaron el país, hoy podemos decir que asistimos a una nueva realidad, con los partidos políticos disminuidos, y con el surgimiento de grandes coaliciones que surgen en la escena nacional.

Así es que lentamente hoy se pueden apreciar dos grandes bloques bien definidos ideológicamente, y que prometen convertirse en corrientes ideológicas con futuro, más allá de quienes las integren ocasionalmente.

Por un lado, lo que hoy se denomina Juntos por el Cambio, o Cambiemos, que se expresa claramente desde una perspectiva ideológica de centro hacia centro derecha. Que va a introducir en la campaña conceptos claros sobre desarrollo del país desde una mirada centrista, sobre la política migratoria desde una perspectiva de rigurosidad, sobre el nuevo rol de las fuerzas armadas en el cuidado de la soberanía nacional, sobre la protección de los recursos naturales en especial en el sur argentino, sobre el manejo de las cuentas públicas y la necesidad de una economía saneada para terminar con el flagelo histórico de la inflación, sin déficit fiscal, con superávit en la balanza comercial y con una correcta administración del gasto público.

Por otro lado está lo que hoy se denomina Frente Todos, que es una alianza fuerte de kirchnerismo y PJ, que va a recolectar esa raíz populista de los grandes movimientos que marcaron más de cien años de historia argentina. Que va a querer exhibir un Estado con mano dura, con corporaciones fuertes y muy poderosas como por ejemplo sindicatos, con una perspectiva a corto plazo de aumentar seriamente el gasto público ya sea por la fórmula de emisión monetaria o de aplicar fuertes retenciones a distintos aspectos de la economía. Sus defensores van a hablar de redistribuir la riqueza, y sus detractores van a sostener la idea de un populismo exagerado que terminará pulverizando el camino de una recuperación económica sólida y a largo plazo.

Pero serán dos modelos los que se enfrenten, y hoy las principales encuestas muestran una Argentina dividida por primera vez adhiriendo a conceptos profundos ideológicos.

¿Eso es malo?: No, al contrario. Ese ese el camino de un país que busca su desarrollo por un carril o por el otro, con aciertos o errores pero por primera vez con una definición ideológica.

El radicalismo y el peronismo fueron gran parte del problema de este país. Sus conformaciones fueron amorfas, nunca hubo una visión clara desde el punto de vista ideológico como sí existe en la actualidad.

Finalmente, y felizmente, este año en el país vamos a votar motivados por nuestra ideología. Y eso es para celebrar.

Los partidos políticos entraron en una crisis  y la principal crisis es que no encontraron la vuelta a las principales contradicciones ideológicas internas. El peronismo no encontró hacer una autocrítica desde hace muchísimo, creo que desde después de Isabel (Martínez de Perón), y el radicalismo creo que después de Raúl Alfonsín no hizo una autocrítica entre esos modelos ideológicos en pugna. Por eso que para mí es bienvenida profunda en donde se van a enfrentar dos visiones de país de acá al futuro.
 


 

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